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Filipinas

Rodeada por aguas turquesas y miles de islas, Filipinas es uno de esos destinos donde la aventura y el relax conviven a la perfección. Un país pensado para quienes disfrutan del mar, de la naturaleza en estado puro y de los viajes sin prisas… pero con mucha acción.

Este viaje fue, sobre todo, un viaje de buceo. Arrecifes llenos de vida, corales espectaculares y fondos marinos que convierten a Filipinas en uno de los mejores destinos de buceo del Sudeste Asiático. Aquí cada inmersión es distinta y siempre hay algo nuevo que descubrir bajo el agua.

Pero no todo ocurre bajo el mar. También hubo aventura en tierra firme: vías ferratas, cascadas escondidas, miradores increíbles y rutas que te obligan a sudar un poco antes de llegar al premio final.

Y cuando toca bajar revoluciones, Filipinas también sabe hacerlo bien. Playas de arena blanca, atardeceres interminables y la sensación constante de estar en un lugar donde el tiempo va a otro ritmo.

Filipinas no es solo un viaje… es de esos lugares a los que sabes que, tarde o temprano, vas a querer volver.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viajes: (IATI / Mondo)
  • 🛂 Pasaporte: Obligatorio, con validez mínima de 6 meses desde la fecha de entrada al país.
  • 🎫 Visado: No es necesario para estancias turísticas de hasta 30 días (para ciudadanos españoles).
  • 💉 Vacunas: No hay vacunas obligatorias. Se recomiendan las habituales para viajes tropicales según zonas y tipo de viaje.
  • 📝 Trámite previo: Es obligatorio completar el formulario de entrada eTravel antes de llegar al país.
  • 🌐 Consejo: Revisar la web del MAEC antes de viajar y durante la planificación por si hubiera cambios.

Información importante

  • 🗣️ Idioma: Filipino (tagalo) e inglés. El inglés se usa muchísimo y facilita mucho viajar por libre.
  • ✝️ Religión: Mayoría cristiana (principalmente católica), con minorías musulmanas en el sur del país.
  • 💰 Moneda: Peso filipino (PHP) (ver cambio)
  • 🔌 Electricidad: Enchufes tipo A, B y C. En muchos alojamientos no necesitarás adaptador.
  • Diferencia horaria: +7 horas en invierno y +6 horas en verano respecto a España ()
  • 🌦️ Clima: Tropical durante todo el año. Temperaturas altas y humedad constante. La temporada de lluvias suele ir de junio a octubre, con riesgo de tifones.
  • 🤿 Buceo: Si vas a bucear, asegúrate de que tu seguro cubre actividades de buceo y evacuaciones médicas. Filipinas es uno de los mejores destinos del mundo para ello.

¿Qué meter en la maleta?

  • 👕 Ropa cómoda y ligera: Para calor, humedad y muchas horas de movimiento.
  • 🥾 Zapatillas cómodas: Imprescindibles para caminar, excursiones y días largos.
  • 🕶️ Gafas de sol y 🌞 crema solar: El sol pega fuerte, incluso cuando está nublado.
  • 🩱 Ropa de baño y 🧺 toalla: La usarás más de lo que imaginas.
  • 🩴 Chanclas: Básicas para playas, barcos y trayectos cortos.
  • 🧢 Gorra o sombrero: Muy recomendable para excursiones y trayectos al sol.
  • 🔋 Cargador portátil: Entre barcos, mapas y fotos, se gasta rápido.
  • 💊 Pastillas para el mareo: Muy útiles si viajas en ferry o barca entre islas.
  • 🦟 Repelente de mosquitos: Imprescindible, sobre todo al amanecer y atardecer.
  • 🤿 Equipo de snorkel (opcional): Si tienes el tuyo, lo agradecerás en muchas playas.

Manila

Caótica, intensa y llena de contrastes, Manila es una ciudad que no deja indiferente. Aquí conviven rascacielos modernos con barrios humildes, tráfico infinito y una energía constante que te golpea nada más llegar.

El corazón histórico de la ciudad es Intramuros, el antiguo recinto amurallado levantado durante la época colonial española. Calles empedradas, murallas centenarias y edificios históricos como la Catedral de Manila o el Fuerte de Santiago permiten asomarse al pasado del país.

Manila también es memoria reciente. Museos, plazas y monumentos recuerdan una historia marcada por colonizaciones, guerras y una identidad propia que sigue muy viva en la cultura local.

Pero más allá de lo histórico, lo que realmente define a Manila es su día a día: calles llenas de vida, mercados, jeepneys de colores, música, ruido y una hospitalidad que sorprende desde el primer momento.

No es una ciudad fácil ni especialmente bonita a primera vista, pero sí es una puerta de entrada perfecta para entender Filipinas y empezar a viajar con la mente abierta.

Filipinas

Viva la improvisación

Llegamos a Manila por la noche, después de salir de Siem Reap y hacer escala en Singapur. Fue una llegada rápida, de hotel y poco más, ya que Filipinas solo era una parada técnica antes de volar al día siguiente a Puerto Princesa.

A mediodía cogimos el vuelo rumbo a Palawan con un plan bastante claro: al día siguiente íbamos a ver el tiburón ballena de forma natural… o al menos esa era la idea.

El Aziza Paradise Hotel fue una muy buena elección para esta primera parada. Un hotel bonito, tranquilo y con una piscina central que invitaba a no hacer absolutamente nada. Ese mismo día nos acercamos a un centro comercial cercano para comer algo y dar una vuelta, sin demasiadas pretensiones.

Pero claro… no todo podía salir perfecto. Se me ocurrió contactar con la gente que, en teoría, nos iba a recoger para la excursión del tiburón ballena y ahí llegó la sorpresa: todo cancelado. Llevaban tiempo sin ver ningún ejemplar por la zona y habían suspendido las salidas. Menos mal que pregunté antes.

Con los planes totalmente rotos, decidimos adelantar el viaje a El Nido y salir a la mañana siguiente en lugar de por la tarde. Y aquí vino la segunda parte del espectáculo. En teoría, habíamos dejado reservada una van con el hotel… pero en recepción no tenían constancia de absolutamente nada.

Así que nos tocó buscarnos la vida, reservar el transporte por nuestra cuenta y, por si fuera poco, en el hotel pretendían que pagáramos una reserva que ellos mismos no podían ofrecer. Ahí salió mi mejor versión en inglés: creo que en mi vida había hablado tanto, tan rápido y con tanta fluidez como en ese momento de cabreo. No iba a pagar por un servicio que no nos iban a dar… ¿estamos locos?

Eso sí, no todo iba a ser malo. Aquí probamos la cerveza que se convertiría en nuestra favorita durante todo el viaje: la Red Horse. Potente, barata y peligrosa. Me ha costado encontrarla en España, pero sí… ya es mía 🍺.

El Nido

Perdernos para llegar al paraíso

La van nos recogió bien temprano para llevarnos hasta nuestro nuevo destino: El Nido. Unas cinco horas de carretera por delante que se hicieron largas, pero con la sensación de que lo bueno estaba por llegar.

Y vaya si llegó. El alojamiento fue Sampaguita Villas y fue, sin exagerar, uno de los grandes aciertos del viaje. Teníamos todo el alojamiento para nosotros y una piscina privada. Alucinante.

Eso sí, no todo era tan sencillo. El hotel estaba bastante apartado del pueblo y llegar hasta allí fue toda una odisea. El tuc-tuc metiéndose por calles que no eran estrechas… eran directamente inexistentes.

Giros imposibles, marcha atrás, sudores fríos y nosotros flipando con la pericia del conductor 😅.

El resto del día fue de disfrutar sin prisas. Piscina, relax y una primera toma de contacto con El Nido, un pueblo pequeño, sencillo y con mucho encanto. Aquí ya se empieza a notar el ambiente de islas, mochileros y viajes sin reloj.

Y llegó el segundo gran acierto del viaje: la cena. Terminamos en un sitio llamado OPPA Kitchen .

El wrap de pescado… madre mía. Tan bueno que repetimos varios días. Obviamente.

El Nido empezaba fuerte. Y lo mejor estaba aún por llegar.

Canopy Walk
Canopy Walk
El Nido
Canopy Walk

Entre puentes, playas y chaparrones

  • 🏨 Alojamiento: Sampaguita Villas
  • 📍 Puntos clave: Canopy Walk, Vanilla Beach, El Nido

El día empezó con una actividad tranquila pero muy agradecida: la Canopy Walk, una vía ferrata sencilla pero con vistas espectaculares sobre El Nido. Puentes colgantes, pasadizos estrechos, zonas donde tumbarte para hacer fotos y disfrutar del paisaje… fácil, pero muy resultona.

Después de la ferrata no teníamos nada más planificado, así que decidimos improvisar y poner rumbo a Vanilla Beach. Lo que en el mapa parecía un paseo sencillo acabó siendo toda una aventura: tramos por carretera, otros por la playa, zonas de rocas y algún que otro momento metiendo los pies en el agua. Una odisea de las buenas.

El baño en la playa compensó el esfuerzo, pero para la vuelta no nos lo pensamos demasiado. Las piernas ya empezaban a quejarse, así que cogimos un tuc tuc que nos dejó lo más cerca posible del alojamiento. Decisión más que acertada.

De vuelta en el hotel, tocaba disfrutar de la piscina privada. Y como si el día no pudiera mejorar más, nos cayó un chaparrón de los buenos. Piscina, lluvia tropical y cero prisas… cómo lo gozamos.

Para terminar el día, bajamos de nuevo al pueblo a cenar y a dar otra vuelta por sus calles. El Nido seguía demostrando que, sin grandes planes, también se disfruta muchísimo.

Tortuga

Nadando con tortugas

  • 🏨 Alojamiento: Sampaguita Villas
  • 🚤 Actividad: Tour C (privado)
  • 📍 Puntos clave: Helicopter Island, Matinloc Shrine, Secret Beach, Hidden Beach, Talisay Beach

Hoy tocaba uno de los platos fuertes de El Nido: el famoso Tour C.

Como éramos un grupo de cinco personas, decidimos hacerlo en tour privado, y fue todo un acierto. Más libertad, menos prisas y la posibilidad de disfrutar cada parada a nuestro ritmo.

La primera parada fue Helicopter Island, con esas formaciones rocosas tan características que parecen sacadas de otro planeta.

Seguimos hacia Matinloc Shrine, un lugar espectacular tanto por las vistas como por el contraste entre la construcción y el entorno natural.

Después llegaron las playas “escondidas”: Secret Beach y Hidden Beach. Accesos curiosos, rodeados de roca, y agua de ese color imposible que solo ves en fotos… hasta que estás allí.

La última parada fue Talisay Beach, perfecta para relajarse, nadar y simplemente disfrutar del sitio.

Pero la gran sorpresa del día llegó bajo el agua.

Mientras hacíamos snorkel, apareció una tortuga nadando tranquilamente a nuestro lado. Un momento de esos que no se olvidan y que hacen que todo el viaje cobre aún más sentido.

El día acompañó de principio a fin: sol, mar tranquilo y condiciones perfectas para disfrutar de todas las paradas sin prisas ni sobresaltos. Algo que agradeceríamos todavía más al día siguiente…

Para cerrar la jornada, nos sentamos en un bar a tomar unas cervezas bien frías.

Para cenar, repetimos en el ya mítico OPPA Kitchen. El wrap de pescado volvió a caer… y volvió a estar brutal. Delichiocho.

Tormenta Tour A

Cuando se cae el cielo

  • 🏨 Alojamiento: Sampaguita Villas
  • 📍 Puntos clave: Big Lagoon, Secret Lagoon, Shimizu Island, 7 Commando Beach, zonas de snorkel

Para este día tocaba el Tour A, también en formato privado. El problema es que el día no empezó especialmente bien: amaneció lloviendo y con bastante mala pinta.

Llamamos a la agencia para confirmar si el barco saldría o no y, pese al tiempo, nos dijeron que sí. Así que, chubasquero puesto y mentalidad de “ya que estamos aquí”, pusimos rumbo al puerto.

El recorrido incluía algunas de las paradas más conocidas de El Nido: Big Lagoon, Secret Lagoon, Shimizu Island, 7 Commando Beach y varias zonas de snorkel. Sobre el papel pintaba espectacular… y lo fue, aunque no en las mejores condiciones.

Durante gran parte de la excursión pasamos frío, lluvia y ratos de mar bastante movida. Saltábamos al agua casi más por entrar en calor que por otra cosa, y el snorkel se hizo algo duro con el tiempo que hacía. Aun así, había momentos en los que el paisaje compensaba absolutamente todo.

No fue el tour más cómodo del viaje, pero sí uno de esos días que luego recuerdas con una sonrisa, porque forma parte de la aventura y del “esto no lo planeas, te pasa”.

Esa noche fue especial por otro motivo: era la última noche todos juntos. Parte del grupo regresaba a España al día siguiente, mientras que mi pareja y yo seguíamos una semana más por Filipinas.

Nos despedimos sabiendo que el viaje no había terminado para todos… pero que aún nos quedaban unas cuantas aventuras más por delante.

Tiburón Zorro
Malapascua
Malapascua

Odisea antes de los tiburones

El primer día fue, básicamente, una odisea de transporte para llegar hasta Malapascua.

A las 4 de la mañana ya estábamos saliendo de El Nido rumbo al aeropuerto… o eso creíamos. El tricycle que habíamos quedado en recoger nunca apareció, así que tocó improvisar. Por suerte, en un hotel cercano consiguieron despertarle a un pobre conductor en mitad de la noche y nos llevó hasta el aeropuerto.

El aeropuerto era diminuto y el vuelo, en un avión de hélices. Primera vez en uno de estos… y sí, un poco de miedito.

Tras aterrizar en Cebú, nos recogió una furgoneta para llevarnos hasta el puerto de Maya, al norte de la isla. Aquí empezó el verdadero espectáculo: adelantamientos imposibles, carril contrario, motos apartándose por centímetros… y, como colofón final, un rebaño de cabras cruzándose justo antes de llegar al puerto. Una de ellas se llevó un golpe, pero por suerte solo salió cojeando. Bienvenidos a Filipinas.

Desde el puerto, tocó subir a una barca típica filipina rumbo a Malapascua. El motor se paró varias veces y durante unos minutos pensamos que igual ese día no llegábamos… pero finalmente lo conseguimos.

Ya en la isla, dejamos las maletas en el hotel y nos acercamos al centro de buceo para registrarnos para el día siguiente. Un paseo tranquilo por las playas y a descansar. Había sido un día largo.

Al día siguiente madrugamos de nuevo, esta vez para lo que realmente habíamos venido: bucear con tiburones zorro.

Preparamos el equipo y esperamos a nuestro instructor, que al principio parecía no acordarse de que tenía que venir… cosas que pasan. Finalmente salimos al agua rumbo a Kimud Shoal.

Las inmersiones duraron 46 y 47 minutos. Al principio solo veíamos corales y vida marina, hasta que de repente el instructor nos hizo una señal. Y entonces apareció.

Un tiburón zorro. Elegante, enorme, con esa cola imposible. Poco después aparecieron más y nos quedamos completamente hipnotizados. Un momento de esos que sabes que no vas a olvidar jamás.

Entre inmersiones, unos huevos duros y un pan que, probablemente por el hambre, nos supieron a gloria.

De vuelta en Malapascua, tocó descansar y pasear tranquilamente por la isla, intentando asimilar lo que acabábamos de vivir bajo el agua.

Malapascua
Malapascua

Malapascueando

El día siguiente lo dedicamos a algo que el cuerpo ya iba pidiendo: recorrer Malapascua sin prisas, de sur a norte, buscando playas, un poco de relax y ver cómo es la vida en la isla más allá del buceo.

Desde la zona sur empezamos a caminar atravesando la isla hasta llegar a North Beach y después continuar hacia Bantigue Beach. Un paseo largo, pero muy agradecido.

Entre ambas playas hay un resort abandonado, que según nos contaron tuvo que cerrarse tras sufrir los efectos de un fuerte temporal hace años. Hoy en día queda como un lugar curioso, con estructuras medio comidas por la vegetación, miradores improvisados y rincones bastante fotogénicos, especialmente con el mar de fondo.

En North Beach, lo de relajarnos duró poco 😅. Mientras nos bañábamos, se nos acercó un grupo de niños con ganas de jugar y curiosear, así que el ambiente fue más animado que tranquilo.

Más tarde intentamos llegar hasta el faro de Malapascua, pero no hubo suerte. Entre que no teníamos claro el camino y que las zapatillas no eran las más adecuadas, decidimos darnos la vuelta antes de llegar.

Aun así, esos caminos tuvieron mucho encanto. Atravesamos pequeñas zonas con casas muy humildes, lo justo para vivir, y gente que, pese a tener poco, parecía realmente feliz.

Fue uno de esos días sencillos, sin grandes planes, que te hacen conectar con el lugar. Malapascua nos estaba gustando cada vez más.

Man-Made Forest

Del caos al paraíso

  • 🏨 Alojamiento: Bohol Beach Club
  • ✈️ Ruta: Malapascua → Puerto de Maya → Cebú → Tagbilarán
  • 📍 Puntos clave: Tarseros de Bohol, Tirolina, Man-Made Forest, Chocolate Hills, Río con cascada

El día empezó con bastante tensión. Salir de Malapascua no fue nada sencillo: el mar estaba revuelto y la típica barca filipina intentaba despegar, pero el oleaje nos devolvía una y otra vez a la orilla. Entre intentos, agua entrando y caras de incertidumbre, conseguimos salir por fin.

Ese retraso nos hizo pensar que el día estaba perdido. Llegábamos al puerto de Maya con hora y media de retraso y, sobre el papel, íbamos a perder el ferry desde Cebú a Tagbilarán. Pero aquí llegó el momento “Fast & Furious versión Filipinas”. El chófer decidió que había que correr… y corrió. Adelantamientos imposibles, curvas, motos apartándose y una conducción que nos hizo agarrarnos fuerte al asiento.

Lo increíble es que, contra todo pronóstico, llegamos al ferry con casi una hora de margen. Si mirabas Google Maps al salir de Maya, llegábamos tarde sí o sí. Todavía no sé cómo lo hizo.

Ya en Tagbilarán, un taxi del alojamiento nos recogió y puso rumbo a la costa. Llegar al Bohol Beach Club fue como pulsar el botón de pausa: playa, calma y la sensación de que, por fin, todo volvía a fluir.


Al día siguiente tocó uno de los tours más completos del viaje por Bohol. La primera parada fue uno de los momentos más especiales: la visita a un centro protegido de tarseros.

Los tarseros filipinos son diminutos, nocturnos y extremadamente sensibles al estrés. Aquí no hay garantías: no siempre se ven, y eso forma parte del respeto hacia el animal. Nada de flashes, nada de ruido y nada de forzar la experiencia. Verlos —si hay suerte— es un privilegio, no un espectáculo.

En este centro conocimos también a Carlito Pizarras, una figura clave en la conservación del tarsero en Filipinas. De hecho, el nombre científico actual de la especie, Carlito syrichta, se eligió en su honor. Escucharle hablar de ellos hace entender por qué este lugar es tan especial.

Después tocó subir pulsaciones con una tirolina que cruza una garganta impresionante. Pocos segundos, pero suficientes para quedarte mirando el paisaje desde arriba y pensar: “qué locura de sitio”.

La siguiente parada fue el famoso Man-Made Forest, un bosque artificial de caobas creado tras la deforestación masiva sufrida durante la Segunda Guerra Mundial. Un tramo recto, perfectamente alineado, donde el sol desaparece y la temperatura baja de golpe. Un contraste brutal con el calor exterior.

Y, por supuesto, no podía faltar uno de los grandes iconos del país: las Chocolate Hills. Cientos de colinas casi perfectas que se extienden hasta donde alcanza la vista. En la estación seca adquieren un tono marrón que recuerda al chocolate, de ahí su nombre. Verlas en persona impresiona mucho más que en fotos.

Para cerrar el día de la mejor manera posible, nada de multitudes ni prisas: chapuzón en un río con una pequeña cascada… y completamente solos. Agua fresca, silencio y esa sensación de haber terminado el día como se merece.

La tarde fue ya para bajar revoluciones del todo. Nos quedamos en la playa del hotel, descansando, tomando el sol y dejándonos llevar por el sonido del mar. Después de un día tan intenso, no se nos ocurría mejor forma de cerrar la jornada.

Atardecer

Relax tras los días intensos

  • 🏨 Alojamiento: Bohol Beach Club
  • 📍 Puntos clave: Kayak, snorkel, North Zen Villas, manglar

Después de los días intensos anteriores, este tocaba bajar un par de marchas y disfrutar de Bohol con más calma.

La mañana la dedicamos a algo sencillo pero muy agradecido: un poco de kayak y snorkel por la zona. Agua tranquila, sin prisas y sin un plan claro más allá de flotar, mirar peces y dejar pasar las horas.

Tras comer y descansar un rato, por la tarde cogimos un tuc tuc y pusimos rumbo al North Zen Villas, un lugar muy tranquilo junto al mar, perfecto para ver el atardecer.

Para llegar al mirador hay que cruzar una pasarela de madera que atraviesa un manglar. Solo ese paseo ya merece la pena: vegetación cerrada, silencio y el sonido del agua acompañando cada paso.

El bar está justo sobre el mar, sin alturas ni artificios, simplemente un sitio donde sentarte con una bebida fría mientras el sol cae poco a poco en el horizonte. Colores naranjas, reflejos en el agua y una sensación de paz absoluta.

Un día sencillo, sin grandes desplazamientos ni planes ambiciosos, pero que encajó perfecto en el viaje. A veces no hace falta hacer mucho más para disfrutar de un sitio.

Isola di Francesco

Un poco más de mar

  • 🏨 Alojamiento: Bohol Beach Club
  • 📍 Puntos clave: Isla de Balicasag, snorkel, tortugas, Isola di Francesco, Alona Beach

Seguíamos en el mismo alojamiento, pero tocaba volver a subirnos a un barco para otro día de islas y snorkel.

Esta vez el destino fue la isla de Balicasag, a la que llegamos en una barca típica filipina. Nada más llegar nos dieron unos kayaks y nos llevaron a varios puntos para hacer snorkel.

La experiencia fue brutal desde el primer momento. Bastaba meter la cabeza bajo el agua para ver una explosión de colores: corales, bancos de peces y una visibilidad increíble. En uno de los puntos tuvimos la suerte de ver dos tortugas marinas nadando tranquilamente a pocos metros de nosotros. Un momentazo difícil de olvidar.

Desde allí pusimos rumbo a la Isola di Francesco, una pequeña isla privada muy cuidada, conocida por su ambiente tranquilo y su arena blanca. Mientras preparaban la comida, aprovechamos para recorrer la isla, hacernos fotos y disfrutar sin prisas.

Uno de los rincones más especiales fue la lengua de arena semisumergida que se forma junto a la isla. Caminar por ella, con el agua cubriéndote los pies y el mar a ambos lados, fue una pasada.

Tras comer, regresamos hacia Panglao, pero antes hicimos una última parada para más snorkel. Aquí vimos bastantes corales, peces payaso… y también una serpiente de mar. En cuanto la vi, tardé muy poco en subirme de nuevo al barco 😅.

Ya por la tarde nos acercamos a Alona Beach para dar una vuelta, empaparnos un poco del ambiente y cenar algo antes de volver al hotel. Otro día redondo de mar, islas y vida bajo el agua.

