Vuelo directo

Travel4 en… · Familia
Eslovenia
Lagos, montañas, pueblos con encanto y mucha naturaleza. Un viaje tranquilo recorriendo algunos de los rincones más bonitos del país y disfrutando en familia.- Viaje
- Octubre 2025
- Duración
- 8 días
- Categoría
- Familia
El viaje
Eslovenia
Eslovenia, una joya verde en el corazón de Europa, combina naturaleza, historia y encanto en cada rincón. Este pequeño país, donde los Alpes se encuentran con el mar Adriático, sorprende por su diversidad de paisajes, su tranquilidad y su perfecta fusión entre cultura eslava y mediterránea.
Entre sus tesoros naturales destaca el Lago Bled, una postal viva con su isla coronada por una iglesia y su castillo vigilando desde lo alto de un acantilado. Navegar por sus aguas o simplemente contemplar el reflejo de los Alpes Julianos es una experiencia mágica.
Muy cerca se alza el Castillo de Predjama, una fortaleza excavada en la roca que parece salida de una leyenda medieval. Su ubicación, enclavada en un acantilado de más de 120 metros de altura, lo convierte en uno de los castillos más impresionantes y singulares de Europa.
A pocos kilómetros, las Cuevas de Postojna te llevan a un mundo subterráneo fascinante. Con más de 24 km de túneles y galerías, este laberinto de estalactitas y estalagmitas es una de las joyas naturales más visitadas del país. Recorrerlas en su pequeño tren turístico es como adentrarse en otro planeta.
Y, por supuesto, la encantadora Ljubljana, la capital, que conquista con su ambiente relajado, sus terrazas junto al río y su arquitectura que mezcla el pasado austrohúngaro con un aire moderno y sostenible. Pasear por sus calles es descubrir una de las capitales europeas con más calidad de vida.
🌿 Eslovenia es ese país que se recorre despacio, disfrutando de cada lago, cada cueva y cada castillo. Un destino pequeño en tamaño, pero enorme en experiencias, donde cada rincón parece sacado de un cuento.
Cómo empieza el viaje
Cómo llegamos
La ruta
El viaje sobre el mapa.
Antes de ir
Preparar Eslovenia

Qué necesitas
- 🛡️ Seguro de viajes: (IATI / Mondo)
👉 Importante que cubra bebés y asistencia pediátrica. - 🛂 Documentación:
Al pertenecer Eslovenia a la Unión Europea, es suficiente con el DNI en vigor.
👉 El bebé también debe llevar su propio DNI o pasaporte. - 💉 Vacunas obligatorias: No hay.
👉 Conviene llevar al día el calendario infantil y la cartilla sanitaria. - 🚑 Tarjeta Sanitaria Europea: Muy recomendable para todos los miembros de la familia.
👉 No sustituye al seguro de viaje, pero puede ser útil en centros públicos. - 🍼 Salud del bebé: Llevar un pequeño botiquín con lo básico (termómetro, antitérmico infantil, crema para rozaduras, suero fisiológico).
- 🌐 Consejo: Revisar la web del MAEC antes de viajar y durante la planificación por si hubiera cambios.

Información importante
- 🗣️ Idioma: Esloveno.
👉 El inglés está bastante extendido, sobre todo en zonas turísticas. - ✝️ Religión: Mayoritariamente cristiana (católica).
- 💰 Moneda: Euro (€).
- 🔌 Electricidad: Enchufes tipo europeo (como en España).
👉 No hace falta adaptador. - ⏰ Diferencia horaria: La misma que en España (13:09)
- 🌦️ Clima: Muy variable según la zona.
👉 Veranos suaves y agradables, inviernos fríos, especialmente en zonas alpinas.
👉 Ideal para viajar con bebé en primavera y verano, evitando temperaturas extremas. - 🚼 Viajar con bebé: País muy cómodo, seguro y bien preparado.
👉 Cambiadores en muchos restaurantes, buen estado de carreteras y trayectos cortos.

Qué meter en la maleta
- 👕 Ropa cómoda: Para largas caminatas y muchas horas de turismo.