Depresión

Asimilando el viaje

Después de tantos días de islas, barcos, snorkel, madrugones y aventuras, tocaba algo que casi siempre olvidamos en los viajes largos: parar.

Este día lo dedicamos simplemente a disfrutar del hotel. Playa, piscina y calma. Sin horarios, sin planes, sin prisas. Un día para sentarte, mirar al mar y empezar a asimilar todo lo vivido en Filipinas… y también en Vietnam y Camboya.

Desde el caos de Hanoi hasta los templos de Angkor, pasando por arrozales, trenes nocturnos, islas, ferratas, tiburones zorro y playas de postal. Un viaje largo, intenso y muy variado que había dado para mucho.

Fue un día de descanso físico, sí, pero sobre todo de descanso mental. De ordenar recuerdos, fotos, anécdotas y empezar a aceptar que el viaje se acercaba a su final.

Este día fue, básicamente, un día de transporte. Nada de excursiones ni planes ambiciosos, solo movernos de un punto a otro después de muchos días intensos por Filipinas.

Cogimos el vuelo desde el aeropuerto de Panglao con destino a Manila, el último gran salto del viaje antes de volver a casa. Un trayecto tranquilo, pero con esa sensación extraña de saber que el viaje ya estaba llegando a su recta final.

Al aterrizar en Manila no nos quedó mucha energía. Directos al hotel, ducha rápida y a dejarnos caer en la cama. El cuerpo ya pedía pausa después de semanas de madrugones, islas, barcos, snorkel, buceo y kilómetros acumulados.

No fue un día memorable por lo que hicimos, pero sí necesario para bajar revoluciones y preparar la cabeza para el último día del viaje.

Intramuros

Se acaba el viaje... y empieza otro

  • ✈️ Ruta: Manila → Estambul → Valencia
  • 📍 Puntos clave: Intramuros

Último día del viaje. Sin alojamiento, sin prisas y con la sensación clara de que todo estaba llegando a su fin. Antes de poner rumbo al aeropuerto, aprovechamos la mañana para hacer un tour en bicicleta por Intramuros.

Intramuros es el casco histórico de Manila, rodeado de murallas y cargado de historia. Aquí se entiende mejor el pasado del país: la etapa como colonia española, la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y todo lo que vino después. Pedaleando entre iglesias, plazas y edificios coloniales, la ciudad se siente distinta, más tranquila y con mucho que contar.

El tour en bici fue una forma muy curiosa de despedirnos de Filipinas. Sin estrés, a otro ritmo, escuchando historias y poniendo contexto a todo lo vivido durante el viaje.

Al terminar, vuelta al hotel para la última ducha, recoger mochilas y poner rumbo al aeropuerto. Tocaba embarcar en el vuelo de vuelta a casa, esta vez sí, con destino final Valencia. La noche la pasaríamos en el avión.

Durante el trayecto, con horas por delante para pensar, me di cuenta de todo lo que había dado de sí el viaje: un mes entero recorriendo Vietnam, Camboya y Filipinas, moviéndonos sin parar, improvisando, adaptándonos y viviendo experiencias que no había vivido nunca antes. Un viaje largo, intenso y, seguramente, difícil de repetir en la vida.

Si quieres leer el inicio de esta aventura, aquí puedes ver la primera parte del viaje por Vietnam y Camboya:
👉 Vietnam y Camboya

Y cuando parecía que ya no podía haber más sorpresas… el viaje nos tenía guardada una última. Al llegar a casa, supimos que en nueve meses seríamos uno más en la familia. ❤️

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Vietnam y Camboya

Vietnam y Camboya son de esos destinos que se viven mejor con la mochila a la espalda y la mente abierta. Países intensos, auténticos y llenos de contrastes, donde cada día es diferente y la improvisación forma parte del viaje. No son países de rutas cerradas ni horarios estrictos. Son para vivir el camino, aprender sobre la marcha y volver a casa con la sensación de haber viajado de verdad.

En Vietnam, el movimiento es constante. Puedes pasar en pocas horas del caos de una gran ciudad, llena de motos, ruido y vida, a la tranquilidad de arrozales infinitos, montañas cubiertas de niebla o pueblos donde el tiempo parece ir a otro ritmo. Es un país que se vive en la calle, donde el trayecto importa casi tanto como el destino.

Camboya tiene un ritmo más pausado, pero no menos impactante. Su gran símbolo es Angkor, un conjunto de templos donde la historia, la espiritualidad y la naturaleza se mezclan de una forma única. Más allá de los templos, el país transmite una humanidad especial, marcada por un pasado duro pero con una gente increíblemente cercana.

Para mí, Vietnam y Camboya son de los mejores países para viajar solo y como mochilero. Moverse es sencillo, el ambiente viajero está por todas partes y es habitual compartir autobuses, comidas y cervezas con personas de medio mundo. Aquí perderse no es un problema, es parte del plan.

Y la comida es otro viaje dentro del viaje. Desde un buen pho o un bánh mì en Vietnam hasta un amok camboyano, comer es barato, sabroso y forma parte de la experiencia diaria.

Este recorrido por Vietnam y Camboya formó parte de un viaje más largo por el sudeste asiático. La aventura no terminó aquí: en el último día de este post dejaré el enlace a la siguiente etapa del viaje, Filipinas, donde el plan cambió completamente y la aventura tomó aún más protagonismo.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viajes: (IATI / Mondo)
  • 🛂 Pasaporte: Con validez mínima de 6 meses desde la fecha de entrada al país.
  • 🎫 Visado:
    • Vietnam: Entrada sin visado para estancias cortas (según nacionalidad) o mediante e-visa.
    • Camboya: Visado turístico obligatorio, que puede obtenerse on arrival o mediante e-visa.
  • 💉 Vacunas obligatorias: No hay vacunas obligatorias para viajeros procedentes de Europa.
  • 🌐 Consejo: Revisar siempre las recomendaciones oficiales del MAEC para Vietnam y del MAEC para Camboya antes de viajar y durante la planificación.

Información importante

  • 🗣️ Idioma:
    • Vietnam: Vietnamita
    • Camboya: Jemer (Khmer)
  • ✝️ Religión:
    • Vietnam: Budismo, confucianismo y taoísmo
    • Camboya: Budismo theravāda (muy presente en el día a día)
  • 💰 Moneda:
    • Vietnam: Dong vietnamita (VND) (ver cambio)
    • Camboya: Riel camboyano (KHR), aunque el dólar estadounidense se usa muchísimo (ver cambio)
  • 🔌 Electricidad:
    • Vietnam: Enchufes tipo europeo. Normalmente no hace falta adaptador.
    • Camboya: Enchufes tipo europeo. Adaptador casi nunca necesario.
  • Diferencia horaria: +6 horas en invierno y +5 horas en verano respecto a España ()
  • 🌦️ Clima: Clima tropical en ambos países, con temperaturas altas todo el año.
    • Vietnam: Clima muy variable según la región (norte, centro y sur).
    • Camboya: Calor constante y humedad elevada, con estación seca y lluviosa bien marcadas.

¿Qué meter en la maleta?

  • 👕 Ropa cómoda: Imprescindible para largas caminatas y muchas horas de turismo diario.
  • 🥾 Zapatillas cómodas: Mejor si ya están domadas. Las usarás más de lo que crees.
  • 🔌 Adaptador de enchufe:
    • Vietnam: Enchufes tipo A, C y D.
    • Camboya: Enchufes tipo A, C y G.
  • 🔋 Cargador portátil: Muy útil para mapas, traducciones, transporte y días largos fuera del alojamiento.
  • Paraguas o poncho impermeable: Especialmente recomendable en época de lluvias.
  • 🧥 Chaqueta ligera: Para primeras horas del día, trayectos en bus con aire acondicionado o noches algo más frescas.
  • 🎒 Mochila pequeña: Cómoda para el día a día, excursiones y transporte público.
  • 🧴 Protección solar y repelente: Sol fuerte y mosquitos, sobre todo en zonas rurales y selváticas.

Angkor Wat

Angkor fue durante siglos el corazón del Imperio Jemer, y recorrer sus templos es viajar directamente a una de las civilizaciones más poderosas del sudeste asiático. El complejo arqueológico de Angkor es enorme y está formado por decenas de templos rodeados de selva, estanques y caminos de tierra que hacen que la experiencia sea aún más especial.

El más famoso es, sin duda, Angkor Wat, el templo religioso más grande del mundo y auténtico símbolo del país. Sus torres, relieves y proporciones son impresionantes, sobre todo al amanecer, cuando el sol empieza a reflejarse en los estanques frontales.

Pero el complejo va mucho más allá: templos como Bayon, con sus enormes caras talladas en piedra, o Ta Prohm, devorado por las raíces de los árboles, hacen que cada visita sea diferente y tenga algo especial.

Pasear por Angkor es hacerlo entre historia, naturaleza y silencio, solo roto por el canto de los pájaros o el sonido lejano de alguna moto. A pesar de ser uno de los lugares más visitados del país, sigue transmitiendo una sensación de grandeza y misterio difícil de explicar.

Angkor no es solo una visita más del viaje, es uno de esos lugares que se te quedan grabados en la cabeza y que justifican por sí solos pasar por Camboya. Un sitio que impresiona, abruma y te obliga a parar un momento para asimilar dónde estás.

Train Street

Choque con el caos

  • ✈️ Ruta: Valencia → Estambul → Hanoi
  • 🏨 Alojamiento: Sonata Premier Hotel & Spa
  • 📍 Puntos clave: Train Street, Mausoleo de Ho Chi Minh

Tras varios años con Vietnam en la lista de pendientes, por fin poníamos un pie en el país. Un destino que siempre me había llamado la atención por su cultura, su forma de viajar tan mochilera y ese punto de caos que, o lo odias… o te engancha para siempre.

Nada más salir del aeropuerto nos recogió un taxi que teníamos reservado, y en el trayecto hasta el hotel tuvimos el primer choque cultural: motos por todas partes, coches sin aparente orden y un concierto constante de pitos. Hanoi no se anda con medias tintas, te mete de lleno en su caos desde el minuto uno.

Tras dejar las mochilas en el hotel, salimos a dar una vuelta para empezar a soltar piernas y adaptarnos al entorno. Y fue ahí cuando aprendimos una de las primeras lecciones del viaje: cruzar la calle aquí es un acto de fe. Sin semáforos, sin pasos claros… miras, avanzas poco a poco y confías en que las motos te esquiven. Sorprendentemente, funciona.

Muy cerca teníamos uno de los lugares más curiosos de la ciudad, Train Street. Un callejón estrechísimo por el que pasa un tren a escasos centímetros de las casas… y de tu cara. Verlo pasar impone más de lo que parece en vídeos, y ahí empezamos a darnos cuenta de que este viaje iba a ser cualquier cosa menos tranquilo.

Seguimos paseando sin rumbo fijo, esquivando motos y aprendiendo a movernos entre el caos, hasta llegar al Mausoleo de Ho Chi Minh. Un contraste total con el resto de la ciudad: amplio, ordenado y sorprendentemente tranquilo.

Para terminar el día, tocaba lo importante: primera comida vietnamita. Algo sencillo y ligero, perfecto para el cuerpo después del viaje y para irnos pronto a descansar. El jet lag apretaba, pero la sensación era clara: el viaje ya había empezado de verdad.

Lan Ha Bay
Lan Ha Bay

Entre gigantes de piedra

El segundo día tocó madrugar de verdad para poner rumbo a la isla de Cat Ba. Desde allí saldríamos a navegar por Lan Ha Bay, una alternativa mucho más tranquila que la famosa Halong Bay y, sinceramente, todo un acierto.

Una vez a bordo empezó lo bueno. Nos dejaron un kayak para movernos a nuestro aire entre las formaciones rocosas, remar por zonas tranquilas y meternos por rincones donde solo se escuchaba el agua y algún que otro pájaro. Un espectáculo.

Durante el día también nos llevaron a playas remotas, prácticamente desiertas, donde pudimos parar a bañarnos y desconectar del mundo. Y sí: hubo momento de saltar desde el barco al agua, que siempre suma puntos cuando estás rodeado de un paisaje así.

Entre el mar, las rocas gigantes saliendo del agua y la sensación de estar en un sitio “de película”, este día fue de esos que te recuerdan por qué has venido hasta aquí.

Templo de la Lectura
Templo de la Lectura
Ciudad Imperial de Thang Long
Ciudad Imperial de Thang Long

Primera noche en tren nocturno

  • 🚆 Noche: Tren nocturno de Hanoi a Lao Cai (rumbo a Sa Pa)
  • 📍 Puntos clave: Templo Ngoc Son, The Note Coffee, Catedral de San José, Ciudad Imperial de Thang Long, Hanoi Old Quarter

Este tercer día lo dedicamos a patearnos Hanoi sin rumbo fijo, dejándonos llevar por la ciudad y su caos constante. Como el tiempo no acompañaba demasiado y la lluvia aparecía a ratos, decidimos subirnos a un bus turístico para movernos con algo más de comodidad y dar un pequeño respiro a las piernas.

Una de las primeras paradas fue el Templo Ngoc Son, situado en medio del lago Hoan Kiem. Un pequeño oasis de calma en mitad del tráfico, los pitos y las motos que no paran nunca.

Más tarde hicimos una parada obligatoria para probar uno de los cafés más famosos del país: el egg coffee. Lo tomamos en The Note Coffee, un sitio muy curioso, lleno de post-its con mensajes de viajeros de todo el mundo pegados por paredes, mesas y ventanas. Un lugar diferente y con mucho encanto.

Seguimos caminando bajo la lluvia para ver la Catedral de San José, de estilo neogótico y muy diferente a todo lo que habíamos visto hasta ahora en Vietnam, y más tarde visitamos la Ciudad Imperial de Thang Long, uno de los conjuntos históricos más importantes del país.

El resto del día lo pasamos simplemente perdiéndonos por Hanoi, esquivando motos, cruzando calles como ya empezábamos a dominar —mirando poco y andando mucho— y empapándonos del ambiente local mientras esperábamos la hora de nuestro siguiente gran salto.

Por la noche tocaba cambio de escenario: cogimos el tren nocturno rumbo a Lao Cai, puerta de entrada a Sa Pa. Dormir no fue lo más cómodo del mundo, pero la sensación de estar viajando de verdad, mochila a cuestas y destino nuevo por delante, compensaba cualquier incomodidad.

Sa Pa Station
Arrozales

Barro hasta en las orejas

  • 🏡 Noche: Casa local (homestay) con familia amiga de nuestra guía
  • 📍 Puntos clave: Sa Pa, arrozales, aldeas locales, montañas
  • 👣 Kilómetros caminados: 11,62 km (ver ruta en Strava)

Tras una noche de tren, llegamos a Lao Cai, donde ya nos estaba esperando un taxi para llevarnos hasta Sa Pa. Dos días por delante para perdernos entre arrozales, montañas y aldeas del norte de Vietnam.

Nada más bajarnos del taxi entendimos que aquello iba a ser intenso. Un grupo enorme de mujeres locales, principalmente de las etnias Hmong y Dao, se nos acercaron casi en avalancha para ofrecernos trekkings, guías y tours de todo tipo.

Aquí va un consejo importante: si llegas sin nada reservado, no pasa absolutamente nada. Allí mismo te ofrecerán mil opciones y podrás elegir sobre la marcha. Eso sí, cuando te digan que vas a necesitar botas de agua… hazles caso. Saben perfectamente por dónde te van a meter.

Arrancamos el trekking atravesando arrozales en terrazas, caminos embarrados y pequeños pueblos donde la vida sigue un ritmo totalmente distinto al de las ciudades. El paisaje es una auténtica pasada, verde por todos lados, pero no voy a engañar a nadie: disfruté mucho, aunque al final del día se me hizo duro. Las piernas acabaron pidiendo tregua.

Este primer día caminamos 11,62 kilómetros, suficientes para entender que Sa Pa no es solo “bonito”, también es exigente.

La noche la pasamos en una casa local, un homestay con amigos de nuestra guía Mango. Cena casera, ambiente tranquilo y sensación de estar viviendo algo auténtico. Más que recomendable para cerrar un primer día intenso en las montañas.

Sa Pa

Bañito entre montañas

  • 🚶‍♂️ Actividad: Trekking por Sa Pa
  • 📍 Puntos clave: Arrozales, aldeas locales, cascada natural, Sa Pa pueblo
  • 👣 Kilómetros caminados: 6,96 km (ver ruta en Strava)
  • 🚆 Noche: Tren nocturno Sa Pa (Lao Cai) → Hanoi

Segundo día de trekking por Sa Pa, esta vez algo más suave, pero igual de bonito. Las piernas ya iban notando el esfuerzo del día anterior, así que agradecimos que la ruta fuera más corta.

Durante la caminata nos llevaron hasta una cascada, donde pudimos darnos un baño rápido. Agua fría, entorno brutal y ese momento de desconexión total que solo tienes cuando estás en mitad de la nada.

De vuelta hacia el pueblo, paramos a comer algo antes de que nos dejaran de nuevo en Sa Pa. Ruta completada y sensación de misión cumplida.

Como el bus que nos llevaba de regreso a Lao Cai no salía hasta unas horas más tarde, aprovechamos para perdernos sin rumbo por las calles de Sa Pa. Mercados, ropa tradicional, colores por todos lados y ese ambiente tan particular de pueblo de montaña. Una auténtica maravilla para pasear sin prisas.

Ya por la tarde, tocaba despedirse de Sa Pa. Bus hasta Lao Cai y, una vez más, tren nocturno de vuelta a Hanoi. Otro día intenso que cerrábamos con la mochila un poco más llena… y las piernas un poco más cansadas.

Tam Coc
Mua Cave
Mua Cave

Niños everywhere

  • 📍 Puntos clave: Ninh Binh, Hoa Lu, Tam Coc, Mua Cave
  • 🚣‍♂️ Actividades: Barco, bici y mirador
  • 🚆 Ruta nocturna: Ninh Binh → Hue

Este día salió totalmente de improviso. Volvíamos a Hanoi y teníamos que matar unas cuantas horas antes de coger el tren nocturno, esta vez rumbo a la ciudad imperial de Hue.

¿La solución? Aprovechar el tiempo al máximo. Decidimos hacer un tour a Ninh Binh y, desde allí, coger directamente el tren hacia nuestro siguiente destino. Plan redondo.

La excursión empezó en Hoa Lu, antigua capital de Vietnam, donde visitamos varios templos rodeados de montañas y vegetación. Un sitio tranquilo, perfecto para empezar el día sin prisas.

Después llegó uno de los momentazos: el paseo en barca por Tam Coc. Remar entre arrozales, formaciones kársticas y ríos calmados es una auténtica maravilla. De esos lugares en los que no hace falta decir nada, solo mirar alrededor.

Seguimos con una ruta en bicicleta de unos 30 minutos, sencilla pero muy agradable, antes de afrontar el plato fuerte: los 500 escalones de piedra de Mua Cave. Duro, sí… pero las vistas desde arriba compensan cada paso. Impresionante.

Tras la excursión, nos dejaron en la estación de tren, donde pasamos bastante rato esperando nuestro convoy nocturno. Y allí ocurrió algo curioso.

Varios niños se nos acercaron para hablarnos en inglés. Charlando con ellos descubrimos que muchos padres los llevan a la estación para que practiquen el idioma con viajeros, se suelten hablando y aprendan a socializar. Fue un choque cultural, pero a la vez una experiencia muy bonita y auténtica, de esas que no esperas y que se te quedan grabadas.

Finalmente llegó el tren. Un trayecto largo, de unas 11–12 horas, pero entre risas, conversaciones y cansancio acumulado, se nos pasó mejor de lo esperado. Vietnam seguía sorprendiéndonos… incluso en los trayectos.

Tumba de Khai Dinh
Tumba de Khai Dinh
Chùa Diệu Nghiêm

Probando comida en puestos callejeros

  • 🏨 Alojamiento: Bonjour Hostel
  • 📍 Puntos clave: Pagoda Thien Mu, Chua Dieu Nghiem, Tu Hieu Pagoda, Poblado de incienso, Tumba de Khai Dinh
  • 🍜 Plan del día: Tour gastronómico (6 platos)

Día completo en Hue, y ya te aviso: aquí el ritmo cambia. Menos motos a lo loco (bueno… algo sigue habiendo), más historia, más pagodas y ese punto de Vietnam que huele a incienso en cada esquina.

Para movernos sin comernos la cabeza, pillamos un bus turístico y fuimos saltando de parada en parada. La primera fue la Pagoda Thien Mu, probablemente la más famosa de Hue, con su torre y el río alrededor que le da un rollo súper tranquilo. Después pasamos por Chùa Diệu Nghiêm y la Tu Hieu Pagoda, que tiene ese ambiente silencioso y verde que te hace bajar las revoluciones sin darte cuenta.

Una de las paradas más curiosas fue el poblado de incienso. Ver cómo hacen las varas, los montones de colores y toda la “fábrica” artesanal montada allí… es hipnótico. Y sí: fotos obligatorias, porque es imposible no caer.

Cerramos la ruta cultural con la tumba de Khai Dinh, que es otra liga. Mucho más recargada, mezcla de estilos y con una cantidad de detalles brutal. Subir las escaleras ya te pone en modo “esto tiene pinta de ser importante”… y lo es.

Y cuando ya pensábamos que el día estaba hecho… llegó lo mejor: tour gastronómico por Hue. Nos metimos entre pecho y espalda 6 platos (y un postre misterioso que no recuerdo cómo se llamaba, pero entró como un campeón).

Cayeron: nem lụi, bánh nậm, bánh bèo chén, bánh ram ít, y el famoso bún bò… que, por cierto, picaba como si me tuviera manía. Lo mejor fue dónde lo comimos: un puesto típico en la calle, con sillitas enanas, humo, ruido y ese caos controlado que hace que la comida sepa todavía mejor.

Hue nos dejó con esa sensación de haber vivido un día completo: templo, incienso, tumba imperial y comida callejera. Si esto es “un día normal” en Vietnam, yo firmo.

Ciudadela Imperial

Perdidos en la montaña

  • 🏨 Alojamiento: Hoi An Sunny Garden
  • 📍 Puntos clave: Ciudadela Imperial de Hue, Lap An Lagoon, Hải Vân Pass, Da Nang, Montaña de Mármol, Coconut Boat

Lo primero del día fue comprobar, nada más levantarnos, que la barriga seguía en su sitio después de la noche anterior de comida callejera vietnamita. Buenas noticias: todo en orden, así que podíamos seguir con el plan sin miedo 😅.

Antes de despedirnos de Hue, visitamos la Ciudadela Imperial. Y qué decir… una auténtica pasada. Murallas enormes, patios, puertas monumentales y esa sensación constante de estar caminando por un lugar que fue realmente importante. Hue gana muchos puntos cuando te paras a conocer su parte histórica.

Con Hue ya tachado de la lista, nos subimos al coche rumbo a Hoi An, pero este trayecto no era solo un traslado, era casi una excursión en sí misma. La primera parada fue en Lap An Lagoon, con unas vistas tranquilísimas que contrastaban totalmente con el caos de las ciudades.

Seguimos subiendo hasta la cima del Hải Vân Pass. Las vistas desde allí son brutales… y menos mal que al final no lo hicimos en moto. Después de verlo en persona, creo que habría sido demasiado para nosotros.

Ya bajando, hicimos parada en Da Nang y en la Montaña de Mármol. Un sitio curioso y bonito, aunque aviso: es facilísimo perderse. Entre cuevas, escaleras y pasadizos, aquello parece un laberinto montado aposta para desorientarte.

Y cuando pensabas que el día ya no podía dar más de sí, llegamos a la zona de los coconut boats, ya cerca de Hoi An. Nos subimos a uno de esos barquitos redondos tipo cesta y nos dieron unas vueltas que, sinceramente, pensé que acabábamos en el agua. Diversión asegurada, aunque aquí toca avisar: intentan timar bastante. Nos pedían un precio totalmente inflado y, regateando un poco, lo sacamos muchísimo más barato. Pero muchísimo.

Ya por la tarde llegamos por fin a Hoi An y nos fuimos directos al hotel a dejar las cosas y bajar un poco las revoluciones. Había sido un día largo, intenso y con mil paradas, pero de esos que luego recuerdas como uno de los más completos del viaje.

Hoi An nos esperaba… y algo me decía que aquí íbamos a bajar el ritmo, aunque solo fuera un poco.

My Son

Apurando el final

  • 🏨 Alojamiento: Hoi An Sunny Garden
  • 📍 Puntos clave: My Son, Hoi An, Puente Japonés, Free tour

El día comenzó temprano, todavía con el cuerpo algo destrozado del día anterior, pero tocaba seguir. Desde Hoi An pusimos rumbo a My Son, una visita que, sin saberlo aún, nos iba a servir como antesala perfecta para lo que vendría más adelante en Angkor.

My Son es un complejo de templos cham rodeado de vegetación, con un aire místico y bastante diferente a todo lo que habíamos visto hasta ese momento. No es una excursión especialmente cómoda —calor, caminatas y cansancio acumulado— pero aun así merece mucho la pena. Sales de allí con la sensación de haber entendido un poco mejor la historia de la zona.

De vuelta en Hoi An, todavía nos quedaban fuerzas para hacer un free tour por la ciudad. Un paseo tranquilo en el que nos explicaron varios puntos clave y curiosidades del casco antiguo, entre ellos el famoso Puente Japonés, uno de los iconos de la ciudad. Hoi An tiene algo especial: es pequeña, bonita y se recorre sin prisas.

A esas alturas del viaje, y aunque la comida vietnamita nos había encantado, empezábamos a echar de menos sabores de casa. Así que encontramos un bar español a orillas del río… y fue todo un acierto. Qué bien sienta, de vez en cuando, comer algo que te devuelve directamente a casa.

Para rematar el día y gastar el poco efectivo que nos quedaba en Vietnam, decidimos darnos un masaje de pies. Después de tantos kilómetros, calor y excursiones, fue una auténtica gozada. Salimos flotando.

Un día más relajado, pero muy bien aprovechado. Hoi An seguía sumando puntos y nosotros ya empezábamos a mentalizarnos para la siguiente gran etapa del viaje.

Pub Street

Cambio de país

  • ✈️ Ruta: Huế → Siem Reap
  • 🏨 Alojamiento: Angkor Heart Bungalow
  • 📍 Puntos clave: Siem Reap, Pub Street

Este día tocó cambio de país. Dejábamos atrás Vietnam para poner rumbo a Camboya, segundo destino del viaje y uno de los grandes motivos por los que estábamos aquí. El trayecto fue tranquilo y, al llegar, solo pensábamos en una cosa: bajar el ritmo.

Nuestro alojamiento fue el Angkor Heart Bungalow y, nada más verlo, supimos que habíamos acertado. Después de tantos días de calor, caminatas y transporte, tener una piscina fue casi un regalo. Un rato de relax, refrescarnos y no hacer absolutamente nada… que también es viajar.

Ya por la tarde-noche, cogimos un tuk-tuk para acercarnos a Pub Street, el corazón más animado de Siem Reap. Luces, música, restaurantes y ambiente mochilero por todas partes. Cenamos algo sencillo, sin alargar mucho la noche.

Este día no fue gran cosa en cuanto a visitas, pero era justo lo que necesitábamos. Descansar, cargar pilas y mentalizarnos, porque al día siguiente empezaba lo serio: el primero de los dos días dedicados a recorrer los templos de Angkor Wat. Y eso ya eran palabras mayores.

Preah Khan
Angkor Thom (North Gate)

Calor y más calor

  • 🏨 Alojamiento: Angkor Heart Bungalow
  • 🚲 Transporte: Tuk tuk con guía local
  • 📍 Puntos clave: Bayón, Angkor Thom (North Gate), Preah Khan, Neak Pean, Ta Som, Pre Rup, Ta Prohm, Kravan Temple

Llegó el día esperado. Por fin íbamos a empezar a recorrer los templos de Angkor, uno de esos lugares que llevas años viendo en fotos y documentales. Aunque sabíamos que la joya de la corona llegaría al día siguiente, las expectativas ya estaban muy altas.

Nuestro guía, Hen, nos recogió en el hotel en tuk tuk y pusimos rumbo al complejo arqueológico. Moverse así, con el aire en la cara y el paisaje alrededor, fue todo un acierto.

La primera gran parada fue el Templo de Bayón, con sus famosas caras de piedra mirándote desde todos los ángulos. Después cruzamos la puerta norte de Angkor Thom, una de esas entradas que ya te meten de lleno en lo que fue este antiguo imperio.

El día continuó con la visita a Preah Khan, enorme y algo más salvaje, seguido de Neak Pean, mucho más tranquilo y rodeado de agua. También pasamos por Ta Som y Pre Rup, este último con unas vistas espectaculares desde lo alto.

Uno de los momentos más impresionantes llegó en Ta Prohm, el templo devorado por la selva. Ver cómo los árboles crecen literalmente sobre los muros y las puertas pone la piel de gallina. Antes de volver, hicimos una última parada en Kravan Temple, más pequeño pero diferente al resto.

Con la cabeza llena de imágenes y las piernas ya bastante cansadas, regresamos a Siem Reap. Cena tranquila por Pub Street y a descansar. Al día siguiente tocaba madrugar de verdad para vivir uno de los momentos más especiales del viaje.

Angkor Wat

Y por fin, Angkor Wat

  • 🏨 Alojamiento: Angkor Heart Bungalow
  • 🚲 Transporte: Tuk tuk con guía local
  • 📍 Puntos clave: Amanecer en Angkor Wat, Bayón (interior), Terraza de los Elefantes, East Mebon, Banteay Kdei

Tocaba madrugar de verdad. Muy temprano salimos rumbo a Angkor Wat para ver el amanecer, y ya te adelanto que fue uno de esos momentos que se quedan grabados. Ver cómo el sol aparece poco a poco por detrás del templo, reflejándose en el agua, es simplemente espectacular.

Hen nos llevó a un punto perfecto para sacar una foto brutal, encajando los templos entre los pilares. Por dentro, Angkor Wat es otra historia: pasillos infinitos, relieves, escaleras empinadas… cuesta creer que algo así se construyera hace siglos y siga en pie hoy en día. Una auténtica locura.

Ese día también tocaba entrar al Templo de Bayón. Si desde fuera impresiona, por dentro es todavía más impactante. Caminar entre sus torres y encontrarte caras gigantes mirándote desde todos los ángulos es una sensación difícil de describir.

La ruta continuó por la Terraza de los Elefantes, el East Mebon y el templo de Banteay Kdei. El calor ya apretaba fuerte y el cansancio empezaba a notarse, pero cada parada merecía la pena.

Fue un día duro por el madrugón y las temperaturas, pero totalmente compensado. De vuelta al hotel, una cena tranquila y a descansar. Nuestro viaje por Vietnam y Camboya llegaba a su fin. Al día siguiente tocaba cambiar de país… esta vez rumbo a Filipinas.

Aeropuerto Manila

Fin del viaje... o no

  • ✈️ Ruta: Siem Reap → Singapur → Manila

El viaje por Vietnam y Camboya llegaba a su fin. Tras semanas intensas de templos, carreteras interminables, mercados, historia y muchas horas de mochila a la espalda, tocaba cambiar completamente de escenario.

Desde Siem Reap pusimos rumbo al aeropuerto para coger el vuelo que nos llevaría hasta Manila, haciendo escala en Singapur. Un trayecto largo, de esos en los que te da tiempo a repasar mentalmente todo lo vivido durante el viaje… y a darte cuenta de lo rápido que ha pasado.

Este tramo del viaje fue especial porque no significaba un regreso a casa, sino todo lo contrario. Cerrábamos una etapa muy cultural, intensa y auténtica, para abrir otra completamente distinta, mucho más enfocada a la aventura, el mar y la improvisación.

Vietnam ha sido uno de esos países que te hacen pensar: “aquí tengo que volver”. Fácil para viajar por libre, caótico, auténtico y con mil rincones que se quedaron fuera del recorrido. Estoy seguro de que en algún momento volveré a pisarlo.

Vietnam y Camboya han sido, sin duda, dos de los países que más he disfrutado viajando por libre. Un viaje muy mochilero, lleno de contrastes y con esa sensación constante de estar viviendo algo real, sin filtros ni artificios.

Pero la historia no termina aquí.

La siguiente parada del viaje fue Filipinas, donde cambiamos templos por playas, autobuses por barcas y rutas culturales por días de islas, buceo y aventura.

📌 Próximamente: la continuación del viaje en Filipinas estará disponible en un nuevo post.

Y sí… todavía quedaba mucho por vivir.

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Japón

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Japón

Madrid

Tokio

Tokio

Madrid

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Varsovia (Polonia)

Tokio (NRT)

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Varsovia (Polonia)

Madrid

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Varsovia

Tokio (NRT)

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Varsovia

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Japón

Japón es de esos países que te dejan con la sensación de estar viajando entre dos mundos. En un mismo día puedes pasar de un templo en silencio absoluto a una calle llena de neones, pantallas y gente por todas partes… y, lo raro, es que todo encaja.

Gran parte de su identidad viene del sintoísmo y el budismo, que no se quedan solo en lo “religioso”, sino que se cuelan en lo cotidiano: respeto, rituales, festivales, jardines, arquitectura y hasta la manera de comportarse. Esa estética japonesa tan reconocible —simple, limpia y conectada con la naturaleza— está en todas partes si te fijas un poco.

Y luego está la comida, que es otro viaje dentro del viaje. Japón no es solo sushi: también es ramen, gyozas, tempura, okonomiyaki… La gracia está en que hasta lo más “simple” tiene mimo, producto y detalle. Aquí comer no es un trámite: es parte del plan.

Lo mejor es que, aun con todo eso, es un país puntero en innovación y tecnología. Trenes que parecen de otro planeta, ciudades hiperconectadas, robótica… pero sin perder sus raíces. Ese equilibrio entre tradición y futuro es justo lo que hace que Japón sea tan especial y tan fácil de recordar.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viajes: (IATI / Mondo)
  • 🛂 Pasaporte: Con validez mínima de 6 meses.
  • 🎫 Visado: No es necesario para estancias turísticas.
  • 💉 Vacunas obligatorias: No hay.
  • 📝 Trámite previo: Se recomienda completar el formulario Visit Japan Web antes del viaje para agilizar los controles de entrada y evitar colas en el aeropuerto.
  • 🌐 Consejo: Revisar la web del MAEC antes de viajar y durante la planificación por si hubiera cambios.

Información importante

  • 🗣️ Idioma: Japonés.
  • ✝️ Religión: Shintoísmo (autóctona) y Budismo.
  • 💰 Moneda: Yen japonés (ver cambio)
  • 🔌 Electricidad: Adaptador de enchufe tipo inglés. En muchos alojamientos no será necesario.
  • Diferencia horaria: +8 horas en invierno y +7 horas en verano respecto a España ()
  • 🌦️ Clima: Veranos muy calurosos y húmedos, inviernos fríos. Conviene revisar el tiempo según la zona, ya que el clima varía bastante entre el norte y el sur del país.

¿Qué meter en la maleta?

Viaje realizado en marzo

  • 👕 Ropa cómoda: Para largas caminatas y muchas horas de turismo.
  • 🥾 Zapatillas cómodas: Imprescindibles para andar todo el día.
  • 🔌 Adaptador de enchufe: Tipo A o B.
  • 🔋 Cargador portátil: Muy útil para mapas, traducciones y transporte.
  • Paraguas o poncho impermeable: Marzo puede ser lluvioso en algunas zonas.
  • 🧥 Chaqueta ligera: Para primeras horas del día y noches frescas.
  • 🎒 Mochila pequeña: Cómoda para el día a día y transporte público.

Kioto

Aunque la capital de Japón es Tokio, si hay una ciudad que nos robó el corazón durante el viaje, esa fue Kioto.

Kioto fue durante siglos la capital imperial del país y eso se nota nada más pisarla. Templos, jardines cuidados al detalle y barrios tradicionales hacen que la ciudad respire historia por todos lados. Lugares tan emblemáticos como el Kinkaku-ji (Pabellón Dorado) o el templo Kiyomizu-dera son visitas obligadas y resumen perfectamente la esencia de la ciudad.

Pasear por barrios como Gion, con sus calles empedradas y casas tradicionales, es como viajar al Japón de otra época. Aquí todavía se pueden ver geishas y maikos manteniendo vivas las artes tradicionales. Eso sí, a partir de abril de 2024 se han impuesto restricciones al acceso de turistas en algunas zonas debido al acoso que sufrían, permitiendo el paso únicamente en visitas guiadas en ciertos casos.

Kioto también es conocida por sus grandes celebraciones culturales. Destacan el Hanami, la famosa observación de los cerezos en flor en primavera, y el Gion Matsuri en verano, uno de los festivales más importantes de Japón. Momentos perfectos para entender por qué Kioto es considerada una de las ciudades más especiales del país.

Tokyo Skytree
Tokyo Skytree

Rumbo a Asia

El viaje comenzó saliendo rumbo a Madrid para coger el avión que nos llevaría hasta Japón. El vuelo salía a las 15:30 y hacía escala en Polonia.

Tras una espera de unas tres horas en la escala, volvimos a subir al avión para afrontar el último tramo del viaje, esta vez ya con destino final Tokio.

Aterrizamos a las 19:30, hora local japonesa, y nos encontramos con la primera prueba del viaje: una larga cola en el control de inmigración. Paciencia, papeleo y primeras sensaciones de estar en un país completamente distinto al nuestro.

Una vez superado el trámite, cogimos el tren que nos llevó hasta la zona del hotel. Después de tantas horas de vuelo, el cansancio era considerable, pero aun así dejamos las maletas y salimos a dar una pequeña vuelta por los alrededores.

Necesitábamos estirar las piernas, tomar algo de aire y empezar a asimilar que el viaje había comenzado de verdad. Sin alargar demasiado la noche, volvimos pronto para descansar. Al día siguiente tocaba empezar a descubrir Tokio en serio.

Puerta Kaminarimon
Puerta Kaminarimon
Templo y Pagoda
Templo y Pagoda

¿Dormir? ¿Eso qué es?

  • 🏨 Alojamiento: Amanek Asakusa Ekimae
  • 📍 Puntos clave: Senso-ji, Kaminarimon, Nakamise, Tokyo Skytree, Ueno, Ameya-Yokocho, Akihabara
  • 👣 Distancia recorrida: 30 km

Dormir… lo justo. Apenas unas horas antes de que el jet lag hiciera de las suyas. Sobre las 3–4 de la madrugada ya estábamos dando vueltas en la cama sin conseguir dormir, así que decidimos levantarnos y salir a explorar los alrededores.

Muy cerca del hotel teníamos el templo Senso-ji, así que fue lo primero que vimos de todo Japón. Se trata del templo budista más antiguo de Tokio, construido en el año 645.

Su imponente puerta Kaminarimon es uno de los iconos de la ciudad y, aunque durante el día se forman colas para hacerse la foto de rigor, a esas horas pudimos disfrutarla con bastante tranquilidad. Tras cruzarla, se accede a la animada calle comercial Nakamise, repleta de puestos tradicionales que llevan hasta el santuario principal y la pagoda de cinco pisos.

Después cruzamos el río Sumida en dirección a la torre más alta de Japón, el Tokyo Skytree. Con sus 634 metros de altura, cuenta con dos plataformas de observación desde las que se obtienen vistas panorámicas de Tokio. Con buen tiempo es posible ver el Monte Fuji; en nuestro caso solo se intuía ligeramente su silueta.

Desde allí cogimos el metro rumbo a Ueno para visitar su famoso parque. En el parque de Ueno se puede entrar al zoo —que esta vez dejamos pasar— y visitar el Santuario Ueno Toshogu, cuya construcción data del año 1627.

A la hora de comer nos dirigimos a la calle Ameya-Yokocho, donde probamos nuestro primer ramen del viaje acompañado de una cerveza japonesa. Todo un acierto para reponer fuerzas.

Y para terminar el día, pusimos rumbo a Akihabara. Tiendas de manga, máquinas de gashapon, recreativas y videojuegos por todas partes. Una experiencia tan caótica como divertida.

Tras unos 30 kilómetros caminados, volvimos a Asakusa para cenar y, esta vez sí, intentar descansar de verdad.

Tokyo Tower
Tokyo Tower
Estación de Tokio
Estación de Tokio
Godzilla
Godzilla

Más y más pasos

  • 🏨 Alojamiento: Amanek Asakusa Ekimae
  • 📍 Puntos clave: Estación de Tokio, Ginza, Palacio Imperial, Torre de Tokio, Santuario Hie, Odaiba, Tsukiji Hongan-ji, Kabukiza
  • 👣 Distancia recorrida: 32,9 km

Volvemos a madrugar con la intención de recorrer todo lo que teníamos marcado para este día. Amaneció con lluvia y frío, algo que, sin saberlo todavía, nos iba a regalar alguna que otra ventaja.

La primera parada fue la estación de Tokio. Gracias al mal tiempo conseguimos verla y fotografiarla prácticamente sin gente, algo poco habitual en un lugar tan concurrido.

Desde allí dimos una vuelta por el barrio de Ginza, conocido por sus tiendas de lujo, grandes marcas y edificios de arquitectura moderna.

Continuamos caminando hasta el Palacio Imperial de Tokio, situado en pleno centro de la ciudad. Aunque el acceso al palacio está restringido, sí se pueden visitar los jardines, rodeados de un gran foso y zonas verdes que contrastan con el ritmo de la ciudad.

La siguiente parada fue la Torre de Tokio, en el barrio de Minato. Con sus 333 metros de altura, fue construida como torre de comunicaciones y su inspiración en la Torre Eiffel es más que evidente.

De camino pasamos por el Santuario Hie, en Chiyoda. Un pequeño respiro de tranquilidad antes de seguir sumando pasos.

Tras volver a la estación de Tokio para comer un poco de sushi, pusimos rumbo al barrio de Odaiba. Allí vimos el famoso robot gigante, una réplica de la Estatua de la Libertad y el edificio de la televisión que aparece en Digimon. Sí, momento friki incluido.

Ya de vuelta, hicimos una última parada en el Templo Tsukiji Hongan-ji y pasamos por el teatro Kabukiza. Para cerrar el día como se merece, terminamos cenando un ramen en Ichiran. Tremendo.

El contador del día se cerró con 32,9 kilómetros caminados. Nada mal.

Estatua Hachiko
Estatua Hachiko
Parque Nacional Shinjuku Gyoen
Parque Nacional Shinjuku Gyoen

No siento las piernas...

  • 🏨 Alojamiento: Amanek Asakusa Ekimae
  • 📍 Puntos clave: Santuario Meiji, Parque Yoyogi, Shibuya, Shinjuku Gyoen, Gotoku-ji, Kabukicho
  • 👣 Distancia recorrida: 33,6 km

Nuevo madrugón y otro día por delante cargado de planes. Tocaba seguir descubriendo Tokio a base de caminar… mucho.

Empezamos el día visitando el Santuario Meiji, uno de los más importantes del país. Rodeado de un enorme bosque, el contraste con la ciudad es brutal: pasas del ruido al silencio en cuestión de minutos.

Justo al lado se encuentra el Parque Yoyogi. Pagamos 500¥ para entrar y dimos un buen paseo por sus caminos y zonas verdes, aprovechando para bajar un poco el ritmo antes de volver al caos urbano.

Desde allí pusimos rumbo a Shibuya. Primera parada obligatoria: la estatua de Hachiko. Después, tocó cruzar el famoso Shibuya Crossing y perdernos por calles tan conocidas como Takeshita Street, llena de tiendas, gente y un ambiente bastante curioso.

A la hora de comer hicimos una parada en Rakeru para probar su omurice. Comimos los dos por 2.365¥, y fue un acierto total para recargar energías.

Con el estómago lleno seguimos caminando hasta el Shinjuku Gyoen National Garden, uno de los jardines más bonitos de la ciudad. Un lugar perfecto para desconectar un rato y descansar las piernas, aunque solo fuera mentalmente.

Por la tarde nos desplazamos hasta el templo Gotoku-ji, conocido como el templo de los gatos. Está lleno de figuras de maneki-neko y tiene un ambiente muy tranquilo, bastante distinto a lo que habíamos visto hasta ese momento.

Ya cayendo la noche, dimos un paseo por Kabukicho, recorriendo calles como Sakura-dori y la conocida Godzilla Road, con el famoso Godzilla asomando entre los edificios.

Para cenar, nada mejor que unos pinchos en Omoide-Yokocho. Un sitio con mucho ambiente donde cenamos por unos 1.600¥ por persona. Perfecto para cerrar el día.

El contador volvió a marcar números serios: 33,6 kilómetros caminados. Tokio no perdona… pero merece cada paso.

Nintendo Kioto
Kiyomizu-dera

Entre nieve, retrasos y linternas

  • 📍 Puntos clave: Nishiki Market, Tienda Nintendo Kioto, Santuario Yasaka, Kiyomizu-dera, Sannenzaka, Ninenzaka
  • 👣 Distancia recorrida: 20,9 km

Tokio se despidió de nosotros de una forma bastante inesperada: nevando. No era lo que teníamos en mente para el último día en la ciudad, pero le dio un toque especial a la mañana antes de poner rumbo a nuestro siguiente destino.

Tocaba coger el tren hacia Kioto. El trayecto no fue tan fluido como esperábamos, ya que acumulamos varios retrasos, pero finalmente conseguimos llegar a la antigua capital imperial.

Una vez en Kioto, la primera parada fue el Nishiki Market. Un mercado lleno de vida, puestos de comida y productos locales. Allí aprovechamos para comer un yakisoba por 2.890¥, perfecto para reponer fuerzas.

Muy cerca se encuentra la tienda oficial de Nintendo en Kioto, parada obligatoria tanto si eres fan como si no. Difícil salir con las manos vacías.

Continuamos la ruta visitando el Santuario Yasaka, uno de los más conocidos de la ciudad, especialmente bonito al atardecer. Desde allí pusimos rumbo a uno de los platos fuertes del viaje.

Llegamos al templo Kiyomizu-dera. La entrada cuesta 500¥ y, sinceramente, es espectacular. El templo se alza sobre una estructura de madera con vistas increíbles de la ciudad y es uno de esos lugares que justifican por sí solos la visita a Kioto.