- 🥾 Zapatillas cómodas: Imprescindibles para andar todo el día.
- 🧥 Chaqueta de entretiempo: Octubre puede ser fresco, sobre todo por la mañana y al atardecer.
- ☔ Paraguas o chubasquero: El tiempo puede cambiar rápido.
- 🎒 Mochila pequeña: Cómoda para el día a día y para llevar lo básico del bebé.
- 👶 Portabebés o mochila ergonómica: Muy recomendable para paseos por naturaleza y zonas donde el carrito no es práctico.
- 🍼 Básicos del bebé: Pañales, toallitas, muda de ropa y algo de abrigo extra.
- 🔋 Cargador portátil: Muy útil para mapas, fotos y emergencias.
Una parada especial
Bled
Aunque Eslovenia está llena de paisajes increíbles, si hay un lugar que nos dejó con la boca abierta desde el primer momento, ese fue Bled.
El protagonista absoluto es su lago, con esa pequeña isla en el centro que parece sacada de un cuento. El color del agua, rodeado de montañas y bosques, cambia según la luz del día y hace que apetezca parar a cada rato solo para mirar. Es uno de esos sitios que no cansa, da igual cuántas veces lo tengas delante.
Subiendo a lo alto del acantilado se encuentra el castillo, desde donde se tienen unas vistas espectaculares del lago y su entorno. Pasear por la orilla, sentarse un rato en cualquier banco o simplemente caminar sin rumbo es parte de la experiencia. Aquí no hace falta un gran plan: el lugar lo pone todo.
Bled también tiene ese equilibrio perfecto entre naturaleza y tranquilidad. Es un sitio que invita a bajar el ritmo, a disfrutar sin prisas y a guardar el recuerdo con una sonrisa. De esos lugares a los que sabes que volverías sin pensarlo dos veces.
Día a día
El itinerario completo
Día 1 · Klagenfurt
El primer vuelo de nuestra hija

- ✈️ Ruta: Alicante → Klagenfurt
- 🚆 Traslado: Klagenfurt Annabichl → Klagenfurt Hbf
- 🏨 Alojamiento: Skycity Hotel Atrigon
Nuestro viaje familiar a Eslovenia comenzó en el aeropuerto de Alicante, aunque la primera parada todavía estaría fuera del país. Volábamos hasta Klagenfurt, en Austria, una ciudad que utilizaríamos como punto de partida antes de continuar hacia Bled al día siguiente.
Pero este no era un vuelo cualquiera: era el primer viaje en avión de nuestra hija. Nosotros estábamos un poco nerviosos, pendientes de cómo viviría la experiencia y de cómo llevaría todo lo que implica volar por primera vez. Para ella comenzaba una aventura completamente nueva; para nosotros, una manera diferente de viajar.
Aterrizamos en Klagenfurt cuando ya había anochecido. En teoría, desde el aeropuerto teníamos que tomar un autobús que nos dejaba cerca del hotel, pero esperamos y el autobús no aparecía. Como tampoco queríamos perder más tiempo, decidimos buscar una alternativa.
Desde el aeropuerto caminamos unos diez minutos hasta la estación de Klagenfurt Annabichl Bahnhof. Allí cogimos un tren que nos llevó hasta Klagenfurt Hbf, desde donde pudimos continuar hasta nuestro alojamiento.
Después del vuelo, los nervios y aquel pequeño cambio de planes nada más llegar, ya no quedaba mucho más por hacer. Era de noche y necesitábamos descansar, así que dimos por terminado este primer día. Eslovenia tendría que esperar hasta la mañana siguiente.
Día 2 · Bled
Bled, un lago de cuento

- 🚆 + 🚌 Ruta: Klagenfurt → Lesce-Bled → Bled
- 🏨 Alojamiento: Aparthotel Gaja
- 🥾 Actividad: Vuelta al lago de Bled y subida al Castillo de Bled
- 🍰 Imprescindible: Probar la kremšnita en Kavarna Park
Después de pasar la noche en Klagenfurt, comenzaba por fin nuestro viaje por Eslovenia. Cogimos un tren hasta la estación de Lesce-Bled y, desde allí, continuamos en autobús hasta Bled, uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer.