Después bajamos caminando por las calles tradicionales de Sannenzaka y Ninenzaka. Calles empedradas, casas de madera y ese ambiente tan característico que hace que Kioto se sienta completamente diferente a Tokio.

La vuelta al hotel fue toda una odisea. Caminamos por calles prácticamente a oscuras, pegados al arcén de algunas carreteras y guiándonos únicamente por la luz de las linternas del móvil. Una de esas situaciones que en el momento no hacen tanta gracia… pero que luego recuerdas con una sonrisa.

Para terminar el día, cenamos okonomiyaki por 3.740¥. Una forma perfecta de cerrar una jornada intensa y muy distinta a las anteriores.

El día terminó con 20,9 kilómetros caminados. Menos que en Tokio, pero suficientes después de todo lo vivido.

Ciervos Nara
Kofuku-ji Temple
Kofuku-ji Temple

Atracados por ciervos en Nara

  • 📍 Puntos clave: Nara, ciervos de Nara, Todai-ji, Kyoto Gyoen, Palacio Imperial de Kioto
  • 🥾 Kilómetros: 37,6 km

El cuerpo empezaba a pasar factura, pero el plan del día era demasiado bueno como para bajar el ritmo. Tocaba salir de Kioto para visitar uno de los lugares más curiosos y divertidos del viaje: Nara.

Nada más llegar entendimos por qué es tan especial. Los ciervos campan a sus anchas por calles y parques, cruzándose contigo como si fueran peatones más. Compramos las típicas galletas y pasamos un buen rato dándoles de comer. Algunos eran educados… otros bastante insistentes 😅. Sin duda, lo mejor de Nara y una experiencia imprescindible si visitas Japón.

Antes de seguir recorriendo la ciudad, nos paramos a ver cómo preparaban mochis de forma tradicional. Todo un espectáculo: golpes rápidos, coordinación perfecta y un montón de gente mirando con la boca abierta.

Después sí, tocaba una de las visitas más importantes de la ciudad, el Templo Todai-ji. El recinto impresiona por su tamaño y por albergar al Gran Buda de bronce, una de las estatuas más grandes del mundo. Aun así, entre tanto templo y tanta caminata, los ciervos seguían robándose todo el protagonismo.

Con Nara bien disfrutada, regresamos a Kioto para seguir sumando pasos. Paseamos por el Kyoto Gyoen, el enorme parque que rodea el Palacio Imperial de Kioto. Un espacio amplio y tranquilo que vino bien para bajar pulsaciones… aunque solo un poco, porque el contador de kilómetros no dejaba de subir.

Para comer tiramos de puesto callejero, algo sencillo pero efectivo. Por la noche, ya cerca del hotel, tocó una cena de gyozas que supo a gloria después de una jornada de casi 38 kilómetros.

Día durísimo a nivel físico, pero también de los más divertidos del viaje. Nara fue un acierto total y los ciervos, sin duda, se llevaron el premio al recuerdo más inesperado de Japón.

Pabellón Dorado
Pabellón Dorado
Otagi Nenbutsu-ji Temple

Kioto en modo intensito

Kioto volvía a ponernos a prueba con otro día intenso, pero de esos que se disfrutan de principio a fin.

La primera parada fue el Bamboo Forest de Arashiyama. Pasear entre esos altísimos tallos de bambú, con el sonido del viento y la luz colándose entre ellos, es una experiencia bastante hipnótica. Muy turístico, sí, pero aun así merece mucho la pena.

Desde allí nos acercamos al templo Otagi Nenbutsu-ji, conocido por sus cientos de estatuas de piedra con caras… digamos que muy expresivas 😅. Cada una es distinta: algunas sonríen, otras parecen enfadadas y otras directamente dan un poco de mal rollo. La entrada cuesta 400¥ y es una visita diferente y muy curiosa.

Seguimos con el Ryoan-ji, famoso por su jardín zen de piedras. Aquí todo va de calma, silencio y contemplación. Te sientas, miras el jardín y entiendes por qué este sitio tiene tanta fama. La entrada fue de 600¥.

Después llegó uno de los grandes clásicos del viaje: el Pabellón Dorado (Kinkaku-ji). Da igual cuántas fotos hayas visto antes, cuando lo tienes delante impresiona. El reflejo del templo sobre el agua, rodeado de naturaleza, es simplemente espectacular.

Para comer hicimos una parada bien merecida: oyako donburi y udon, por 5.900¥, que entraron de lujo para recuperar fuerzas.

Y con energías renovadas, tocaba uno de los platos fuertes del viaje: Fushimi Inari. Sus interminables torii rojos subiendo por la montaña son una auténtica pasada. Caminamos entre ellos al atardecer, cuando ya había menos gente, y la experiencia fue todavía mejor. Es uno de esos lugares donde cuanto más avanzas, más te atrapa el ambiente.

Para cerrar el día, cena sencilla pero efectiva: 7/11, por 1.959¥. A veces no hace falta más después de un día así.

Otro día de Kioto tachado de la lista… y otros 34,1 kilómetros sumados a las piernas.

Castillo Nijo
Castillo Osaka

Del Japón imperial al Japón callejero

  • 🏨 Alojamiento: Osaka Tokyu REI Hotel
  • 📍 Puntos clave: Castillo Nijo, Osaka, Castillo de Osaka, Dotonbori
  • 👣 Kilómetros caminados: 31,1 km

Último día en Kioto antes de poner rumbo a Osaka, pero todavía quedaban cosas por ver. La mañana empezó con la visita al Castillo Nijo, antigua residencia de los shogunes Tokugawa. Un lugar histórico y bien conservado… aunque duele un poco pagar 1.300¥ por la entrada 🥲.

Aquí llegó uno de los momentos más surrealistas del viaje. De repente, el móvil empezó a sonar muy fuerte, con un aviso en japonés que no entendíamos absolutamente nada. Durante unos segundos nos quedamos en shock, pensando que estaba pasando algo serio.

Tras buscar cómo traducir el mensaje, descubrimos que se trataba de una alerta de prueba. Una vez entendido, respiramos tranquilos… y seguimos la visita entre risas y alivio.

Antes de despedirnos de Kioto, tocaba reponer fuerzas con un omurice, que nos costó 3.300¥. Con la barriga llena, cogimos el tren rumbo a Osaka, cambiando completamente de ambiente.

Ya en la ciudad, una de las visitas obligadas fue el Castillo de Osaka. Imponente, rodeado de amplios jardines y con un aire mucho más abierto que el de Kioto. La entrada nos costó 600¥ y, aunque el interior es bastante museo, el exterior y las vistas merecen la pena.

Para terminar el día como se merece, nos fuimos a Dotonbori. Luces, carteles gigantes, ambiente a tope y comida por todas partes. Allí probamos los míticos takoyaki, recién hechos y por solo 680¥.

Con las piernas ya bastante castigadas tras más de 31 kilómetros caminados, pusimos rumbo al hotel para descansar. Kioto quedaba atrás y Osaka nos daba la bienvenida como solo ella sabe hacerlo.

Universal Studios Japan
Super Nintendo

Frikeando bajo la lluvia

  • 🏨 Alojamiento: Osaka Tokyu REI Hotel
  • 📍 Puntos clave: Universal Studios Japan
  • 👣 Kilómetros caminados: 22,9 km

Día completamente distinto a los anteriores: tocaba dejar templos, castillos y ciudades para meternos de lleno en Universal Studios Japan. Un parque temático que, si eres un poco friki… es directamente un sueño.

Nada más entrar, empezamos a movernos por algunas de las zonas más conocidas del parque. Super Nintendo World fue, sin duda, una de las más espectaculares: colores, música, detalles por todas partes y la sensación constante de estar dentro de un videojuego.

También pasamos por el mundo de Harry Potter, con su recreación de Hogwarts, tiendas temáticas y atracciones que hacen que se te escape alguna sonrisa aunque ya no seas un niño. No faltaron tampoco clásicos como Tiburón ni la zona de los Minions, donde el ambiente es pura locura.

El único “pero” del día fue el tiempo. Nos cayó una buena tormenta que nos acompañó durante buena parte de la jornada, pero ni la lluvia consiguió quitarnos las ganas de seguir disfrutando del parque. Chubasquero, paciencia… y a seguir frikeando.

Tras unas 22,9 kilómetros caminados y con los pies pidiendo tregua, volvimos al hotel a descansar. Un día diferente, intenso y muy, muy friki.

Goryo-jinja Shrine
Sumiyoshi Taisha

Sprint final por Osaka

  • 🏨 Alojamiento: Osaka Tokyu REI Hotel
  • 📍 Puntos clave: Sumiyoshi Taisha, Tsutenkaku Tower, tiendas de electrónica, Dotonbori, Nishi Hongan-ji, Goryo-jinja
  • 👣 Kilómetros caminados: 30,6 km

Otro día completo por Osaka, y ya sabíamos lo que tocaba: calle, calle y más calle. La ciudad tiene un punto más “canalla” que Kioto y, cuanto más la recorres, más te engancha.

Empezamos visitando el Sumiyoshi Taisha, uno de los santuarios más antiguos e importantes de Japón. Tiene un ambiente muy tranquilo y, si vienes de días de ciudades a tope, se agradece ese ratito de calma antes de volver al caos.

Después nos fuimos a la zona de la Tsutenkaku Tower. Solo pasear por los alrededores ya es una experiencia: un barrio con personalidad propia, algo “peculiar”, entre lo retro, lo auténtico y lo turístico. Cerca también estuvimos dando una vuelta por las tiendas de electrónica de la zona, que siempre son un peligro si te gusta trastear o eres un poco friki.

Más tarde volvimos a Dotonbori, porque si estás en Osaka y no acabas allí… es como si no hubieras estado. Nos hicimos las fotos de rigor en el mítico cartel del corredor, pero lo curioso es que puedes meterte en una tienda y, con la perspectiva, sacar una foto como si estuvieras con él. Una tontería, pero queda bastante guay.

Entre medias fuimos también al Nishi Hongan-ji y al santuario Goryo-jinja, dos paradas que vienen bien para cambiar un poco el ritmo y no hacerlo todo “solo calles y luces”.

Y como esto es Osaka… tocaba comer algo típico otra vez. Probamos el famoso pastel de Rikuro’s (la tarta esa esponjosa que parece una nube) y, para cenar, repetimos con takoyaki. Es que es imposible no volver a caer. Además, ver cómo mueven las bolitas mientras lo cocinan es hipnótico: parece fácil hasta que lo intentas tú.

Otro día más con el contador disparado: 30,6 kilómetros. Osaka no se visita… Osaka se camina.

Monte Fuji

El gigante de Japón

  • 🏨 Alojamiento: HOTEL AMANEK Asakusa Ekimae
  • 📍 Puntos clave: Tren Kioto–Tokio, Monte Fuji, Asakusa, Nakamise, Akihabara
  • 👣 Kilómetros caminados: 17,5 km

Tocaba dejar Osaka atrás y volver a Tokio. El trayecto lo hicimos en tren y aquí va un apunte importante: no compramos el JR Pass, ya que en nuestro caso no nos salía rentable. Según la ruta y los días de viaje, puede salir mejor comprar los billetes por separado, como hicimos nosotros.

Durante el trayecto tuvimos uno de esos momentos que se quedan grabados. Desde el tren pudimos ver el Monte Fuji, imponente y perfectamente reconocible. Una de esas imágenes que no esperas y que te deja literalmente mirando por la ventana durante minutos.

Ya de vuelta en Asakusa, aprovechamos para pasear tranquilamente por la calle comercial Nakamise, ideal para comprar souvenirs, picar algo y disfrutar del ambiente antes de volver a meternos de lleno en el ritmo de la ciudad.

Por la tarde tocó volver a Akihabara, pero esta vez no tanto de compras. Nos dedicamos a lo realmente importante: jugar a las máquinas de ganchos y vaciar unos cuantos gashapon (o gachapon, da igual cómo se escriba 😅). Figuritas, intentos fallidos y alguna que otra victoria que supo a gloria.

Un día más relajado dentro de lo que cabe, con 17,5 kilómetros recorridos, y la sensación de que el viaje iba entrando ya en su recta final.

Tokyo Tower

Se nos acaba...

  • 🏨 Alojamiento: HOTEL AMANEK Asakusa Ekimae
  • 📍 Puntos clave: Torre de Tokio, Takeshita Street, Shinjuku Gyoen, Omoide Yokocho, Godzilla Road
  • 👣 Kilómetros caminados: 25,6 km

Seguíamos exprimiendo Tokio y el día empezó con una de esas fotos míticas que ves mil veces antes de viajar. Nos acercamos a la Torre de Tokio para hacernos la clásica foto desde la salida peatonal de un parking, con la torre al fondo perfectamente encuadrada. La realidad: cola larguísima para la foto 😅. Aun así, tocó esperar… porque ya que estás allí, hay que hacerla.

Después pusimos rumbo otra vez a Takeshita Street. Si la primera vez nos pareció animada, esta vez estaba directamente a reventar de gente. Tiendas, colores, música, dulces rarísimos… un caos total, pero muy Tokio.

Más tarde dimos un paseo por el Shinjuku Gyoen National Garden. Aquí toca confesión: volvimos por un error mío, pensando que no lo habíamos visitado todavía. Cuando entramos y empezamos a reconocerlo todo… ya era tarde 😅. Eso sí, no fue mala idea repetir, porque es uno de esos sitios que siempre apetece.

Para cenar, repetimos en Omoide Yokocho. Ese callejón lleno de pequeños bares y restaurantes sigue teniendo un encanto especial, con humo, luces y gente apretada por todas partes.

Y para cerrar el día, paseo nocturno por las calles de Shinjuku, vigiladas por Godzilla desde lo alto de un edificio y acompañados por la enorme pantalla 3D que no deja de llamar la atención. Tokio de noche nunca decepciona.

Otro día completo, otros 25,6 kilómetros sumados… y la sensación de que, aunque las piernas ya van justas, cuesta mucho decirle que no a esta ciudad.

Ártico

El adiós más inesperado

  • ✈️ Ruta: Tokio → Polonia → Madrid
  • 📍 Puntos clave: Nakamise Street, jaulas de béisbol, vuelo por el Ártico
  • 👣 Kilómetros caminados: 15,2 km

Último día en Tokio… y esa sensación rara de no saber muy bien qué hacer, porque no quieres que el viaje se acabe, pero tampoco te quedan demasiadas fuerzas.

Optamos por algo sencillo: volver a pasear por la calle Nakamise. Eso sí, esta vez con un calor considerable. Tiendas, souvenirs, dulces japoneses y ese ambiente constante que, por muchas veces que lo recorras, siempre apetece repetir.

Como nuestro vuelo no salía hasta la noche, decidimos cerrar el viaje de una forma diferente: ir a jugar al béisbol a una jaula de bateo. Sobre el papel parecía buena idea… en la práctica fue bastante lamentable 😂. Las bolas salían disparadas a toda velocidad y nosotros no dábamos una. Penosos, pero nos reímos muchísimo.

Por la noche tocó poner rumbo a casa. El vuelo de regreso se hizo siguiendo prácticamente la misma ruta que a la ida, pero a la inversa.

Y cuando pensábamos que el viaje ya no podía darnos más sorpresas, llegó la última desde el aire. El avión pasó por el estrecho de Bering y sobre el Ártico, lo que nos permitió ver impresionantes placas de hielo. Un final inesperado y espectacular para un viaje que no dejó de sorprendernos hasta el último momento.

Japón era un destino que, sinceramente, no me llamaba especialmente la atención antes de venir. Pero ahora, después de haberlo recorrido, vivido y caminado de arriba abajo, no veo el momento de volver.

Me voy con la sensación de haber descubierto un país único, y con unas ganas enormes de volver a pisar Japón cuanto antes.

Con 15,2 kilómetros más a la espalda, Japón se despedía… pero esta vez tengo claro que no será un adiós.

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Croacia

Entre las aguas turquesas del Mar Adriático y pueblos con siglos de historia, Croacia combina naturaleza y cultura como pocos destinos. Da igual si buscas aventura, playa o historia: siempre hay un rincón que sorprende.

En este viaje recorrí algunas de sus más de 1.200 islas, como Brač —famosa por la playa Zlatni Rat en Bol— y Korčula, que presume de ser la cuna de Marco Polo.

Fue un recorrido de paisajes impresionantes, pueblos de postal y localizaciones de Juego de Tronos. También hubo cascadas: visité el Parque Nacional de Krka, aunque el más grande y famoso es Plitvice, que queda pendiente para la próxima.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viajes: IATI / Mondo
  • 🛂 Pasaporte: No hace falta pasaporte. Desde el 1 de enero de 2023, Croacia pasa a formar parte de la zona Euro y del espacio Schengen.
  • 💉 Vacunas: No necesarias.
  • 🌐 Consejo: Se recomienda revisar la web del MAEC antes de realizar el viaje y durante la planificación del mismo por si hubiera algún cambio.

Información importante

  • 🗣️ Idioma: Croata
  • ✝️ Religión: Mayoría católica; minorías ortodoxa, musulmana y protestante
  • 💰 Moneda: Euro desde enero 2023 (antes, Kuna)
  • 🔌 Electricidad: No se necesita adaptador
  • Diferencia horaria: Misma que en España peninsular ()
  • 🌦️ Clima: Costa mediterránea (veranos calurosos, inviernos suaves); interior continental (veranos cálidos, inviernos fríos). Mejor evitar agosto por calor extremo

¿Qué meter en la maleta?

  • 👕 Ropa cómoda para caminatas y visitas
  • 🥾 Zapatillas cómodas para andar
  • 🕶️ Gafas de sol y 🌞 crema solar
  • 🩱 Ropa de baño y 🧺 toalla
  • 🧢 Gorra o sombrero
  • 🩴 Chanclas
  • 🔋 Cargador portátil
  • 💊 Pastillas para el mareo (si eres propenso y viajas en barco)

Dubrovnik

Con su casco antiguo rodeado de murallas medievales y calles empedradas, Dubrovnik es como un viaje en el tiempo. Pasear por sus plazas y rincones te hará sentir parte de su historia.

La ciudad vibra especialmente en el Festival de Verano, con música, teatro y danza llenando cada rincón. Sus museos y galerías permiten sumergirse en su rica herencia cultural.

Más allá de sus murallas, Dubrovnik presume de playas de aguas cristalinas como Banje y Lapad, perfectas para relajarte o practicar deportes acuáticos.

Y para los fans de Juego de Tronos, aquí se rodó gran parte de King’s Landing. Fort Lovrijenac, la escalinata de San Ignacio y otras localizaciones ofrecen tours temáticos para revivir escenas icónicas.

Atardecer - Split
Atardecer - Split

Tempranito al avión

  • 🏨 Alojamiento: Split Varos Inn
  • 📍 Puntos clave: Palacio de Diocleciano, Peristilo, Riva, Park Šuma Marjan

El viaje empezó de madrugada, saliendo hacia el aeropuerto de Barcelona para estar allí a las 3:00 de la mañana. El objetivo estaba claro: volar a Croacia y aprovechar al máximo el primer día.

Tras un vuelo de unas dos horas, aterrizamos en el Aeropuerto de Split. Cambio de dinero rápido y, mochila al hombro, nos dirigimos a la parada de autobuses que lleva al centro.

Nada más salir, nos sorprendió el sol intenso que ya brillaba a esa hora y el calor sofocante que se sentía. Hay que tener en cuenta que Split está bastante más al este que Barcelona y compartimos huso horario: mientras en casa eran las 7:30, allí el sol llevaba rato alto en el cielo.

Ya en la ciudad, pusimos rumbo al hotel… aunque con alguna que otra pérdida por el camino 😅. Nos llamó la atención que muchos alojamientos no tenían el típico cartel de «Hotel», sino una simple placa tamaño A4 con el dibujo de una cama. El nuestro fue el Split Varos Inn.

El centro histórico de Split gira en torno al Palacio de Diocleciano, construido en el siglo IV por el emperador que le da nombre. Es una fusión única de historia y vida moderna.

Dentro encontrarás lugares como el Peristilo, un patio rodeado de columnas y arcos, y los subterráneos del palacio, llenos de pasajes y cámaras históricas realmente fascinantes.

Las puertas del recinto —Puerta de Oro, Puerta de Plata, Puerta de Hierro y Puerta de Bronce— tienen cada una su propia historia. Saliendo por la Porta Aurea, verás la estatua de Grgur Ninski y su famoso dedo gordo brillante, pulido por miles de manos que lo tocan para atraer la buena suerte.

La ciudad invita a pasear sin prisas: la calle Marmontova, llena de tiendas y cafeterías; la elegante Plaza de la República, frente al Ayuntamiento; y, por supuesto, la Riva, el paseo marítimo perfecto para relajarse con vistas abiertas al mar.

Si te sobra energía, puedes subir al Park Šuma Marjan. Prepárate para las cuestas, pero a cambio tendrás senderos frescos entre pinos y cipreses y unas vistas espectaculares de la ciudad y el mar Adriático. Un lugar que transmite tranquilidad y una sensación de desconexión total.

Cueva - Sibenik
Cueva - Sibenik
Cascadas de Skradinski Buk - Krka
Cascadas de Skradinski Buk - Krka

¡Un bañito, por favor!

  • 🏨 Alojamiento: Split Varos Inn
  • 📍 Puntos clave: Parque Nacional Krka, Šibenik, Catedral de Santiago, Fuerte de San Miguel, Riva

El segundo día empezó con un viaje en autobús hacia el Parque Nacional Krka. La elección de este parque fue por varios motivos: la distancia y tiempo de viaje, y porque tiene zonas aptas para el baño. Aparte de esto, merece la pena la caminata alrededor del parque admirando las cascadas y la vida que tiene.

Se encuentra en la región de Dalmacia, cerca de la ciudad de Šibenik, la cual visitamos una vez finalizamos la visita a este parque. Es famoso por su belleza natural, especialmente por las impresionantes cascadas que se forman en el río Krka. El parque abarca una extensión de 109 kilómetros cuadrados y ofrece una gran variedad de flora y fauna.

Menos mal que en este parque está permitido el baño; las temperaturas eran muy altas y, al refrescarnos, pudimos disfrutar mejor de la excursión.

Una vez terminada la excursión por Krka, tomamos de nuevo el bus que nos llevaba a la siguiente parada: Šibenik.

Šibenik es una ciudad costera con una rica historia y hermosa arquitectura. Su casco antiguo te lleva a través de calles empedradas y plazas encantadoras. Destacan la Catedral de Santiago (Katedrala sv. Jakova), declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, una impresionante obra renacentista, y el Fuerte de San Miguel, que ofrece vistas panorámicas. Su paseo marítimo, llamado Riva, es perfecto para disfrutar de cafés y restaurantes con vista al mar.

Organo de Piedra - Zadar
Organo de Piedra - Zadar
Vistas - Zadar
Vistas - Zadar

Música de mar y saludo al sol

  • 🏨 Alojamiento: Split Varos Inn
  • 📍 Puntos clave: Órgano de Mar, Foro Romano, Iglesia de San Donato, Saludo al Sol, Free Tour Zadar

Otro día de madrugar y coger un autobús.

Esta vez, más al norte. Zadar no está, o al menos cuando fui yo, tan masificada turísticamente hablando, por lo que los paseos se hacen más cómodos.

Aquí tenemos, en la Costa Dálmata, el Órgano de Mar, que consta de unos agujeros sobre escalones que, con la corriente del mar, producen un sonido como si de un órgano de iglesia se tratase.

También podemos ver restos del Foro Romano, la Iglesia de San Donato y el Saludo al Sol, que consta de unas placas solares que durante el día recargan las baterías y, al atardecer, crean un juego de luces.

Para disfrutar de la ciudad, hicimos un free tour que nos recorrió toda la zona antigua.

A la vuelta, el autobús se retrasó… llegamos a las tantas a Split y al día siguiente madrugábamos para coger el primero de los barcos que nos llevaría a la Isla de Brač.

A la vuelta, el autobús se retrasó… llegamos a las tantas a Split y al día siguiente madrugábamos para coger el primero de los barcos que nos llevaría a la Isla de Brač.

Zlatni Rat - Bol
Zlatni Rat - Bol
Pinturas - Bol
Pinturas - Bol

El Cuerno de Oro

  • 🏨 Alojamiento: Boutique Hotel Bol
  • 📍 Puntos clave: Isla de Brač, Bol, Supetar, Playa Zlatni Rat (Cuerno de Oro)

La isla de Brač es la tercera isla más grande del Adriático y ofrece una combinación perfecta de belleza natural, playas impresionantes y encanto histórico. También es conocida por sus pueblos encantadores, como Bol y Supetar, que ofrecen un ambiente relajado y pintoresco. Aquí encontrarás calles empedradas, casas de piedra tradicionales y una variedad de restaurantes y tiendas.

Nuestro alojamiento estaba concretamente en el pueblo de Bol y el hotel fue el Boutique Hotel Bol.

En este pueblo costero, podemos encontrar la playa del «Cuerno de Oro» o Zlatni Rat. Esta playa es una pasada y os la recomiendo. Es de piedras pequeñas y aguas cristalinas. Es famosa por sus aguas cristalinas y es un lugar ideal para nadar y practicar deportes acuáticos.

Casa Marco Polo - Korčula
Casa Marco Polo - Korčula
Atardecer - Korčula
Atardecer - Korčula

Marco Polo, ¿croata?

  • 🏨 Alojamiento: Guesthouse Korkyra Sun
  • 📍 Puntos clave: Isla de Korčula, Casa de Marco Polo, Catedral de San Marcos, Murallas y torres

Tras coger otro barco, pusimos rumbo a la isla de Korčula, un lugar con mucha historia y encanto.

Se dice que aquí nació Marco Polo, y hasta puedes visitar la que aseguran fue su casa. Además, su casco antiguo, rodeado por murallas, invita a perderse entre calles empedradas, plazas tranquilas y rincones con vistas al mar.

No puedes dejar de entrar en la Catedral de San Marcos, y si te apetece algo diferente, tómate algo en lo alto de una de las torres de la muralla… las vistas lo merecen.

King's Landing - Dubrovnik
King's Landing - Dubrovnik
Atardecer - Dubrovnik
Atardecer - Dubrovnik

El desembarco

  • 🏨 Alojamiento: Apartment Butijer
  • 📍 Puntos clave: Dubrovnik, Murallas, Teleférico, Localizaciones de Juego de Tronos

Otro ferry más y llegamos a Dubrovnik, última parada de nuestro viaje. La ciudad sirvió como escenario para King’s Landing en Juego de Tronos, y caminar por su casco antiguo es como pasear por un set de rodaje medieval: murallas imponentes, calles empedradas y palacios renacentistas que se mezclan con terrazas y cafés junto al mar.

Entre las actividades más recomendadas están dar la vuelta completa a la muralla y los tours de localizaciones de Juego de Tronos. Nosotros optamos por la primera, ¡y vaya caminata! Pero cada paso merece la pena por las vistas.

También subimos en teleférico hasta la montaña que corona la ciudad para ver el atardecer. Un momento mágico que cierra con broche de oro la visita a esta joya del Adriático.

Anochecer - Dubrovnik
Anochecer - Dubrovnik
Dubrovnik
Dubrovnik

Día de relax

  • 🏨 Alojamiento: Apartment Butijer
  • 📍 Puntos clave: Dubrovnik, Kayak, Isla de Lokrum, Ciudad amurallada de noche

Último día en Croacia. Toca disfrutar a un ritmo más relajado, saboreando cada rincón antes de despedirnos. La actividad elegida fue kayak, y no podía tener mejor punto de partida: justo frente a King’s Landing. Desde allí pusimos rumbo a la Isla de Lokrum, con su jardín botánico y el antiguo monasterio benedictino.

Al rodear la isla, nos encontramos con un enorme hotel abandonado, testigo silencioso de la guerra que azotó la región. La experiencia en kayak, entre aguas cristalinas y vistas históricas, fue un cierre perfecto para el viaje.

Tras una ducha reparadora, volvimos al casco antiguo para recorrerlo iluminado de noche y hacer las últimas compras de souvenirs. Al día siguiente, tocaba madrugar para el vuelo de regreso a Barcelona.

En ese momento no lo sabía, pero ahora que escribo estas líneas puedo afirmarlo: este viaje a Croacia fue el inicio de mi locura por viajar.

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Escala en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)

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Bolivia, tierra de maravillas y contrastes, cautiva con su rica historia, paisajes impresionantes y cultura vibrante. En el corazón de Sudamérica, este país diverso ofrece una experiencia única.

Uno de los destinos más emblemáticos es el Salar de Uyuni, un vasto desierto de sal que crea una ilusión mágica con su superficie reflectante. Además, el Árbol de Piedra, una formación rocosa esculpida por la erosión, sorprende con su peculiar apariencia en medio del altiplano boliviano.

Para los amantes de la aventura, el Huayna Potosí es un desafío imperdible. Este majestuoso pico de los Andes, con sus 6.088 metros de altitud, ofrece la oportunidad de conquistar una cumbre impresionante y disfrutar de vistas panorámicas indescriptibles.

Y para los ciclistas más intrépidos, tenemos la Death Road, o Camino de la Muerte, que es una experiencia emocionante y desafiante. Descender por esta estrecha y sinuosa carretera, rodeada de acantilados, ofrece una dosis de adrenalina inigualable.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viajes: IATI / Mondo
  • 🛂 Pasaporte: validez mínima de 6 meses
  • 🎫 Visado: a la llegada, gratuito (1 mes)
  • 💉 Vacuna obligatoria: Fiebre Amarilla
  • 🌐 Consejo: revisar la web del MAEC antes y durante la planificación del viaje.

Información importante

  • 🗣️ Idioma: Español
  • ✝️ Religión: Catolicismo
  • 💰 Moneda: Boliviano (consulta el cambio aquí)
  • 🔌 Electricidad: No necesitaremos adaptador
  • Diferencia horaria: 6 horas menos que en España ()
  • 🌦️ Clima:– En La Paz: templado y seco (10 °C – 20 °C) – En el Salar de Uyuni: frío y seco (hasta bajo cero en invierno, 15 °C – 25 °C en verano) – En Santa Cruz de la Sierra: tropical y húmedo (25 °C – 35 °C todo el año)

¿Qué meter en la maleta?

  • 👕 Ropa cómoda para las largas caminatas
  • 🥾 Zapatillas cómodas de trekking
  • 🕶️ Gafas de sol
  • 🌞 Crema solar
  • 🩱 Ropa de baño para las termas
  • 🔋 Cargador portátil
  • 👖 Pantalones de trekking
  • 🩳 Mallas
  • 👕 Camisetas térmicas (especialmente para la escalada al Huayna Potosí)
  • 🧥 Abrigo para las noches frías y las mañanas heladas
  • 📷 Cámara deportiva

Salar de uyuni

El Salar de Uyuni es el desierto de sal más grande del mundo, con más de 10.000 km² de extensión. Un océano blanco que parece no tener fin y que, al caminar sobre él, te da la sensación de estar en otro planeta.

En temporada de lluvias, este lugar mágico se convierte en el famoso «espejo del cielo». El agua cubre la superficie y refleja las nubes, creando ilusiones ópticas únicas. Es el momento perfecto para tomar esas fotos que parecen irreales.

En medio del salar se levantan auténticos oasis: las islas de cactus gigantes. La más conocida es la Isla Incahuasi, donde algunos cactus superan los 10 metros de altura. Desde allí, las vistas panorámicas del salar son simplemente inolvidables.

Además de su belleza natural, este escenario ha sido testigo de grandes eventos. Entre ellos, el Rally Dakar, que eligió Uyuni como punto de partida en algunas de sus ediciones. Un detalle más que demuestra que estamos ante uno de los lugares imprescindibles que ver en Bolivia.

Mercado Brujas - La Paz
Mercado Brujas - La Paz

Llegada a lo Alto

Tras un vuelo de 11 horas desde Madrid a Santa Cruz de la Sierra, hicimos escala y tomamos otro vuelo hacia La Paz, capital administrativa de Bolivia y una de las ciudades más altas del mundo, situada a nada menos que 3.650 m.s.n.m.. Nuestro punto de llegada fue el Aeropuerto Internacional El Alto.

Una vez recogido el equipaje, nos esperaba un taxi directo al Hotel Las Brisas, donde nos alojamos todas las noches que estuvimos en la ciudad. Su recepcionista Álvaro nos ayudó con todo, y no podemos dejar de recomendar este alojamiento.

Ya instalados, salimos a recorrer la zona. La primera parada fue el famoso Mercado de las Brujas, lleno de productos de medicina tradicional y objetos espirituales. Lo más impactante fueron los fetos de llama que se entierran como ofrenda antes de construir una casa, con la creencia de atraer buena suerte.

Para comer descubrimos el restaurante LaMurillo, donde probamos un carpaccio de filete de llama absolutamente delicioso.

Con el estómago lleno, nos dirigimos a la Plaza de San Pedro para iniciar un free tour. Sin embargo, la experiencia no fue la mejor: a pesar de que anunciaban grupos separados por idioma, no se cumplió. Entre mirar monumentos y seguir el hilo en inglés, acabamos perdiendo información interesante, así que decidimos dejar el tour y continuar por libre.

Tiwanaku
Tiwanaku
Piedras H - Puma Punku
Piedras H - Puma Punku

Aliens

  • 🏨 Alojamiento: Bus del tour
  • 📍 Puntos clave: Tiwanaku, Puma Punku, Puerta del Sol, bus nocturno a Uyuni
Nuestro segundo día en La Paz lo teníamos libre hasta la noche, cuando salía el bus hacia Uyuni. Charlando con Álvaro, el recepcionista del hotel, nos recomendó una excursión que no podía faltar: Tiwanaku y Puma Punku, dos de los yacimientos arqueológicos más importantes de Bolivia. El tour nos costó alrededor de 190 BOB (unos 26 €) y la verdad es que valió cada céntimo. Confieso que los había visto en documentales de aliens 👽 y aunque no creo que los extraterrestres los construyeran, sí que tenía curiosidad por ver en directo esos bloques imposibles.

✨ Tiwanaku

Considerada la cuna de una de las civilizaciones más avanzadas de Sudamérica, Tiwanaku floreció entre los años 300 y 1000 d.C. Pasear por sus ruinas es como viajar en el tiempo: templos, pirámides y esculturas que aún hoy conservan un aura especial. Su pieza más famosa es la Puerta del Sol, un enorme bloque de piedra con relieves enigmáticos que todavía intrigan a historiadores y arqueólogos.

🗿 Puma Punku

A pocos metros se encuentra Puma Punku, el lugar que más teorías conspirativas ha inspirado. Sus bloques megalíticos en forma de “H”, cortados con una precisión milimétrica, parecen hechos con tecnología moderna. Los guías cuentan que aún hoy no se sabe con certeza cómo consiguieron semejante perfección hace más de mil años. Más allá de las leyendas, lo cierto es que Puma Punku impresiona y todavía guarda secretos sin descubrir. Caminar entre esos bloques colosales te hace sentir diminuto frente al ingenio humano. Tras la visita y una comida local, volvimos a La Paz para recoger las mochilas y preparar el bus nocturno rumbo a Uyuni. Tocaba descansar… ¡porque la siguiente parada era el mítico Salar de Uyuni!
Plano - Salar de Uyuni
Plano - Salar de Uyuni
Plano - Salar de Uyuni
Plano - Salar de Uyuni
Cementerio de trenes - Uyuni
Cementerio de trenes - Uyuni

Uyuni

  • 🏨 Alojamiento: Noche en el bus
  • 📍 Puntos clave: Cementerio de trenes, Salar de Uyuni, Superficie infinita de sal, ilusiones ópticas, fotos divertidas, escenario del Rally Dakar, Cactus gigantes, sendero panorámico, vistas 360º del Salar
Tras pasar la noche en bus desde La Paz, llegamos a primera hora a Uyuni, un pequeño pueblo en medio del altiplano boliviano que sirve como punto de partida para explorar una de las maravillas naturales más impresionantes del mundo: el Salar de Uyuni. Nada más llegar, nos llevaron a un bar local para desayunar (unos 15 BOB, aprox. 2 €) mientras los organizadores dividían a los viajeros en grupos y asignaban los 4×4 que nos llevarían durante la excursión. La emoción empezaba a sentirse en el ambiente.

🚂 Cementerio de Trenes

La primera parada fue el curioso y fotogénico Cementerio de Trenes. Aquí se encuentra una colección de viejas locomotoras y vagones oxidados, abandonados en medio del desierto. Estas reliquias son testimonio del pasado industrial de la región: a finales del siglo XIX, Uyuni fue un importante centro ferroviario para transportar minerales desde el altiplano hasta el puerto chileno de Antofagasta. Hoy en día, estos esqueletos de hierro forman un escenario surrealista donde los visitantes podemos subirnos a los trenes, caminar entre ellos y hacer fotos únicas. La combinación del óxido con el cielo azul infinito crea una atmósfera casi de película. Tras unos minutos explorando este museo al aire libre, era momento de continuar. La ruta seguía hacia el lugar más esperado del viaje: el inmenso Salar de Uyuni.

Salar de Uyuni

Llegamos al Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, con más de 10.000 km² de extensión. Una superficie blanca e interminable donde el horizonte se pierde y parece que el cielo y la tierra se funden en uno solo.

Durante la época de lluvias, este lugar se transforma en un gigantesco espejo natural, creando uno de los paisajes más surrealistas del planeta. Por desgracia, cuando fuimos no pudimos vivir este fenómeno, pero igualmente disfrutamos al máximo el salar jugando con las perspectivas y efectos ópticos que ofrece su inmensidad. Fotos únicas, de esas que solo puedes conseguir aquí.

Más allá de la experiencia visual, el Salar ha sido protagonista de eventos mundiales como el Rally Dakar, que en varias ediciones recorrió sus llanuras infinitas, convirtiéndolo en un escenario tan extremo como espectacular para los competidores y espectadores.

Si viajas a Bolivia, el Salar de Uyuni es una parada obligatoria. Un lugar que no se explica, se vive. ¡No te lo puedes perder!

Isla Incahuasi

En medio de la inmensidad del Salar de Uyuni aparece la Isla Incahuasi, un auténtico oasis que, aunque parece estar cerca, la caminata hasta llegar a ella se hace eterna con ese horizonte que nunca termina.

Lo primero que sorprende al pisar la isla son sus cactus gigantes, conocidos como «cactus de San Pedro». Algunos alcanzan varios metros de altura y han estado creciendo aquí durante siglos, convirtiéndose en los verdaderos guardianes del salar.

La visita incluye un sendero que asciende hasta la cima, desde donde se obtienen vistas panorámicas de 360º del Salar de Uyuni. La inmensidad blanca se extiende en todas direcciones, y la sensación es de estar en otro planeta. Es, sin duda, uno de los mejores miradores de todo el viaje.

Además de la naturaleza, Incahuasi conserva antiguas estructuras de piedra y pequeñas paredes que, según los arqueólogos, fueron utilizadas por poblaciones ancestrales como refugio o para ceremonias. Un toque histórico en un lugar ya de por sí mágico.

Cuando el sol comenzó a caer sobre el Salar de Uyuni, los colores del cielo se mezclaron con la inmensidad blanca creando una paleta imposible de describir con palabras. Fue uno de esos momentos en los que solo queda disfrutar en silencio.

Tras la puesta de sol, volvimos a subir al 4×4 y emprendimos camino hacia nuestro alojamiento. Un refugio perdido en medio de la nada: sin luz, sin cobertura, sin distracciones.

Esa aparente incomodidad se transformó en magia al levantar la vista al cielo. La oscuridad total nos regaló uno de los cielos estrellados más espectaculares que hemos visto nunca. Una experiencia que, lejos del bullicio, nos hizo sentir en plena conexión con la naturaleza.

Árbol de Piedra
Árbol de Piedra
Laguna Honda - Uyuni
Laguna Honda - Uyuni

Lagunas

  • 📍 Puntos clave: Laguna Cañapa, Laguna Hedionda, Laguna Honda, Árbol de Piedra, Desierto de Siloli, Laguna Colorada
  • 🏨 Alojamiento: Refugio en medio del altiplano (sin electricidad ni agua caliente, solo generadores por horas)

Tocaba madrugar otra vez y montarnos en el 4×4 rumbo a uno de los días más intensos del tour. La primera parada fueron las lagunas altoandinas, cada una con su propio encanto.

La Laguna Cañapa, a más de 4.000 msnm, nos recibió con un paisaje de montañas, volcanes al horizonte y bandadas de flamencos alimentándose en sus aguas. Luego llegamos a la Laguna Hedionda, con su característico olor —que no le quita belleza— y que es hogar de grandes colonias de flamencos. Finalmente, la Laguna Honda, más pequeña pero igual de mágica, donde aprovechamos para comer mientras un grupo de llamas pastaba tranquilo a nuestro lado.

Árbol de piedra

Tras retomar camino por pistas de tierra (nuestros riñones lo sufrieron un rato), alcanzamos el Árbol de Piedra, en pleno Desierto de Siloli. Esta formación rocosa, esculpida por la erosión durante miles de años, se alza en medio del paisaje desértico con forma de árbol petrificado. Un lugar surrealista que parece sacado de otro planeta.

Laguna Colorada

El broche del día llegó con la Laguna Colorada (entrada: 150 bob ≈ 20 €). Su intenso color rojo, producto de algas microscópicas y minerales, la convierte en uno de los lugares más impresionantes de Bolivia. El contraste con el blanco de los depósitos minerales, el azul del cielo y el rosa de los flamencos la hacen única en el mundo. Ver a los flamencos levantar vuelo sobre este lago rojo rodeado de volcanes fue, sin duda, un espectáculo inolvidable.

Ya casi de noche llegamos a nuestro alojamiento, todavía más aislado que el del día anterior: sin electricidad, sin agua caliente y con generadores que funcionaban solo a determinadas horas. Fue la noche más dura del viaje. Yo ya arrastraba malestar y aquí confirmé lo que temía: mal de altura. Por suerte, un grupo con el que coincidimos me dio una aspirina para poder descansar y me recomendaron las Sorojchi Pills, que compraría al día siguiente.

En mi cabeza solo había un pensamiento: la escalada al Huayna Potosí tenía que hacerla sí o sí.

Geisers Sol de Mañana
Geisers Sol de Mañana
Frontera Bolivia - Chile
Frontera Bolivia - Chile

Rumbo a Chile

  • 📍 Puntos clave: Géiseres Sol de Mañana, Termas de Polques, Desierto de Dalí, Volcán Licancabur
  • 💰 Entradas: Termas de Polques: 6 bob (≈ 0,80 €)
  • 🚌 Trayecto: Frontera Chile – Uyuni – La Paz (bus nocturno)

Día de madrugón. A las 5 de la mañana ya estábamos en pie para arrancar la última etapa del tour por el altiplano antes de volver hacia La Paz. Nuestro 4×4 se dirigía hasta la frontera con Chile, ya que dos compañeros de viaje cruzaban allí, lo que nos permitió disfrutar de varias paradas espectaculares en el camino.

🌡️ Géiseres Sol de Mañana

Nuestra primera parada fueron los géiseres de Sol de Mañana. Apenas se distinguían bien por la hora temprana y el frío, pero la experiencia de caminar entre fumarolas humeantes y el sonido del vapor saliendo de la tierra es única. Esta zona es famosa por su intensa actividad geotérmica: vapor, barro hirviendo y chorros que parecen surgir desde las entrañas del planeta.

♨️ Termas de Polques

Con el frío extremo de la mañana, nada como una parada en las aguas termales de Polques. La entrada cuesta apenas 6 bob (≈ 0,80 €) y vale totalmente la pena. El agua estaba muy caliente y nos devolvió la energía para continuar el viaje.

🎨 Desierto de Salvador Dalí

Después seguimos hasta el Desierto de Dalí, un paisaje surrealista que parece sacado de un cuadro del propio pintor. Rocas con formas caprichosas, colores imposibles y un horizonte infinito que te hace sentir en otro mundo. Es uno de esos lugares donde la cámara no hace justicia, pero la sensación de inmensidad queda grabada para siempre.

🌋 Volcán Licancabur

Antes de llegar a la frontera, paramos frente al Volcán Licancabur, en la frontera con Chile. Su silueta cónica perfecta lo convierte en uno de los volcanes más icónicos de la cordillera. Además de su belleza, tiene un profundo significado cultural para los pueblos originarios de la zona. Verlo al amanecer, con el contraste del desierto alrededor, fue un espectáculo brutal.

Allí despedimos a dos compañeros que cruzaban a Chile y nosotros pusimos rumbo de vuelta hacia Uyuni, donde tomaríamos de nuevo el bus nocturno hasta La Paz.

Lo que no sabíamos entonces es que lo que venía después iba a ser el reto deportivo más duro de nuestras vidas… 💪

Mirador Killi Killi - La Paz
Mirador Killi Killi - La Paz
Basílica San Francisco - La Paz
Basílica San Francisco - La Paz

Día de descanso y preparación mental

  • 🏨 Alojamiento: Hotel Las Brisas
  • 📍 Puntos clave: Descanso, preparación para la escalada, compra de Sorojchi Pills y hojas de coca

Llegamos de nuevo a La Paz a las 6:30 de la mañana y, tras el largo viaje en bus desde Uyuni, lo primero era ir a descansar un rato y reponer fuerzas.

El día lo aprovechamos para recuperarnos del mal de altura, que ya había remitido, y para preparar todo lo necesario de cara a los tres días que duraría la escalada al Huayna Potosí (6.088 msnm). Entre lo más importante, compramos las Sorojchi Pills y las hojas de coca, imprescindibles para combatir y prevenir el sorojchi (mal de altura).

Fue una jornada tranquila, dedicada por completo a cargar energías, mentalizarnos y dejarlo todo listo para el gran reto que estaba por venir.

Huayna Potosí - Bolivia
Huayna Potosí - Bolivia
Indicaciones - Huayna Potosí
Indicaciones - Huayna Potosí

Empiezan los nervios

  • ⛰️ Actividad: Inicio de la ascensión al Huayna Potosí
  • 📍 Altitud: Campamento Base ~4.700 msnm
  • 🏢 Agencia: Jiwaki

Tocaba madrugar, desayunar en el hotel y poner rumbo a la agencia para cargar nuestras mochilas en la furgoneta que nos llevaría al Huayna Potosí. La organización fue un poco caótica, pero lo importante es que empezábamos el reto de una de las montañas más emblemáticas de Bolivia.