Nuestro alojamiento para esos días fue el Aparthotel Gaja. Estaba muy bien situado, era acogedor y resultó una base perfecta para recorrer Bled cómodamente.
Una vez instalados, dedicamos el resto del día a descubrir el lago de Bled. Hicimos la ruta que lo rodea por completo, disfrutando sin prisas de uno de los paisajes más conocidos de Eslovenia. Después subimos hasta el Castillo de Bled, aunque en esta ocasión nos conformamos con verlo desde el exterior.
También hicimos una parada en Kavarna Park para probar uno de los grandes símbolos gastronómicos de Bled: la kremšnita, también llamada blejska kremna rezina o tarta de crema de Bled. Es aquí donde preparan la receta original desde 1953 y, después de probarla, solo podemos decir una cosa: estaba buenísima.
Durante este primer día empezamos también a descubrir algo que no habíamos previsto: Eslovenia es un país bastante caro. Nosotros pensábamos —por no haber investigado lo suficiente antes del viaje— que los precios serían similares a los de España o incluso algo más bajos. La realidad empezó a desmontar rápidamente aquella idea.
Aun así, terminar el día paseando alrededor del lago, contemplando el castillo y probando la famosa tarta de Bled fue una forma magnífica de estrenarnos en el país. Nuestra aventura por Eslovenia acababa de empezar.
Día 3 · Lago Bohinj / Vogel
Planes fallidos y primeras veces

- 🚗 Ruta: Bled → Garganta de Vintgar → Lago Bohinj → Vogel → Bled
- 🥾 Actividad: Lago Bohinj y subida en el teleférico de Vogel
- 🏨 Alojamiento: Aparthotel Gaja
Comenzamos el tercer día recogiendo nuestro coche de alquiler en Bled. Después de movernos en transporte público durante las primeras jornadas, tener coche nos permitiría recorrer con más libertad algunos de los paisajes naturales de Eslovenia.
Nuestra primera parada iba a ser la garganta de Vintgar, un desfiladero muy próximo a Bled que parecía perfecto para pasear junto al río y disfrutar tranquilamente del entorno. Sin embargo, nada más llegar nos encontramos con una sorpresa: era necesario reservar previamente la entrada.
Nosotros no lo sabíamos y ya no quedaban plazas disponibles, así que tuvimos que marcharnos sin poder visitar la garganta. Eso sí, los 10 euros del aparcamiento no nos los quitó nadie. Poco a poco empezábamos a confirmar la impresión del día anterior: en Eslovenia había que pagar por prácticamente todo y, además, no precisamente poco.
Tras aquel primer plan fallido, pusimos rumbo al lago Bohinj, el lago natural más grande de Eslovenia. ChatGPT nos había asegurado que era una buena ruta para recorrer con un carrito de bebé, pero la realidad resultó bastante diferente: piedras, terreno irregular y un camino poco amigable para las ruedas del carrito.
Avanzamos todo lo que pudimos, aunque llegó un momento en el que empezamos a temer que el carrito no sobreviviera a la excursión. Finalmente decidimos dar la vuelta antes de lo que nos habría gustado. Primera lección del viaje: no todas las rutas calificadas como sencillas son aptas para hacerlas con un bebé.
Por suerte, el día todavía nos guardaba su mejor momento. Desde Bohinj subimos en el teleférico de Vogel hasta la estación de esquí. Al llegar arriba nos encontramos con un paisaje completamente nevado, rodeado de montañas y con unas vistas espectaculares.
Después de los dos pequeños fracasos de la mañana, aquello fue una auténtica pasada. Pudimos disfrutar de la nieve todos juntos y vivimos uno de esos recuerdos que justifican cualquier cambio de planes: era la primera vez que nuestra hija veía y tocaba la nieve.