El Huayna Potosí forma parte de la cordillera Real de los Andes y, con más de 6.000 metros de altura, es considerado uno de los picos más accesibles para los montañistas principiantes en alta montaña. Aun así, no deja de ser un desafío serio, donde la aclimatación es clave. Haber pasado por Uyuni y los días previos en altura nos vino de lujo para estar mejor preparados.

La temporada más recomendable para escalar va de mayo a septiembre, meses secos en los que el clima es más estable y la visibilidad espectacular.

En este primer día dejamos nuestras cosas en el Campamento Base (unos 4.700 msnm) y, tras equiparnos con la ropa y material que nos facilitó la agencia, pusimos rumbo al glaciar. Allí practicamos cómo caminar con crampones y probamos un poco de escalada en hielo. Fue una experiencia brutal, perfecta para quitarnos el miedo y ganar confianza.

Al finalizar, regresamos al campamento, donde nos esperaba la primera noche en altura antes del verdadero reto.

Campo Alto - Huayna Potosí
Campo Alto - Huayna Potosí

Campo Alto

  • ⛰️ Actividad: Ascenso al Campo Alto
  • 📍 Altitud: ~5.200 msnm
  • 💰 Entrada: 50 BOB (≈7€)

Hoy tocaba dar un paso más hacia la cima: la caminata hasta el Campo Alto del Huayna Potosí, situado a unos 5.200 metros de altitud. Este es el último campamento antes de enfrentarse al gran reto, y la sensación de que la cosa se ponía seria se hacía cada vez más real.

Para llegar hasta aquí es necesario pasar un punto de control en el que se paga una entrada de 50 BOB (unos 7€ al cambio). Una vez superado, la ruta nos fue regalando paisajes espectaculares que nos recordaban la magnitud del desafío que teníamos delante.

Las vistas desde el Campo Alto eran brutales: montañas infinitas y la sensación de estar ya en el corazón de los Andes. Pero también se veía claro lo que nos esperaba… un ascenso duro y exigente, como luego comprobaríamos.

La parte más curiosa de este día fue la rutina: cenar a las 18:00 y a las 19:00 ya metidos en el saco, porque a medianoche tocaba despertarse. A la 1 de la madrugada empezaríamos el ataque final a la cumbre. El momento de la verdad se acercaba.

Cima - Huayna Potosí
Cima - Huayna Potosí

¡Cima!

La alarma sonó a medianoche. Desayuno rápido, mochilas listas, crampones, piolet y frontal encendido: a la 1:00 de la madrugada comenzábamos la marcha hacia la cima del Huayna Potosí. El silencio de la noche solo lo rompía el crujir de la nieve bajo nuestras botas. El camino fue durísimo. Rampas empinadas, pasos junto a grietas, puentes de hielo y hasta cuevas que apenas intuíamos con la luz del frontal. La verdadera dimensión del recorrido la descubrimos al regreso, ya con la luz del día. Sobre los 5.700 msnm llegó mi momento crítico: las piernas no respondían, la cabeza pedía rendirse. Pensé en quedarme allí mismo o en que mi compañero siguiera con otro grupo. Pero poco a poco, descansando, mascando hojas de coca y con los ánimos de mi guía y mi compañero, seguí adelante. Tras 6 horas y media de ascenso, lo conseguimos: ¡6088 metros sobre el nivel del mar! Lo más alto que jamás pisaremos. La mezcla de sufrimiento y emoción fue indescriptible. Esa sensación de llegar al límite, de querer abandonar y aun así conquistar la cima, se queda grabada para siempre.


Pero llegar arriba no era el final. Tocaba regresar: primero al Campo Alto para recoger las cosas, y luego hasta el Campamento Base, donde la furgoneta nos esperaba para volver a La Paz.

Una vez en la ciudad, el descanso fue más que merecido. La siesta se convirtió casi en una hibernación, mientras decidíamos si tendríamos fuerzas para afrontar la última actividad pendiente en Bolivia.

🌐 Consejo del viajero: A partir de los 5.500 msnm tu cuerpo te pondrá a prueba. Lleva siempre hojas de coca, snacks energéticos y agua suficiente. Avanza con calma, escucha a tu guía y recuerda: la cima se conquista más con cabeza y paciencia que con fuerza.

Ruta de la muerte - Bolivia
Ruta de la muerte - Bolivia

Increíbles vistas

  • ⛰️ Actividad: Ruta de la Muerte en bicicleta
  • 🏢 Agencia: Jiwaki
  • 📏 Desnivel: de ~4.700 msnm a ~1.200 msnm
  • 🚴 Recorrido: ~60 km (20 km asfalto + 40 km pista) – Ver mapa GPS de la ruta 🚵
  • 📍 Puntos clave: tramo asfaltado rápido, tramo de tierra y piedras, ríos y pasarelas
Finalmente nos animamos con la Ruta de la Muerte. Famosa por sus precipicios, el clima cambiante y lo estrecho del camino, hoy es uno de los descensos en bici más épicos (y fotogénicos) que puedes hacer cerca de La Paz. El recorrido se divide en dos partes muy distintas. La primera, asfaltada (unos 20 km), es sencilla en técnica pero exigente por la velocidad, el tráfico y la cantidad de grupos que pedalean a la vez. Adrenalina pura. La segunda parte son unos 40 km de pista entre tierra y piedras. Aquí lo importante es la línea: leer el terreno, esquivar rocas y soltar frenos cuando toca. Fuimos parando en miradores y puntos míticos para fotos, cruzamos riachuelos y vimos a valientes lanzándose en tirolina. Puro disfrute.

Al terminar nos tocó el momento “spa mecánico”: refrescos mientras limpiaban las bicis. Y, sorpresa de última hora, bichitos que nos dejaron las piernas como un mapa en relieve… tardaron semanas en irse los bultitos.

Cierre de día con vuelta a La Paz para preparar maletas y poner punto final a la aventura boliviana. El regreso fue eterno, pero lo celebramos como se merece: pizza y a dormir.

🌐 Consejo del viajero: Lleva capas (arrancas con frío y terminas con calor húmedo), guantes, gafas y chubasquero ligero. Mantén distancia de seguridad, frena con suavidad (más trasero que delantero) y no te piques con otros grupos. Repelente obligatorio al final del descenso.

Mirador Killi Killi - La Paz
Mirador Killi Killi - La Paz

Fin de viaje

  • 🚡 Pendiente: Teleféricos de La Paz (no tuvimos tiempo de hacerlos)
  • 🚖 Traslado: Taxi al Aeropuerto Internacional de El Alto
  • 💵 Precio taxi: 50 bob (~7 €)
  • ✈️ Destino: Vuelo de regreso a España

El último día nos hubiera encantado subir a los teleféricos de La Paz, recorrer la ciudad desde las alturas y llegar hasta El Alto con esas vistas increíbles. Pero el tiempo apretaba y no pudo ser.

Desayunamos, terminamos de empaquetar y, con algo de nostalgia, nos despedimos de nuestro gran amigo Álvaro en el hotel. El taxi al aeropuerto nos salió por unos 50 bob (aprox. 7 €), un trayecto corto pero simbólico: significaba que nuestra aventura en Bolivia llegaba a su fin.

Este viaje fue mucho más que kilómetros recorridos: fue un reto físico y mental, una experiencia de superación personal, de contacto con nuevas culturas y de recuerdos que quedarán para siempre. Bolivia nos sorprendió, nos exigió y nos regaló momentos únicos que siempre llevaremos con nosotros.

🌐 Consejo del viajero: Si tienes unas horas libres antes de tu vuelo, no te pierdas los teleféricos de La Paz. Son baratos, seguros y ofrecen una panorámica brutal de la ciudad y del altiplano.

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Buceo en el paraíso

Maldivas es conocido como uno de los mejores destinos del mundo para la práctica del buceo recreativo. Sus aguas cálidas —entre 26 °C y 30 °C— y cristalinas invitan a zambullirse sin pensarlo demasiado y a disfrutar de un entorno submarino espectacular, lleno de corales y una biodiversidad marina difícil de igualar.

Existen diferentes formas de bucear en Maldivas. Una de las más conocidas es el vida a bordo, donde te alojas en un barco y realizas las inmersiones directamente desde él, cambiando de zona casi cada día. La otra opción es alojarse en guesthouses en islas locales y bucear con un centro de buceo local. Esta segunda alternativa fue la que yo elegí, y encajaba mucho más con la idea de viajar por libre y conocer el país desde dentro.

Hasta ese momento, nunca había buceado. Sí, lo típico: alguna vez se me había pasado por la cabeza hacer un curso, pero entre unas cosas y otras siempre quedaba aparcado. Todo cambió tras un viaje a Jordania, donde hice un bautismo de buceo, y gracias a la insistencia —bastante convincente— de un amigo. Ahí decidí que había llegado el momento de sacarme el Open Water de PADI.

Y una vez das ese paso… lo siguiente casi viene solo. No tuvieron que insistir demasiado para proponerme un viaje a Maldivas para bucear. Digamos que la idea se vendió sola. El resto de la historia, como suele pasar, empezó bajo el agua.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viajes (IATI / Mondo)
  • 🛂 Pasaporte con validez mínima de 6 meses
  • 🛬 Visado a la llegada, válido por una entrada única al país y con una duración de 30 días.
  • 💉 No hay vacunas obligatorias.
  • ℹ️ Se recomienda revisar la web del MAEC antes de realizar el viaje y durante la planificación del mismo por si hubiera algún cambio.

Información importante

  • 🗣️ Idioma oficial: Dhivehi.
  • 🕌 Religión: Islam.
  • 💱 Moneda: Rufiya de Maldivas (MVR). Puedes consultar su cambio aquí.
  • 🔌 Necesitarás adaptador para la corriente. El enchufe utilizado es el tipo G.
  • ⏰ Diferencia horaria con España:
    • Invierno: +4 horas
    • Verano: +3 horas
    En Maldivas no hay cambio de hora. Hora actual en Maldivas:
  • 🌡️ Temperatura media anual en torno a los 25 °C. Entre noviembre y abril oscila entre 26 °C y 29 °C. De mayo a octubre puede superar los 33 °C.

¿Qué meter en la maleta?

  • 👕 Ropa de verano cómoda y transpirable.
  • 🧥 Pantalón largo ligero y sudadera fina o cortavientos, por si algún día el tiempo se tuerce.
  • 🩴 Chanclas, imprescindibles para islas y traslados.
  • 🕶️ Gafas de sol y 🌞 crema solar.
  • 🏖️ Normas de vestimenta en playas: Debido a la religión del país, solo en las Bikini Beach está permitido:
    • Hombres: sin camiseta
    • Mujeres: en bikini
  • 🩱 Bañador y camisetas de snorkel para playas donde no se puede estar sin camiseta.
  • 🔋 Cargador portátil, muy útil en excursiones y días largos.

Dhangethi

Situada en el South Ari Atoll, Dhangethi fue la isla elegida para nuestro alojamiento y el punto de partida de todas nuestras inmersiones en Maldivas. Buscábamos una zona donde hubiese opciones reales —o al menos probabilidades— de ver el tiburón ballena y, tras investigar bastante, esta parte del archipiélago aparecía una y otra vez como una de las mejores.

A eso se sumaba que Dhangethi es una isla pequeña, tranquila y perfecta para desconectar entre buceo y buceo. Justo lo que necesitábamos. Mide aproximadamente 900 metros de largo por 350 metros de ancho, por lo que recorrerla a pie es rápido y sencillo, manteniendo siempre ese ambiente local y relajado que tanto nos gusta.

Para llegar hasta aquí, cogimos un speed boat desde el aeropuerto de Malé, en un trayecto de unas 2 horas atravesando el Índico. El viaje ya sirve como primer contacto con el entorno: mar abierto, tonos turquesa y la sensación de estar dejando atrás cualquier rastro de prisas.

Además del buceo, Dhangethi ofrece otras muchas opciones acuáticas como snorkel, surf o pesca, así como playas tranquilas donde descansar después de una jornada intensa bajo el agua. La isla también conserva pequeños puntos de interés cultural, como la mezquita histórica de Dhangethi o el cementerio de los primeros musulmanes, que aportan un extra para conocer mejor la vida local más allá del mar.

Cartel - Malé
Cartel - Malé
Muelle aeropuerto - Malé
Muelle aeropuerto - Malé
Vista Maldivas
Vista Maldivas

Llegada al paraíso

Mi primer viaje con escala. Nervios. Nuestro vuelo rumbo a Malé hacía escala en Doha y teníamos muy poco margen para el cambio de avión. Desembarcamos y empezamos a recorrer la terminal prácticamente corriendo, buscando nuestra siguiente puerta de embarque con el corazón a mil.

Tras pasar la noche a bordo, nos despertamos con los primeros rayos de sol entrando por la ventanilla del avión. Miramos hacia abajo… y ahí estaba: el océano Índico, salpicado de islitas por todas partes. Una de esas imágenes que ya te dicen que el viaje ha merecido la pena.

Pocos minutos después aterrizamos en Malé. Nada más desembarcar nos dirigimos al mostrador que nos habían indicado para confirmar la hora y el punto de salida del speed boat que nos llevaría hasta nuestra isla, Dhangethi.

Lo primero que nos llamó la atención fueron los distintos tonos de azul del mar, imposibles de describir, y también la fuerza de las corrientes, visibles incluso desde tierra. Todo parecía sacado de una postal.

Ya a bordo del speed boat, y aunque no dejábamos de mirar el mar, las islitas y los resorts que íbamos dejando atrás, el cansancio pudo con nosotros y acabamos echándonos una cabezadita. El trayecto hasta nuestro destino final duró unas dos horas aproximadamente.

Al llegar al puerto de Dhangethi, nos estaban esperando desde nuestro alojamiento, Banyan Villa, para llevarnos las mochilas en un motocarro hasta el hotel. Primer contacto real con la isla… y ya nos estaba gustando.

Una vez dejamos las mochilas en la habitación, salimos a dar una vuelta sin rumbo: playas, más tonos de azul, islitas alrededor y una sensación constante de estar en un lugar muy especial. Todo invitaba a bajar el ritmo.

Después de esta primera “excursión” improvisada, volvimos al hotel para comer y nos fuimos directos a echar una siesta reparadora. Dormir en transportes nunca ha sido lo mío, así que el cuerpo pedía descanso. El viaje acababa de empezar… pero ya nos sentíamos lejos de todo.

Mural Manta - Maldivas
Mural Manta - Maldivas
Pez Payaso - Maldivas
Pez Payaso - Maldivas
Manta - Maldivas
Manta - Maldivas

Mahibadhoo Rock

Primer día de inmersiones. Nervios a flor de piel. Mis primeras inmersiones “reales”, fuera de cursos o bautismos, iban a ser ni más ni menos que en el océano Índico. Con tiburones y otros “bichos” que, seamos sinceros, por culpa de las películas siempre imponen un respeto extra.

Lo primero que nos chocó al meternos en el agua fue la temperatura. Pensaba que, pese a estar en los trópicos, al ser océano el agua estaría fría… pero nada más lejos de la realidad. El ordenador de buceo marcaba 30 °C. Una auténtica locura.

En esta primera inmersión tuvimos un encuentro brutal: un par de mantas. Solo verlas ya te deja sin aliento. Una pasó relativamente cerca, la vimos de perfil y ya impresionaba por su tamaño… pero la otra fue directamente espectacular.

Estábamos apoyados en unas rocas, esperando con paciencia por si aparecía alguna, cuando de repente la manta que teníamos delante se levantó, dejándonos ver claramente ese pez que siempre llevan pegado a la barriga, y se dio la vuelta tranquilamente para desaparecer por donde había venido. Un momento difícil de describir con palabras.

Volvimos a la superficie y, ya en el barco, empezaron los comentarios, las risas y las miradas cómplices. Habíamos roto el hielo del buceo… y lo habíamos hecho a lo grande. Estábamos flipando.

Sin mucho tiempo para asimilarlo del todo, pusimos rumbo a nuestra segunda inmersión de la mañana.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -15,6 metros
  • ⚖️ Lastre: 5 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 33 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Calma y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 48 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 20 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 32 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros

Lily Rock

Esta segunda inmersión fue mucho más tranquila en cuanto a nervios y también en lo que respecta a la presencia de especies “grandes”. Ya íbamos más relajados, sabiendo qué esperar y disfrutando más del entorno.

En esta ocasión el protagonismo se lo llevó el coral y la vida más pequeña, pero no por ello menos espectacular. Vimos peces payaso, peces mariposa y un montón de peces de arrecife llenos de color que no sabías muy bien hacia dónde mirar.

Es cierto que bajo el agua los colores se van perdiendo con la profundidad, pero aun así los tonos eran increíblemente vivos. Nos dejó completamente boquiabiertos. Hay que tener en cuenta que acabábamos de sacarnos el Open Water y, hasta ese momento, lo único que habíamos hecho eran ejercicios en zonas muy controladas, tranquilas y con poca vida.

Pasar de eso a bucear en un arrecife real, lleno de movimiento y color, fue un auténtico shock… pero del bueno.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 5 kg
  • 🟢 Presión inicio: 190 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 33 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Calma y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 46 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 20 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 31 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros
Kudarah Thila - Maldivas
Kudarah Thila - Maldivas
Tiburón - Maldivas
Tiburón - Maldivas
Five Rocks - Maldivas
Five Rocks - Maldivas

Kudarah Thila

Este era uno de esos días que no sabía muy bien si quería que llegara o no. Tenía muchas ganas de ver tiburones en su hábitat natural, pero al mismo tiempo no podía evitar cierto respeto —por no decir miedo—, alimentado por años de películas, noticias y tópicos que todos tenemos en la cabeza.

El punto de inmersión era Kudarah Thila, uno de los lugares más conocidos de la zona por sus arrecifes de coral y su increíble vida marina. Este sitio es especialmente famoso por los grandes grupos de tiburones de arrecife, aunque también es habitual encontrar rayas, tortugas marinas y una enorme variedad de peces tropicales.

Nada más bajar, el entorno ya imponía. Ver a los tiburones nadando libres, sin jaulas ni cebos, fue una experiencia difícil de describir. Pudimos observar tiburones punta blanca y tiburones nodriza. No eran especialmente grandes, pero aun así imponían respeto. Estaban ahí, tranquilos, en su casa… y nosotros solo éramos visitantes.

Kudarah Thila es, en esencia, un arrecife de coral sumergido, con formaciones espectaculares y una concentración de vida marina brutal. Un lugar que impone al principio, pero que termina regalándote una de esas experiencias que marcan y hacen que el miedo inicial se transforme en pura admiración.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: 18 metros
  • ⚖️ Lastre: 5 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 32 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Corrientes y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 31 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 30 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 31 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros

Five Rocks

Five Rocks es un pináculo submarino dividido en cinco formaciones rocosas independientes, tal y como indica su nombre. Se trata de un punto de buceo muy interesante por su estructura y por la gran cantidad de vida marina que se concentra alrededor de estas rocas.

En mi caso, esta inmersión fue bastante exigente. Nos encontramos con fuertes corrientes y, al tener que nadar contra ellas en varios momentos, el esfuerzo físico fue notable. Esto hizo que el consumo de aire fuese mayor de lo habitual y que la inmersión se hiciera más intensa de lo esperado.

Las profundidades de las distintas rocas varían entre los -14 metros de la más cercana a la superficie y los -18 metros en la base del pináculo. A pesar del esfuerzo, mereció totalmente la pena: la cantidad de vida que alberga este punto es simplemente espectacular y convierte a Five Rocks en una inmersión que no se olvida fácilmente.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 5 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 32 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Corrientes y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 32 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 30 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 30 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros
Vilamendhoo Thila​ - Maldivas
Vilamendhoo Thila​ - Maldivas
Resort - Maldivas
Resort - Maldivas

Vilamendhoo Corner

Vilamendhoo Corner es un punto de buceo conocido por sus corrientes fuertes y por la abundante vida marina que alberga. En esta zona es habitual encontrarse con tiburones, rayas, tortugas marinas y una gran variedad de peces de arrecife.

Aunque las corrientes fueron más flojas que el día anterior, la jornada amaneció con movimiento en el agua. Esto jugó a nuestro favor, ya que nos permitió disfrutar más tiempo del buceo y observar con calma tanto a los tiburones de puntas blancas como a varias morenas escondidas entre las rocas.

La verdadera sorpresa llegó al salir a la superficie. Justo al lado del punto de inmersión se alzaba una pequeña islita con su resort y las típicas villas sobre el mar. Una de esas imágenes que se te quedan grabadas en la retina y que hacen que el buceo en Maldivas sea aún más especial.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 32 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Corrientes y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 45 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 40 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 31 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros

Vilamendhoo Thila

Vilamendhoo Thila es uno de esos puntos de buceo que te recuerdan por qué Maldivas está considerada un paraíso submarino. Sus arrecifes de coral están llenos de vida y es habitual encontrarse con tiburones, rayas, tortugas marinas y una enorme variedad de peces tropicales.

Sí, al principio imponía nadar junto a tiburones, pero tras varias inmersiones ya nos habíamos acostumbrado a su presencia. Pasaron de ser motivo de nervios a formar parte natural del paisaje submarino.

Eso sí, la emoción no desaparecía. Cada vez que alguien señalaba uno y avisaba al resto, el corazón se aceleraba y las miradas se iban automáticamente hacia esa silueta elegante moviéndose entre el azul. Se nos caía la baba.

Más allá de los tiburones, seguíamos completamente fascinados con la cantidad de vida marina que albergan estas aguas. Bancos de peces, corales de todos los colores y una sensación constante de estar flotando en un acuario infinito. Una auténtica locura.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 32 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Corrientes y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 48 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 40 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 30 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros
Miyaru Thila​ - Maldivas
Miyaru Thila​ - Maldivas
Tortuga - Maldivas
Tortuga - Maldivas
NooGiri - Maldivas
NooGiri - Maldivas

Miyaru Thila

Choca un poco ver a una tortuga marina en libertad, sobre todo si estás acostumbrado desde pequeño a verlas en acuarios o en agua dulce. Aquí era distinto: verla moverse tranquila, hurgando entre los recovecos del arrecife para comer y nadar a nuestro lado durante unos segundos fue un momento muy especial.

Miyaru Thila es uno de los puntos de buceo más conocidos de la zona por los encuentros habituales con tiburones de punta blanca, pero la vida marina no se queda solo en eso.

Este thila alberga una enorme variedad de especies: mantarrayas, barracudas, meros, napoleones y peces loro, entre muchos otros. Todo ello rodeado de un arrecife espectacular, con corales duros y blandos, abanicos de mar y esponjas que hacen que la inmersión sea un auténtico espectáculo visual.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 33 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Calma y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 44 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 30 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 30 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros

Noo Giri

Noo Giri es otro de los puntos de buceo más populares de las Maldivas, conocido por su abundante vida marina y por sus arrecifes de coral bien conservados.

En esta inmersión es habitual encontrarse con tiburones grises de arrecife, rayas águila, meros, barracudas y una gran variedad de peces tropicales. Tampoco faltan las tortugas marinas, morenas y, con un poco de suerte, algún pulpo escondido entre las rocas.

Uno de los puntos fuertes de Noo Giri son sus cuevas y pasajes estrechos entre los arrecifes, que hacen la inmersión especialmente entretenida y visual, sobre todo para buceadores con algo de experiencia.