Terminamos regresando a nuestro alojamiento en Bled con una sensación curiosa. No habíamos podido entrar en Vintgar, tampoco habíamos completado el paseo por Bohinj, pero el día había acabado regalándonos uno de los momentos más especiales del viaje. A veces, los planes que salen mal son los que te conducen al mejor recuerdo.
Día 4 · Velika Planina
Un paseo por las nubes

- 🚗 Ruta: Bled → Velika Planina → Ljubljana
- 🥾 Actividad: Ruta circular por Velika Planina
- 🏨 Alojamiento: Galeria Rooms
Después de varios días alojados en Bled, llegaba el momento de cambiar de base. Nuestro siguiente destino era Ljubljana, pero antes teníamos pendiente uno de los planes que más nos apetecían del viaje: hacer una ruta de senderismo por Velika Planina.
La idea inicial era acceder a la meseta utilizando el teleférico. Sin embargo, al llegar nos encontramos con un nuevo contratiempo: estaba cerrado por mantenimiento. Después de lo ocurrido en la garganta de Vintgar, parecía que este viaje estaba decidido a obligarnos a improvisar.
En lugar de renunciar a la excursión, buscamos otra forma de llegar y terminamos conduciendo hasta Parkirišče Za Ušivcem (Ušivec), un aparcamiento de tierra situado en la montaña. Y sí, como ya empezaba a ser habitual en Eslovenia, también tuvimos que pagar por dejar allí el coche.
Desde el aparcamiento comenzamos una ruta circular de 8,7 kilómetros por Velika Planina, con aproximadamente 300 metros de desnivel positivo. Durante algo más de dos horas y media caminamos entre prados, senderos de montaña y unas vistas espectaculares de los Alpes de Kamnik y Savinja.
El gran atractivo de la meseta es su poblado tradicional de pastores, conocido en esloveno como pastirsko naselje. Está formado por alrededor de 140 cabañas de madera, fácilmente reconocibles por sus tejados de tejas de abeto que descienden casi hasta el suelo. Pasear entre aquellas construcciones y el paisaje alpino fue como entrar en una Eslovenia completamente diferente.
Al final, que el teleférico estuviera cerrado hizo que conociéramos Velika Planina de otra manera. El plan original había vuelto a fallar, pero su alternativa nos regaló una ruta tranquila y uno de los paisajes más peculiares del viaje. A veces, el plan B termina siendo mucho mejor que el que llevabas preparado.
Después de completar la ruta, regresamos al coche y pusimos rumbo a Ljubljana, donde pasaríamos los días siguientes. Nos alojamos en Galeria Rooms, un establecimiento bien situado y con una habitación bastante cómoda en la que estuvimos muy a gusto.
Una vez instalados, salimos a cenar y probamos un plato perfecto para recuperar fuerzas después de la caminata: un golaž servido dentro de una hogaza de pan. Se trata de un estofado caliente y contundente cuya presentación es casi tan llamativa como el propio plato.
La gracia estaba en ir comiendo también el pan, empapado poco a poco con la salsa del guiso. Después de una ruta de casi nueve kilómetros y otro día marcado por la improvisación, aquella cena nos sentó especialmente bien.
Actualmente, mientras escribimos este viaje, Galeria Rooms aparece en Google Maps como cerrado permanentemente. Por tanto, ya no podemos recomendarlo como alojamiento, pero sí conservarlo como parte de nuestro recorrido y del buen recuerdo que nos dejó durante aquellos días.
Día 5 · Ljubljana
Del castillo al parque Tivoli

- 📍 Ruta: Centro histórico → Castillo de Ljubljana → Parque Tivoli
- 🏰 Actividad: Visita al castillo y recorrido a pie por Ljubljana
- 🌳 Lugar destacado: Parque Tivoli
- 🏨 Alojamiento: Galeria Rooms
Después del cambio de alojamiento y la ruta por Velika Planina, dedicamos nuestro siguiente día a descubrir Ljubljana. La capital de Eslovenia es una ciudad relativamente pequeña y compacta, perfecta para recorrerla caminando y sin necesidad de seguir un itinerario demasiado estricto.
Comenzamos paseando por las calles del centro histórico, dejándonos llevar por el ambiente tranquilo de la ciudad. Ljubljana tiene ese equilibrio curioso entre capital europea y ciudad pequeña: hay plazas, terrazas y edificios históricos, pero todo queda lo suficientemente cerca como para recorrerlo sin prisas.
Buena parte de la personalidad de la ciudad se debe al arquitecto esloveno Jože Plečnik, responsable de transformar muchos de sus espacios públicos durante el siglo XX. Su arquitectura aparece por todo el centro y ayuda a entender por qué Ljubljana tiene un aspecto tan particular y diferente al de otras capitales europeas.
Uno de los puntos imprescindibles de cualquier visita es el Castillo de Ljubljana, situado sobre una colina desde la que se domina prácticamente toda la ciudad. El castillo lleva alrededor de 900 años formando parte del paisaje de la capital y, a lo largo de su historia, ha funcionado como fortaleza, residencia, cuartel e incluso prisión.
Más allá de sus salas y exposiciones, lo mejor de la visita fueron las vistas de Ljubljana desde lo alto. Desde allí se aprecia perfectamente el tamaño de la ciudad, el curso del río Ljubljanica y, cuando el día está despejado, las montañas que rodean la capital.
Después de visitar el castillo, continuamos recorriendo el centro y sus calles peatonales. Una de las cosas que más nos gustó de Ljubljana fue precisamente eso: no hacía falta ir corriendo de un monumento a otro. La propia ciudad, sus fachadas, sus plazas y el ambiente junto al río ya formaban parte de la visita.
Terminamos el recorrido en el parque Tivoli, el espacio verde más grande de Ljubljana. Aunque está muy cerca del centro, al entrar cambia por completo el ritmo: grandes avenidas arboladas, jardines, zonas de césped y caminos por los que pasear tranquilamente.
Tivoli fue una buena forma de cerrar el día y conocer otra cara de Ljubljana, mucho más verde y relajada. Después de las montañas, los lagos y los cambios de planes de los días anteriores, agradecimos poder dedicar una jornada simplemente a caminar, conocer la ciudad y disfrutarla sin prisas.
Ljubljana no es una ciudad que necesite grandes monumentos para impresionar. Su encanto está en lo fácil que resulta recorrerla y en esa sensación de que todo sucede a un ritmo mucho más tranquilo.
Día 6 · Ljubljana
Un castillo imposible

- 🚗 Ruta: Ljubljana → Postojna → Predjama → Ljubljana
- 🏨 Alojamiento: Galeria Rooms
El siguiente día abandonamos por unas horas las calles de Ljubljana para conocer dos de los lugares más famosos de Eslovenia: la cueva de Postojna y el castillo de Predjama. Están separados por apenas nueve kilómetros, por lo que resultaba sencillo combinar ambas visitas en una misma jornada.
Nuestra primera parada fue la cueva de Postojna. La visita comienza de una manera bastante peculiar: subiendo a un tren subterráneo que se adentra 3,7 kilómetros en el interior de la montaña. El recorrido atraviesa túneles y grandes salas mientras las formaciones rocosas van apareciendo a ambos lados de las vías.
Una vez finaliza el trayecto en tren, comienza la parte a pie. La ruta completa permite conocer unos cinco kilómetros de la cueva, de los cuales algo más de uno se recorre caminando. Aunque sobre el papel no parece demasiado, entre las pendientes, las paradas y el ritmo de la visita, terminamos con la sensación de haber caminado muchísimo.
Durante el recorrido vimos enormes salas llenas de estalactitas, estalagmitas y columnas formadas durante millones de años. Algunas resultaban realmente impresionantes, especialmente por sus dimensiones y por la sensación de encontrarnos tan lejos de la superficie.
La cueva era bonita e imponía por su tamaño, pero, siendo completamente sinceros, no terminó de sorprendernos tanto como esperábamos. Es uno de los lugares más visitados del país y la experiencia del tren resulta curiosa, aunque para nosotros fue más un “está bien” que uno de los grandes momentos del viaje.