En nuestro caso, fue una de las inmersiones más tranquilas en cuanto a corriente. Se trata de un pináculo bastante grande, cuya parte más alta se encuentra a unos -5 metros, lo que permite terminar la inmersión de forma muy relajada.

Nos movimos principalmente entre los -10 y -20 metros, para acabar dando una última vuelta por la zona más cercana a la superficie, disfrutando de la luz y de los colores del arrecife.

Y sí, seguíamos viendo tiburones y morenas durante toda la inmersión 🙂. A esas alturas del viaje ya empezaban a parecernos casi parte del paisaje… aunque sin perder nunca el respeto.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 33 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Calma y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 46 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 50 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 31 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros
Kudarah Thila - Maldivas
Kudarah Thila - Maldivas
Tiburón Ballena - Maldivas
Tiburón Ballena - Maldivas
Tiburón Ballena - Maldivas
Tiburón Ballena - Maldivas

Maamigili Beyru

Este fue, sin duda, el mejor día de todo el viaje. El día que llevábamos esperando desde que empezamos a planear Maldivas.

Al sur del South Ari Atoll se encuentra la isla de Maamigili, una de las zonas más conocidas de Maldivas para el avistamiento del tiburón ballena. La abundancia de plancton y krill en sus aguas hace que estos gigantes del océano pasen largas temporadas por la zona, especialmente entre los meses de mayo y diciembre.

Habíamos viajado a Maldivas prácticamente con un objetivo en mente… y ahí estaba.

El tiburón ballena. Enorme, tranquilo, elegante. Moviéndose despacio, subiendo y bajando en el azul. Recuerdo perfectamente ese momento en el que todos nos quedamos en silencio, simplemente mirándolo, sin saber muy bien qué decir.

Lo mejor de todo fue poder acompañar a uno de ellos durante unos minutos. Éramos únicamente los ocho buceadores de nuestro centro, manteniendo la distancia y la profundidad que nos permitieron. Una experiencia respetuosa, íntima y absolutamente inolvidable.

Nunca olvidaré este día.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 32 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Corrientes y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 34 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 50 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 30 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros

Kudarah Thila

De vuelta de la visita al tiburón ballena, hicimos una última inmersión mucho más tranquila, casi a modo de despedida. El plan era simple: relajarnos y disfrutar.

Comenzamos la inmersión en una de las puntas del pináculo y, aprovechando la fuerte corriente, nos dejamos llevar hasta el extremo opuesto. Una inmersión sin prisas, flotando y observando todo lo que aparecía a nuestro alrededor.

Fue un buceo de esos en los que no buscas nada concreto, solo mirar el coral, la vida que lo rodea y dejar que el océano marque el ritmo.

Para cerrar el día, repetimos el mismo punto de buceo que en el segundo día, pero con una sensación completamente distinta: más confianza, menos nervios y muchas más sonrisas bajo el agua.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 33 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Mucha corriente y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 39 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 40 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 31 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros
Vilamendhoo Thila​ - Maldivas
Vilamendhoo Thila​ - Maldivas
Vida - Maldivas
Vida - Maldivas

Ali Thila

Se dice —y con razón— que no hay que tocar a los animales, y nosotros lo cumplimos a rajatabla durante todas las inmersiones.

Pero claro, con tanto que ver ahí abajo, vas subiendo poco a poco por la roca, fijándote en cada coral, en cada pez, totalmente absorto… hasta que de repente, pummm, tortuga in your face.

Un pequeño susto al encontrarnos la tortuga justo delante. Tan cerca que, por un segundo, casi le agarramos el culo sin querer 😂. Por suerte, cada uno siguió su camino y el encuentro quedó en una anécdota inolvidable.

Ali Thila es conocido por su impresionante arrecife de coral y su abundante vida marina. Es un punto habitual para ver peces tropicales, rayas, tortugas marinas y una gran variedad de especies que hacen que cada inmersión sea distinta.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -18 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 200 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 32 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Corrientes y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 36 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 50 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 31 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros

Vilamendhoo Thila

Aquí también repetimos sitio de buceo del tercer día. Era nuestra última inmersión y, sinceramente, no pudo ser mejor. La despedida perfecta.

En esta inmersión final vimos prácticamente todos los animales que habíamos ido buscando durante las 11 inmersiones anteriores (a excepción del tiburón ballena, claro).

Parecía como si el océano quisiera despedirse de nosotros. Vimos mantas, tortugas, morenas… una tras otra.

En fin, la despedida soñada para cerrar un viaje de buceo que difícilmente olvidaré.

🤿 Datos de la inmersión

  • 🚤 Salida desde: Barco
  • ⬇️ Profundidad máxima: -17,4 metros
  • ⚖️ Lastre: 4 kg
  • 🟢 Presión inicio: 210 bares
  • 🌡️ Temperatura exterior: 32 ºC
  • 🌊 Estado del mar: Corrientes y buena visibilidad
  • ⏱️ Tiempo total de inmersión: 41 minutos
  • 🧥 Traje: Shorty 3 mm
  • 🫧 Botella: Aire de 12 litros
  • 🔴 Presión final: 60 bares
  • 🌊 Temperatura del agua: 30 ºC
  • 🛑 Parada de seguridad: 3 minutos a 6 metros
Columpio - Dhangethi
Columpio - Dhangethi
Dhangethi
Dhangethi
Columpio - Dhangethi
Columpio - Dhangethi

Último día en Dhangethi

Nuestro último día en Maldivas lo dedicamos, sin prisas, a disfrutar de la playa.

El vuelo salía por la tarde, así que teníamos tiempo de sobra para despedirnos de la isla como se merece: arena blanca, agua cristalina y esa calma que solo aquí se respira.

Por la mañana la marea estaba baja, algo que nos llamó la atención, ya que estábamos acostumbrados a verla más alta por las tardes, después de comer. Aun así, el paisaje seguía siendo espectacular, con tonos de azul imposibles y el arrecife asomando tímidamente.

Tras una última ducha y con las mochilas ya cerradas, nos dirigimos al muelle para subir al speed boat que nos llevaría de vuelta al aeropuerto internacional de Malé.

De regreso, mientras el barco se alejaba de la isla, era inevitable echar la vista atrás y repasar todo lo vivido durante el viaje.

Gracias a —o por culpa de— esta aventura, ahora estoy enganchado al buceo y mucho más concienciado de la importancia de proteger la vida marina. Verla tan de cerca, en su hábitat natural, cambia por completo la forma en la que entiendes el mar.

Un viaje que empezó como una ilusión y terminó convirtiéndose en una pasión.

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Desierto, historia, mar y petra

Limitando con Siria, Irak, Arabia Saudí, Israel y Cisjordania, encontramos Jordania, un país que sorprende por la enorme cantidad de experiencias que ofrece, incluso estando rodeado de regiones marcadas por conflictos constantes.

Aquí conviven paisajes brutales con una historia milenaria: desde perderte por el desierto del Wadi Rum, sentir la extraña sensación de flotar en el mar Muerto, hasta descubrir una de las nuevas maravillas del mundo moderno: Petra, una ciudad esculpida en la roca que deja sin palabras.

La capital es Ammán, punto de entrada para la mayoría de viajeros y donde aterriza nuestro vuelo. Entre colinas, ruinas romanas y mucha vida local, es aquí donde empieza —de verdad— este viaje por uno de los países más fascinantes que he visitado.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viaje: imprescindible para viajar tranquilo ( IATI / Mondo ).
  • 🛂 Pasaporte: debe tener una validez mínima de 6 meses desde la fecha de entrada al país.
  • 📝 Visado: se obtiene a la llegada al país y permite una única entrada con una duración de 30 días.*
  • 💉 Vacunas: actualmente no hay ninguna vacuna obligatoria para viajar a Jordania.
  • 🌍 Recomendaciones oficiales: conviene revisar la web del MAEC antes del viaje y durante la planificación, por si hubiera cambios de última hora.

Consejo: es muy recomendable comprar el Jordan Pass. Incluye el visado (si pasas al menos 3 noches en el país) y la entrada a varias atracciones turísticas, entre ellas Petra, por lo que suele salir muy a cuenta.

Información importante

  • 🗣️ Idioma: árabe.
  • 🕌 Religión: Islam.
  • 💰 Moneda: Dinar jordano. (Puedes consultar su cambio aquí)
  • 🔌 Electricidad: no es necesario adaptador para enchufar los aparatos electrónicos.
  • Horario: una hora más que en España. ()
  • 🌡️ Clima: los veranos son muy calurosos, pudiendo superar los 38 °C en algunas regiones. Por este motivo, la mejor época para visitar Jordania suele ser entre abril, mayo, septiembre y octubre.

¿Qué meter en la maleta?

Yo fui en diciembre, pero hay cosas que se pueden llevar durante todo el año. Dejo marcado con (*) lo que llevé específicamente por ser invierno:

  • 👕 Ropa cómoda para las largas caminatas.
  • 🥾 Zapatillas cómodas de trekking.
  • 🕶️ Gafas de sol.
  • 🧴 Crema solar, sobre todo para visitar Petra.
  • 🩱 Ropa de baño para el Mar Muerto, el barranquismo en Wadi Mujib y para el bautismo de buceo / snorkel en Aqaba.
  • 🔋 Cargador portátil.
  • 🧥 (*) Chaqueta de abrigo cómoda y ligera.
  • 🔥 (*) Camisetas térmicas para los días fríos y las noches heladas del desierto.
  • 🧦 (*) Mallas para poner debajo del pantalón.
  • 🧦 (*) Calcetines algo más gorditos.

Petra, una de las siete maravillas del mundo

Petra fue la antigua capital del reino nabateo y forma parte de las Siete Maravillas del Mundo moderno desde 2007. Es, sin duda, uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida.

Su nombre procede del griego y significa piedra. Sin embargo, no debemos pensar que Petra está compuesta únicamente por edificios tallados en la roca. Además de las famosas fachadas excavadas, también existen construcciones levantadas con bloques de piedra al aire libre. La arenisca con la que está formada le da ese característico tono anaranjado que cambia de color según la luz del día.

Petra es conocida también como la Ciudad Perdida, ya que fue abandonada durante la Edad Media y permaneció oculta para el mundo occidental hasta su redescubrimiento en 1812 por el explorador suizo Jean Louis Burckhardt (1784–1817). Para lograrlo, Burckhardt se ganó la confianza de los locales gracias a su profundo conocimiento de la cultura árabe, llegando incluso a convertirse al islam.

Este curioso explorador no se quedó ahí: también fue quien redescubrió para Occidente los templos del faraón Ramsés II y Nefertari en Abu Simbel, en Egipto.

La ciudad cumplía dos funciones principales. Por un lado, permitía a los nabateos ocultarse y protegerse de los ataques de otros pueblos. Por otro, fue un importante centro comercial gracias a su posición estratégica en las rutas de caravanas.

A pesar de encontrarse en pleno desierto, Petra disponía de agua. Los nabateos construyeron presas y una compleja red de canales para abastecer a la ciudad. Durante el recorrido por el Siq, el estrecho desfiladero que conduce hasta el Tesoro (Al-Khazneh), aún pueden verse restos de estos canales a ambos lados del camino.

Los romanos también llegaron a Petra y la conquistaron en el año 63 a.C. bajo el mando del general Pompeyo. Su influencia quedó reflejada en construcciones como la Vía Columnada y el Teatro de Petra.

Pero, si Petra fue tan importante, ¿por qué se abandonó? Principalmente por dos motivos: un gran terremoto que destruyó buena parte de la ciudad y la pérdida de su relevancia comercial. Al dejar de ser rentable, los habitantes optaron por no reconstruirla y acabó quedando en el olvido durante siglos.

El inicio de un sueño

Por fin este sueño se hace realidad. El primer día del viaje se resume, básicamente, en coger un avión. Nuestro vuelo sale desde el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid–Barajas con destino al Aeropuerto Internacional Reina Alia, situado al sur de Ammán, la capital de Jordania.

El vuelo tiene una duración aproximada de cinco horas. Aunque el trayecto es tranquilo, los nervios están a flor de piel: voy camino de un país que llevaba años queriendo visitar.

Antes de dirigirnos al hotel, nos realizan una prueba PCR como trámite obligatorio para la entrada al país. A pesar de haber salido de España con una PCR negativa, en ese momento era obligatorio realizar otra al aterrizar.

Debido a ello, pasamos la noche confinados en nuestras habitaciones hasta recibir los resultados. Una primera toma de contacto con Jordania algo atípica, pero necesaria.

Foro Romano - Jerash
Foro Romano - Jerash
Escaleras Ajlun
Escaleras Ajlun

Historia romana en Jordania

  • ✈️ Trayecto: Ammán → Ajlun → Jerash → Madaba
  • 🏨 Alojamiento: Grand Hotel Madaba
  • 📍 Puntos clave: Castillo de Ajlun, Jerash

El día comienza con una buena noticia: el resultado de la prueba es negativo y, por fin, podemos empezar a disfrutar del viaje.

Tras tomar un desayuno típico jordano, ponemos rumbo a nuestro primer destino del día: el Castillo de Ajlun.

Este castillo fue construido en el año 1184 por un comandante de Saladino con varios objetivos estratégicos: defenderse de los cruzados, controlar las rutas comerciales del valle del Jordán y proteger las cercanas minas de hierro. Su posición elevada permite entender perfectamente la importancia defensiva que tuvo en su momento.

Después de la visita, continuamos la ruta hacia Jerash, una de las ciudades romanas mejor conservadas fuera de Italia, antes de poner rumbo a Madaba, donde finalizaríamos la jornada.

Una vez terminamos la visita al Castillo de Ajlun, nos dirigimos a nuestra segunda parada del día: la espectacular ciudad antigua romana de Jerash.

Jerash es la ciudad romana mejor conservada de todo Oriente Medio y fue una de las más importantes del Imperio Romano fuera de Italia. Nada más llegar, impresiona la magnitud del conjunto y lo bien que se conservan muchos de sus edificios.

Durante el traslado hicimos una parada rápida para comer un bocadillo de falafel, una mezcla que al principio me resultó un poco extraña… pero que acabó convenciéndome.

Dentro del recinto arqueológico se pueden visitar teatros romanos, templos imponentes, iglesias, plazas y numerosos edificios públicos que permiten imaginar cómo era la vida en la ciudad en su época de esplendor.

Estos son algunos de los puntos más destacados del conjunto:

Tras quedarnos literalmente con la boca abierta ante semejantes estructuras y recorrer durante horas la antigua ciudad de Jerash, regresamos al autobús para poner rumbo a Madaba, nuestra siguiente parada del viaje.

El cansancio empezaba a notarse, pero la sensación era de satisfacción absoluta. Había sido un día intenso, cargado de historia y de primeras impresiones que ya justificaban el viaje.

Y como broche final a la jornada, no podía faltar una pequeña recompensa: probar la cerveza Petra. Un momento tranquilo para sentarse, comentar todo lo vivido durante el día y empezar a saborear —en todos los sentidos— lo que Jordania nos tenía preparado.

Atardecer - Mar Muerto
Atardecer - Mar Muerto
Mezquita - Madaba
Mezquita - Madaba
Flotando - Mar Muerto
Flotando - Mar Muerto

Flotando por debajo del nivel del mar

  • 🏨 Alojamiento: Alanbat Hotel
  • 📍 Puntos clave: Madaba, Iglesia de San Jorge, Parque Arqueológico de Madaba, Mar Muerto, Petra (Wadi Musa)

Este día no hizo falta madrugar. Para el resto del viaje sí, pero decidimos aprovechar la mañana con calma para visitar Madaba, conocida como la ciudad de los mosaicos.

Comenzamos la visita en la iglesia de San Jorge, donde se conserva uno de los mosaicos más importantes del mundo cristiano: una representación cartográfica de los territorios de Tierra Santa, con un nivel de detalle impresionante para su época.

La siguiente parada fue el Parque Arqueológico de Madaba. En él se pueden observar numerosos mosaicos en un excelente estado de conservación, tanto en el suelo como expuestos en las paredes.

Dentro del propio parque también visitamos la iglesia de la Virgen María y restos de la antigua calzada romana de la ciudad, lo que ayuda a entender la importancia histórica que tuvo Madaba.

La mayoría de las entradas a estas atracciones las teníamos incluidas gracias al Jordan Pass, algo que facilita mucho las visitas durante el viaje.

Tras la visita, volvimos al autobús para poner rumbo hacia el Mar Muerto. Durante el trayecto pasamos por el Monte Nebo, aunque no paramos. En mi opinión, deberíamos haberlo hecho… pero el guía manda.

A medida que nos acercábamos al Mar Muerto, comenzamos a notar cómo se nos taponaban los oídos. No es casualidad: sus orillas se encuentran a más de 400 metros bajo el nivel del mar.

La experiencia fue en una playa privada, con acceso incluido al complejo. Antes del baño disfrutamos de un buffet y, después, Omar nos dio algunas recomendaciones importantes: no meter la cabeza bajo el agua, aplicarse primero el barro, dejarlo secar y luego aclararse en el mar.

El motivo de no sumergir la cabeza es la alta alcalinidad del agua. Gracias a esa misma característica, flotamos sin esfuerzo alguno.

Yo nunca he flotado —ni en el mar ni en una piscina—, así que podéis imaginar mi cara de felicidad cuando el propio mar te empuja hacia la superficie sin hacer absolutamente nada.

Tras el baño, una ducha reparadora y disfrutar de la puesta de sol, retomamos el camino en autobús rumbo a Wadi Musa, la ciudad que sirve de puerta de entrada a uno de los lugares que llevaba años soñando visitar: Petra.

Desfiladero del Siq - Petra
Desfiladero del Siq - Petra
Al-Jazneh - Petra
Al-Jazneh - Petra
Desfiladero del Siq - Petra
Desfiladero del Siq - Petra
Al-Jazneh - Petra
Al-Jazneh - Petra
Ad-Deir - Petra
Ad-Deir - Petra
Atardecer Puerta de Temenos - Petra
Atardecer Puerta de Temenos - Petra

El día que llevaba años esperando

  • 🏨 Alojamiento: Alanbat Hotel
  • 📍 Puntos clave: Petra, Siq, Al-Jazneh (Tesoro)

Miércoles 29 de diciembre de 2021. Por fin ha llegado el momento. Nervios, sonrisa tonta y unas ganas locas de llegar al sitio me invaden desde primera hora. En el desayuno se palpa en el ambiente que todos estamos deseando comenzar la aventura.

Cogemos el autobús que nos dejará en la entrada del complejo de Petra. Conviene recordar que Petra es el nombre del lugar, no de ningún monumento en particular, y que fue también el hogar de los nabateos.

Nada más entrar nos encontramos con los primeros puestos de souvenirs. Y sí, aquí toca regatear para comprar el pañuelo típico, la Hatta. Con el pañuelo ya colocado, comenzamos la caminata que nos llevará a los monumentos más emblemáticos del recinto.

El primer tramo es una caminata de aproximadamente un kilómetro hasta llegar al inicio del Siq, el espectacular desfiladero de acceso a Petra. Sus paredes alcanzan hasta 70 metros de altura y, en el punto más estrecho, apenas tiene 3 metros de ancho.

A lo largo del recorrido se pueden observar numerosas tallas en la roca y restos de canales de agua a ambos lados del cañón, que los nabateos utilizaban para distribuir agua potable por toda la ciudad.

Este desfiladero es el que nos conduce, poco a poco, hasta las puertas del Tesoro de Petra.

Llega el momento. Nuestro guía, Omar, nos avisa para que preparemos móviles y cámaras. Es una sensación extraña: quieres grabarlo todo, pero al mismo tiempo deseas vivirlo directamente con los ojos y guardarlo para siempre en la memoria.

Entre fotos improvisadas y vídeos grabados casi sin mirar la pantalla, me encuentro cara a cara con el Tesoro de Petra, o Al-Jazneh. Y solo puedo decir una cosa: lo que se ve en directo no tiene nada que ver con las fotos. Si en imágenes impresiona, tenerlo delante es sencillamente majestuoso.

A medida que avanzamos, el desfiladero se va abriendo y el paisaje se vuelve más amplio. Nos encontramos en la conocida Calle de las Fachadas, llamada así por la gran cantidad de tumbas excavadas en la roca que flanquean el camino.

Nos desviamos ligeramente para visitar la Tumba de Uneishu y obtener una vista más completa del anfiteatro nabateo, tallado íntegramente en la roca y ampliado posteriormente por los romanos.

Seguimos avanzando y llegamos a las tumbas reales. Una de las cosas que más nos llama la atención es la similitud de algunas fachadas con la del Tesoro. La más destacada es la Tumba de la Urna, que albergó los restos del rey nabateo Malichos II, con una imponente terraza sostenida por grandes arcos.

Otras tumbas importantes son la Tumba del Palacio, la Tumba de la Seda, famosa por sus colores, y la Tumba Corintia, muy similar a Al-Jazneh pero bastante más deteriorada.

Dejamos atrás las tumbas reales y nos adentramos en la Vía Columnata, una amplia calle flanqueada por columnas a ambos lados. El suelo cambia y ahora está empedrado. Su origen es nabateo, aunque con una clara influencia romana.

Al final de la calle se alza la Puerta de Temenos, que marcaba el acceso a una zona sagrada. Su estructura recuerda a los arcos de triunfo romanos, con un gran arco central y dos más pequeños a los lados.

Poco antes de llegar, a mano izquierda, encontramos el Gran Templo, que curiosamente no estaba dedicado al culto religioso, sino que funcionaba como una gran sala de recepción.

Tras cruzar la Puerta de Temenos, aparece el Qasr al-Bint, conocido como el Castillo de la hija del Faraón. Es la estructura erigida mejor conservada de todo el complejo. Frente a él se encontraba el altar donde se realizaban los sacrificios.

Llega uno de los momentos más exigentes del día: el camino hacia Ad-Deir, el Monasterio. Son alrededor de 800 escalones que se superan entre puestos de souvenirs y burros de carga que hacen el ascenso algo más llevadero.

Durante la subida conviene estar atento para desviarse hacia el Triclinio del León, un espacio destinado a banquetes rituales en honor a los antepasados. Mucha gente se lo pierde porque el desvío es estrecho y el cansancio empieza a pesar.

Tras un buen rato subiendo, el paisaje se abre. La pared que tenemos a la derecha oculta la vista del Monasterio, aumentando la expectación. Unos pasos más, giras la cabeza… y ahí está Ad-Deir. Inmenso, imponente, espectacular.

Soy un enamorado de Al-Jazneh, pero, en mi opinión, el Monasterio puede llegar a impresionar incluso más. Si estás dudando si subir o no, no lo pienses: merece totalmente la pena.

Pasamos bastante tiempo recorriendo los miradores de la zona y sacando fotos. Cuando empieza a atardecer, emprendemos el camino de regreso.

Durante la bajada seguimos maravillándonos con cada rincón del complejo, pensando cómo pudieron construir todo aquello con las herramientas de la época.

Una última mirada a Al-Jazneh, prometiendo que algún día volveré, y regresamos al autobús.

La jornada termina con un baño turco, exfoliación y masaje, y una cena muy especial en la que probamos carne de camello. Una experiencia curiosa y un broche perfecto para uno de los días más intensos y emocionantes del viaje.