Antes de terminar la visita todavía nos esperaba una última curiosidad: conocer a los famosos “dragones bebés” de Postojna. En realidad son proteos —también llamados olm—, unos anfibios ciegos y de piel casi transparente que viven completamente adaptados a la oscuridad de las cuevas.
Su extraño aspecto y el desconocimiento que existía antiguamente sobre estos animales hicieron que durante siglos se creyera que eran crías de dragón. Pudimos observarlos al final del recorrido, moviéndose lentamente dentro del agua. No eran exactamente los dragones que uno imagina al escuchar la leyenda, pero sí una de las criaturas más peculiares que vimos durante el viaje.
Desde Postojna continuamos hasta el castillo de Predjama. En este caso, la primera impresión fue completamente diferente. El castillo aparece encajado en mitad de una pared vertical de roca de 123 metros, como si la montaña y el edificio fueran una única construcción.
Lleva más de 800 años ocupando este lugar y está considerado el castillo construido dentro de una cueva más grande del mundo. Parte de sus estancias aprovechan directamente la roca, mientras que detrás del edificio se extiende una red de cuevas y pasadizos que servían como refugio y vía de abastecimiento.
La visita ayuda a entender cómo sus habitantes utilizaron la propia montaña como sistema defensivo. Las habitaciones, escaleras y galerías se adaptan a la forma de la cueva, creando una construcción irregular y completamente distinta a la de cualquier castillo convencional. Este sí consiguió sorprendernos para bien.
La figura más conocida de Predjama es el caballero Erasmo de Predjama, una especie de Robin Hood esloveno que se refugió en el castillo y resistió durante más de un año el asedio de las tropas imperiales. Gracias a los pasadizos de la montaña podía recibir alimentos y provisiones sin que quienes rodeaban la fortaleza supieran cómo lo hacía.
Según cuenta la leyenda, uno de sus sirvientes terminó traicionándolo y avisó a los atacantes del momento en que Erasmo se encontraba utilizando la letrina del castillo, situada en una zona más vulnerable. Un disparo de cañón alcanzó aquel punto y acabó con su vida. Una muerte bastante poco épica para alguien que había conseguido resistir tanto tiempo dentro de una fortaleza prácticamente inexpugnable.
Regresamos a Ljubljana con sensaciones bastante diferentes: Postojna nos había parecido impresionante por sus dimensiones, aunque algo por debajo de nuestras expectativas, mientras que Predjama terminó convirtiéndose en una de las grandes sorpresas del viaje por Eslovenia.
Día 7 · Škofja Loka / Bled
Škofja Loka y el mirador que dejamos para otra ocasión

- 🚗 Ruta: Ljubljana → Škofja Loka → Bled
- 🥾 Actividad: Paseo por el lago de Bled e intento de subida a Mala Osojnica
- 🏨 Alojamiento: Old Bled House
Nuestro viaje por Eslovenia se acercaba a su final y tocaba regresar a Bled, donde pasaríamos la última noche antes de emprender el camino de vuelta. Sin embargo, antes de llegar decidimos hacer una parada en Škofja Loka, otra de las recomendaciones que nos había dado ChatGPT al preparar la ruta.
Škofja Loka suele aparecer descrita como una de las ciudades medievales mejor conservadas de Eslovenia. Paseamos un rato por sus calles y por el centro histórico, pero, siendo sinceros, no terminó de decirnos demasiado. Quizá llevábamos las expectativas demasiado altas o simplemente no era nuestro día, pero nos marchamos con una sensación bastante clara: sin más. Otra recomendación que, al menos para nosotros, no terminó de funcionar.
Continuamos hasta Bled, devolvimos el coche de alquiler y dejamos las cosas en nuestro alojamiento para aquella noche: Old Bled House. Se trata de una antigua casa de campo restaurada, con mucha madera y un ambiente rústico, situada a pocos minutos caminando del lago.
Como todavía nos quedaba algo de tiempo, decidimos volver a pasear alrededor del lago de Bled. Ya habíamos hecho el recorrido durante los primeros días del viaje, pero esta vez queríamos intentar subir al mirador de Mala Osojnica, uno de los puntos más conocidos para contemplar el lago, su isla y las montañas que lo rodean.
La subida discurre por un sendero bastante empinado a través del bosque y puede complicarse cuando el terreno está húmedo. Nosotros comenzamos a ascender llevando a nuestra hija en la mochila portabebés, hasta que nos cruzamos con una persona que bajaba y nos recomendó que no continuáramos con el bebé. El suelo estaba resbaladizo y, según nos explicó, la parte que quedaba podía resultar bastante incómoda y poco segura.
Por suerte, hicimos caso. Cuando viajas con una niña pequeña, saber cuándo dar la vuelta también forma parte de la aventura. Ninguna fotografía ni ningún mirador merece asumir un riesgo innecesario.
No llegamos hasta la cima de Mala Osojnica, pero encontramos un pequeño claro aproximadamente a mitad del camino. Desde allí pudimos contemplar una preciosa panorámica de la isla del lago de Bled y su iglesia, rodeadas por el agua y las montañas. No era la vista que habíamos planeado, pero fue más que suficiente para detenernos unos minutos y disfrutar del paisaje.
Después regresamos con cuidado hasta el lago y volvimos caminando al hotel. Nuestro último día completo en Eslovenia terminaba, una vez más, de una forma bastante diferente a la que habíamos imaginado. No alcanzamos el mirador, pero nos llevamos igualmente una de esas imágenes que consiguen quedarse contigo.
Día 8 · Klagenfurt
¡Conseguido!
- 🚌 + 🚆 + ✈️Ruta: Bled → Lesce → Klagenfurt → Alicante
- 👶 Momento destacado: Final de nuestro primer viaje con un bebé
Había llegado el momento de regresar a casa y, para hacerlo, prácticamente tuvimos que deshacer el camino del primer día. Dejamos Bled y cogimos un autobús hasta Lesce, desde donde continuaríamos el viaje en tren hacia Austria.
Después de varios días moviéndonos con maletas, cochecito y todo lo necesario para viajar con una niña pequeña, aquel último trayecto ya nos resultaba mucho menos complicado que al principio. Lo que el primer día afrontábamos con nervios e incertidumbre, ahora formaba parte de una rutina que habíamos ido aprendiendo sobre la marcha.
Desde Lesce tomamos el tren hasta Klagenfurt. Una vez allí, solo nos quedaba caminar hasta el aeropuerto, cargar por última vez con todo el equipaje y esperar nuestro vuelo de regreso a Alicante.
No fue un final especialmente emocionante ni tuvimos tiempo para hacer ninguna visita. Fue uno de esos días dedicados únicamente a enlazar transportes, comprobar horarios y asegurarnos de que no nos dejábamos nada por el camino. Pero, mientras esperábamos para embarcar, nos dimos cuenta de algo importante: habíamos sobrevivido a nuestro primer viaje con un bebé.
Antes de salir teníamos muchas dudas. No sabíamos cómo llevaría nuestra hija los vuelos, los cambios de alojamiento, los trayectos en coche o los días recorriendo ciudades y montañas. También tuvimos que adaptar planes, renunciar a alguna ruta e improvisar más de una vez, pero conseguimos disfrutar del viaje juntos.
Eslovenia nos enseñó que viajar con un bebé es diferente, pero no significa dejar de viajar. Hay que bajar un poco el ritmo, preparar mejor algunos detalles y aceptar que no siempre se puede llegar hasta donde habías previsto. El viaje deja de girar únicamente alrededor de lo que quieres ver y empieza a importar mucho más cómo lo disfrutas en familia.
Subimos al avión cansados, con muchas fotografías y alguna que otra anécdota provocada por nuestros planes fallidos. Pero también regresamos con la tranquilidad de saber que aquello era posible. El primer viaje con nuestra hija había terminado, aunque sería solamente el primero de muchos.




















