Mushroom Rock - Wadi Rum
Mushroom Rock - Wadi Rum
Puente de roca de Umm Fruth - Wadi Rum
Puente de roca de Umm Fruth - Wadi Rum
Templo de Dushara - Little Petra
Templo de Dushara - Little Petra
Atardecer - Wadi Rum
Atardecer - Wadi Rum

De paseo por Marte

  • 🏨 Alojamiento: Beyond Wadi Rum Camp
  • 📍 Puntos clave: Little Petra, Wadi Rum, Umm Fruth Rock Bridge

De nuevo, ¡¡¡madrugón!!! Desayuno y directos al autobús. Nuestro destino final es el desierto de Wadi Rum, pero antes hacemos una parada imprescindible en Little Petra.

Little Petra podría considerarse el “hotel” de los comerciantes que transitaban la Ruta de la Seda. Como su nombre indica, es una especie de Petra en pequeño, utilizada como lugar de descanso y encuentro.

Al igual que su hermana mayor, cuenta con edificios tallados directamente en la roca, muchos de ellos dedicados al culto. En una de sus estancias todavía se puede ver un fresco restaurado, algo poco habitual en este tipo de construcciones.

Aunque no impresiona tanto como Petra, Little Petra tiene un encanto especial: es pequeña, recogida y todo está muy concentrado, lo que permite recorrerla con calma y disfrutarla sin agobios.

La entrada al recinto está incluida en el Jordan Pass.

¡¡¡Rumbo al desierto!!!

Volvemos al autobús y ponemos dirección al desierto de Wadi Rum. Su característico color rojizo hace que se asemeje a la superficie de Marte, motivo por el cual ha sido escenario de películas como Lawrence de Arabia, Prometheus o Marte (The Martian).

Una vez allí, cambiamos el autobús por vehículos 4×4 y comienza la aventura por este paisaje espectacular. Durante el recorrido vimos formaciones tan curiosas como la Mushroom Rock, llamada así por su parecido a una seta, además de montañas y dunas impresionantes.

Uno de los momentos más divertidos fue la subida al puente de roca de Umm Fruth, desde donde se obtienen unas vistas increíbles del desierto.

El día terminó con una experiencia muy especial: una cena típica beduina, cocinada bajo la arena, que puso el broche perfecto a una jornada inolvidable en pleno desierto jordano.

Noche - Aqaba
Noche - Aqaba
Buceo - Aqaba
Buceo - Aqaba
Noche - Aqaba
Noche - Aqaba
Buceo - Aqaba
Buceo - Aqaba

Un final de año diferente

  • 🏨 Alojamiento: Baity Boutique Hotel
  • 📍 Puntos clave: Áqaba, Mar Rojo, buceo, snorkel, Nochevieja

Tras desayunar, abandonamos el campamento del desierto y ponemos rumbo a la ciudad de Áqaba, donde celebraríamos el Fin de Año de 2021.

Áqaba se encuentra situada al norte del Mar Rojo y es uno de los destinos más populares de Jordania para la práctica del buceo. Su ubicación es bastante curiosa: está justo en la frontera con Israel, desde donde se puede ver la ciudad de Eilat, e incluso, en días claros, también se distingue territorio egipcio.

Nada más llegar, nos dirigimos al puerto para subir a un barco con el que saldríamos a hacer actividades acuáticas. Los que ya tenían titulación de buceo bajaron a ver un avión hundido, mientras que los que no teníamos ninguna, como era mi caso, hicimos un bautismo de buceo. El resto del grupo disfrutó del snorkel desde la superficie.

Cuando llegó mi turno para bucear, pude disfrutar por primera vez de la sensación de respirar bajo el agua, rodeado de corales y peces de colores. Una experiencia impresionante.

Esto supuso un pequeño —y bendito— problema: a partir de ese momento me enganché al buceo. Tanto, que con el tiempo fui sacándome certificaciones hasta llegar al PADI® Rescue Diver. Recomiendo a cualquiera, al menos, obtener el título básico: la tranquilidad, el silencio y la paz que se siente bajo el agua no se parecen a nada de lo que vivimos en la superficie.

Ya de vuelta en el barco, nos prepararon una comida que estaba riquísima: pollo especiado y hummus. No podía faltar.

Después regresamos al puerto y el autobús nos llevó al hotel para descansar un rato y prepararnos para la noche. Tocaba celebrar Nochevieja.

Antes de la cena, nos acercamos a la playa. Estaba abarrotada de gente: algunos bañándose, otros simplemente paseando o cenando junto al mar. Un ambiente muy animado.

La cena fue un poco caótica. Nos tomamos las uvas incluso antes del plato principal. En nuestra opinión, el restaurante se vio algo desbordado por la cantidad de gente, pero aun así la comida estaba muy buena y lo pasamos genial.

Ya entrada la noche, volvimos al autobús y de allí al hotel para intentar descansar lo máximo posible. Al día siguiente nos esperaba un viaje largo de regreso a Ammán.

Templo de Hércules - Ammán
Templo de Hércules - Ammán
Templo de Hércules - Ammán
Templo de Hércules - Ammán
Ciudadela - Ammán
Ciudadela - Ammán

Paseo por la Ciudadela

Comenzamos el día con un laaargo camino de vuelta a Ammán, punto de salida y también final de nuestra aventura por Jordania. Esta vez sí, dedicaríamos el día a conocer la capital del país.

Nuestra visita se centró principalmente en la Ciudadela, conocida en árabe como Jabal al-Qal’a, uno de los lugares habitados de forma continua más antiguos del mundo.

A lo largo de los siglos, este enclave ha sido ocupado por grandes civilizaciones como los asirios, babilonios, persas, griegos y romanos. Durante la época griega, la ciudad fue conocida como Filadelfia, nombre que cambiaría a Ammán tras la conquista musulmana.

Dentro del recinto de la Ciudadela se pueden visitar algunos de los monumentos más representativos de la historia del país, como el Templo de Hércules, el Palacio Omeya, la Cisterna Omeya, la Iglesia Bizantina y el Museo Arqueológico de Jordania.

La entrada a la Ciudadela está incluida en el Jordan Pass y, con un par de horas, es más que suficiente para recorrer el complejo con calma y disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad.

Tras la visita, regresamos al hotel para descansar y afrontar nuestra última noche en Jordania, poniendo el broche final a un viaje que llevaba años soñando.

Teatro Romano - Ammán
Teatro Romano - Ammán
Teatro Romano - Ammán
Teatro Romano - Ammán
Teatro Romano - Ammán
Teatro Romano - Ammán

Últimos regateos en las tiendas y disfrutando su gastronomía

  • ✈️ Vuelo: Ammán → Madrid
  • 📍 Puntos clave: Ammán, zoco, Teatro Romano

El último día lo dedicamos a pasear tranquilamente por el zoco de Ammán. Visitamos mercados callejeros y entramos en prácticamente todas las tiendas de souvenirs para hacer las compras de última hora.

Como el vuelo salía por la tarde, teníamos tiempo de sobra, así que pudimos regatear sin prisas y disfrutar del ambiente sin preocuparnos demasiado por el reloj.

También aprovechamos para visitar el impresionante Teatro Romano, una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad y un recordatorio más del peso histórico que tiene Ammán.

Más tarde, junto a nuestro guía —que además vino acompañado de su familia—, fuimos a comer a un restaurante de comida local, un cierre perfecto para el viaje.

Un gran broche para una aventura que no olvidaré en la vida y que, sin ninguna duda, repetiré.

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Egipto es el único país del mundo que todavía conserva en pie una de las Maravillas del Mundo Antiguo. Solo con eso ya se gana un puesto fijo en la lista de viajes soñados.

Situado al noreste de África, es la cuna de una de las civilizaciones más influyentes de la historia. Durante siglos, los egipcios levantaron templos colosales en honor a sus dioses y excavaron tumbas imposibles para sus faraones, escondiendo sarcófagos en pirámides que aún hoy siguen desafiando al tiempo.

Muchos de estos templos pueden visitarse mientras navegas por el río Nilo, en un crucero que es, en sí mismo, una experiencia inolvidable. A lo largo del recorrido se disfruta de un contraste de colores espectacular: el azul del río, el verde intenso de la vegetación que lo rodea y, de fondo, el amarillo infinito del desierto.

En este viaje realizamos un crucero por el Nilo de 4 días, recorriendo algunos de los lugares más impresionantes del país, y lo completamos con 2 días en El Cairo, donde la historia antigua y la vida moderna conviven de una forma caótica, fascinante y única.

¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?​

  • 🛡️ Seguro de viajes (IATI / Mondo)
  • 🛂 Pasaporte con validez mínima de 6 meses
  • 📝 Visado a la llegada, 25 € de pago en destino
  • 💉 No hay vacunas obligatorias
  • ℹ️ Se recomienda revisar la web del MAEC antes de realizar el viaje y durante la planificación del mismo por si hubiera algún cambio

Información importante

  • 🗣️ Idioma: árabe
  • 🕌 Religión: Islam
  • 💰 Moneda: Libra egipcia (EGP). Puedes consultar su cambio aquí
  • 🔌 Enchufes: adaptador tipo inglés. Aunque en muchos alojamientos y barcos no hará falta
  • Horario: una hora más que en España ()
  • 🌡️ Clima: los veranos son muy calurosos. Yo viajé en agosto y, durante el crucero por el Nilo, llegamos a rozar los 45 °C. Los meses más agradables suelen ser marzo, abril, octubre y noviembre. Si puedes elegir fechas, estas épocas son una muy buena opción, con temperaturas mínimas cercanas a los 14 °C y medias en torno a los 20 °C, más llevaderas para la mayoría de viajeros

¿Qué meter en la maleta?

Yo fui en agosto… y no lo pensé muy bien 😅. El calor aprieta de verdad, así que llevar lo adecuado se vuelve casi tan importante como las visitas. Esto es lo que considero imprescindible:

  • 👕 Ropa cómoda y ligera para las largas caminatas bajo el sol
  • 🥾 Zapatillas cómodas de trekking (imprescindibles para templos y zonas arqueológicas)
  • 🧢 Gorra o sombrero, tu mejor aliado contra el sol
  • 🕶️ Gafas de sol
  • 🧴 Crema solar (mejor si es de factor alto)
  • 🩳 Ropa de baño para el crucero por el Nilo y el hotel de El Cairo
  • 🔋 Cargador portátil, entre fotos y vídeos se agota antes de lo que parece
  • 🧣 Pañuelo o foulard, útil tanto para protegerte del sol como para visitas a lugares religiosos

Pirámides de Giza

Hablar de Egipto y no hacerlo de las pirámides de Giza sería casi un delito. Desde pequeño las había visto en libros, documentales y películas, pero nada, absolutamente nada, te prepara para el momento en el que las tienes delante.

Las pirámides no están perdidas en medio del desierto como muchas veces imaginamos. Están ahí, imponentes, a un paso de la ciudad, recordándote constantemente que lo que estás viendo tiene más de 4.500 años de historia.

La Gran Pirámide de Keops, junto a las de Kefrén y Micerinos, forman un conjunto que impresiona por su tamaño, por su perfección y, sobre todo, por las preguntas que te surgen al pensar cómo demonios fueron capaces de construir algo así con los medios de la época.

Y justo delante de ellas, vigilando el complejo desde hace siglos, aparece la Esfinge. Verla allí, erosionada por el paso del tiempo pero todavía majestuosa, es otro de esos momentos que se te quedan grabados para siempre.

Es uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida, aunque solo sea para quedarte unos minutos en silencio, mirarlas y pensar: «sí, estoy aquí de verdad».

De Madrid a Luxor: empieza el viaje

  • ✈️ Trayecto: Madrid → Luxor
  • 🏨 Alojamiento: Barco Nile Palace

Comenzamos el viaje con destino a Madrid para coger el avión rumbo a Luxor. Nuestro vuelo salió a las 18:00 y aterrizó en Egipto sobre las 23:00, ya de noche.

Nada más llegar, nos dirigimos al mostrador para tramitar el visado de entrada al país (25 €). Con el nuevo sello en el pasaporte, recogimos la maleta —o mochila— y pusimos rumbo al hall de llegadas, donde se suponía que nos estaría esperando alguien de la agencia.

Y aquí empezó el pequeño caos 🤦‍♂️. Tocaba encontrar a nuestro grupo… pero no había ni rastro del típico cartelito. Tras preguntar a unos y a otros, al cabo de un rato nos confirman que nuestro guía se había marchado ya con parte del grupo que había llegado en un vuelo anterior. Genial.

Finalmente, nos subieron a un autobús junto con otro grupo y nos llevaron hasta el barco donde pasaríamos los siguientes días navegando por el Nilo. Ahí sí que ya empezaba de verdad la aventura.

Interior - Templo de Luxor
Interior - Templo de Luxor
Colosos de Memnon - Luxor
Colosos de Memnon - Luxor

Luxor

  • 🏨 Alojamiento: Nile Palace
  • 📍 Puntos clave: Luxor, Valle de los Reyes, Templo de Hatshepsut, Colosos de Memnon, Templo de Karnak, Templo de Luxor

Tras unas pocas horas de sueño, nos levantamos, desayunamos y nos pusimos en marcha para visitar los sitios más importantes de la ciudad en la que nos encontrábamos: Luxor.

Ubicada al sur de Egipto, Luxor es conocida por concentrar algunos de los lugares más brutales del Antiguo Egipto. Aquí están el Templo de Luxor y el Templo de Karnak, construidos en época faraónica, y también el Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas, donde se enterraron faraones y miembros de la realeza.

Antiguamente, Luxor era conocida como Tebas y llegó a ser capital de Egipto durante bastante tiempo. Se nota en el ambiente: todo es enorme, todo tiene historia y, aunque hayas visto mil fotos, en directo impone mucho más.

Ya he mencionado alguno de ellos, pero el que más me impresionó a mí fue el Templo de Hatshepsut. Está en la orilla oeste del Nilo y fue construido en honor a la reina faraón Hatshepsut, que gobernó en el siglo XV a.C. durante la dinastía XVIII.

Lo más bestia es cómo encaja con el paisaje: está literalmente “metido” en la roca de la montaña, con tres terrazas escalonadas conectadas por rampas y rodeadas por columnas. Da una sensación muy diferente a otros templos: más elegante, más geométrico… y muy fotogénico. Además, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.

Y el otro que no podía faltar eran los Colosos de Memnon: dos estatuas gigantes de piedra caliza que representan al faraón Amenhotep III (dinastía XVIII). Cada una mide alrededor de 18 metros, y aunque hoy estén “solas”, en su día formaban parte de un templo funerario enorme del que apenas quedan restos.

Después de esta primera toma de contacto con Luxor, volvimos al barco para seguir con el crucero por el Nilo… y para ir asimilando que esto acababa de empezar.

Fachada - Templo Edfu
Fachada - Templo Edfu
Figura Horus - Templo de Edfu
Figura Horus - Templo de Edfu
Fachada - Templo Edfu
Fachada - Templo Edfu

Templo de Edfu

  • 🏨 Alojamiento: Nile Palace
  • 📍 Puntos clave: Edfu, Templo de Edfu, Kom Ombo, Templo de Kom Ombo

Tras otro madrugón —ya empezábamos a acostumbrarnos— y un buen desayuno en el barco, tocaba cambiar de transporte. A las 6:30 de la mañana nos esperaban unas calesas, carruajes tirados por caballos, para llevarnos hasta nuestra primera visita del día.

Nuestra primera parada fue el Templo de Edfu, uno de los templos mejor conservados del Antiguo Egipto. Nada más llegar ya impresiona su tamaño y el excelente estado en el que se encuentra.

Este templo fue construido en el siglo III a.C., durante la dinastía ptolemaica, y está dedicado al dios Horus. Se levantó sobre los restos de un templo mucho más antiguo, lo que lo convierte en un lugar clave para entender la evolución religiosa del país.

El conjunto está formado por varios patios, capillas y santuarios construidos en piedra caliza. Su fachada, repleta de relieves y jeroglíficos, narra escenas mitológicas y episodios relacionados con Horus. En el interior, las salas conservan estatuas y grabados que han llegado hasta nuestros días en un estado sorprendente.

Es una visita obligada para cualquiera que quiera entender la arquitectura y el simbolismo del antiguo Egipto… y una de esas paradas que justifican por sí solas el crucero por el Nilo.

Templo de Kom Ombo

Tras volver al barco y navegar durante unas horas más, llegamos a nuestro siguiente destino: el Templo de Kom Ombo.

Este templo es uno de los más singulares de todo Egipto debido a su diseño perfectamente simétrico. En realidad, son dos templos idénticos construidos como uno solo.

Fue levantado en el siglo II a.C., también durante la época ptolemaica, y más tarde ampliado por los romanos. Está dedicado a dos divinidades muy distintas: Haroeris (Horus el Viejo), representado como un dios halcón, y Sobek, el dios cocodrilo.

El complejo cuenta con patios, salas hipóstilas y santuarios decorados con relieves y pinturas murales. Las columnas, especialmente llamativas, muestran escenas mitológicas y rituales relacionadas con ambos dioses, algo poco habitual en otros templos del país.

Una vez finalizada la visita, regresamos al barco paseando por el puerto, rodeados de puestos de recuerdos y souvenirs, antes de continuar con nuestro crucero por el Nilo.

Mercado Especias - Aswan
Mercado Especias - Aswan
Faluca - Aswan
Faluca - Aswan

Aswan

  • 🏨 Alojamiento: Nile Palace
  • 📍 Puntos clave: Aswan, Abu Simbel, Paseo en faluca, Templo de Philae

Aswan se encuentra en la ribera oriental del río Nilo, al sur de Luxor, y es una de las ciudades más bellas y tranquilas de Egipto. Destaca por su historia, su cultura y una belleza natural que se percibe nada más llegar.

Es famosa por la Presa de Aswan, una de las mayores presas hidroeléctricas del mundo, construida en la década de 1960 para controlar las inundaciones del Nilo y generar energía eléctrica. También es conocida por sus canteras de granito, de donde se extrajeron muchas estatuas y obeliscos del Antiguo Egipto, incluido el famoso Obelisco Inacabado, que aún permanece en la cantera.

Además, Aswan es un punto clave para descubrir templos y enclaves arqueológicos, como el Templo de Philae, así como para acercarse a la cultura nubia y disfrutar de paseos en el Nilo a bordo de las tradicionales falucas.

Abu Simbel - Templo Nefertari

Para la visita a Abu Simbel, el despertador sonó a las 3 de la mañana. Tocaba un largo trayecto en autobús de unas 4 horas, pero el esfuerzo merecía (mucho) la pena.

El complejo de Abu Simbel fue construido durante el reinado del faraón Ramsés II, en el siglo XIII a.C., y es famoso por las colosales estatuas de piedra que custodian la entrada del templo.

El Templo de Abu Simbel fue erigido para conmemorar la victoria de Ramsés II en la Batalla de Kadesh y para honrar a los dioses Ra, Amón y Ptah. En su fachada destacan cuatro colosos sentados del propio Ramsés II, de nada menos que 20 metros de altura, tallados directamente en la roca.

Junto a él se encuentra el Templo de Nefertari, también conocido como el Templo de Hathor. Fue construido por Ramsés II en honor a su esposa, la reina Nefertari, y está dedicado a la diosa del amor y la belleza. Sus relieves y pinturas murales representan escenas de la reina junto a los dioses egipcios.

Ambos templos son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y constituyen una de las visitas más impresionantes de todo el viaje.

Paseo en Faluca - Mercado de especias

De vuelta hacia Aswan, y tras el pequeño susto de un pinchazo en el autobús, llegamos al restaurante para comer. La tarde aún prometía… y mucho.

La primera actividad fue un paseo en faluca, una embarcación tradicional de madera muy común en el Nilo. Estas pequeñas embarcaciones, decoradas con colores vivos, ofrecen una perspectiva completamente distinta del río y de la vida que se desarrolla en sus orillas.

El paseo fue de lo más animado: cantamos, bailamos y disfrutamos del paisaje mientras navegábamos tranquilamente por el Nilo, viendo Aswan desde el agua.

De vuelta al puerto, subimos de nuevo al autobús para visitar una tienda de especias. Allí nos dieron una charla, nos hicieron oler diferentes mezclas… y, cómo no, fue una encerrona en toda regla para que acabaras comprando algo. Aviso: prepara la cartera, no son precisamente baratas.

Templo Philae

La siguiente visita fue el Templo de Philae, situado en la isla de Agilkia. Es uno de los templos más bellos del Antiguo Egipto, tanto por su arquitectura como por su espectacular ubicación en medio del Nilo.

Fue construido en el siglo III a.C., durante la dinastía ptolemaica, y está dedicado a la diosa Isis. Durante siglos fue un importante centro de peregrinación.

En la década de 1960, debido a la construcción de la presa de Aswan, el templo tuvo que ser trasladado piedra a piedra desde su ubicación original en la isla de Philae hasta la actual isla de Agilkia, en una de las mayores operaciones de rescate arqueológico jamás realizadas.

La visita fue nocturna, acompañada de un espectáculo de luces y sonido que narraba la historia del templo de una forma muy amena y nada pesada. Un cierre espectacular para un día intensísimo.

De vuelta al crucero, disfrutamos de nuestra última noche en Aswan antes de poner rumbo a El Cairo. Eso sí, todavía nos quedaba una última sorpresa: a la mañana siguiente visitaríamos un poblado nubio.

Dibujo tetería - Poblado nubio
Dibujo tetería - Poblado nubio
Poblado nubio
Poblado nubio

Poblado Nubio

  • 🏨 Alojamiento: Radisson Blu Cairo Heliopolis
  • ✈️ Ruta del vuelo: Aswan → El Cairo
  • 📍 Puntos clave: Poblado nubio, Aswan, Vuelo a El Cairo

Este día lo dedicamos a visitar un pintoresco y curioso poblado nubio a las afueras de Aswan. Fue una experiencia muy cercana y diferente a todo lo que habíamos visto hasta ese momento durante el viaje.

Nos invitaron a tomar , probamos hummus y pudimos entrar en el aula de la escuela del pueblo. Allí nos enseñaron el abecedario, los números y escribieron en la pizarra algunos de los nombres de los integrantes del grupo. Un momento sencillo, pero muy bonito.

Antes de marcharnos, todavía tuvimos tiempo para darnos un bañito en el Nilo, algo que no se hace todos los días y que puso el broche perfecto a la mañana.

Tras esta última visita en Aswan, nos dirigimos al aeropuerto para subir a un avión con destino a El Cairo, última parada de este magnífico viaje por Egipto.

Esfinje - Giza
Esfinje - Giza
Pirámide de Kefrén - Giza
Pirámide de Kefrén - Giza
Coloso Ramses II - Menfis
Coloso Ramses II - Menfis

Pirámides de Giza

Las Pirámides de Giza son un conjunto de megaestructuras antiguas situadas a las afueras de El Cairo y representan, sin duda, el mayor reclamo turístico del país. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979 y son una de las maravillas arquitectónicas más impresionantes jamás construidas.

Por mucho que las hayas visto en libros, documentales o fotos, nada te prepara para el momento en el que te plantas delante de ellas. La sensación de pequeñez es absoluta y no puedes dejar de preguntarte cómo fueron capaces de levantar algo así hace miles de años.

Las tres pirámides principales que forman el complejo de Giza son:

  • La Gran Pirámide de Guiza, también conocida como la pirámide de Keops o Khufu. Es la más colosal de todas y fue construida alrededor del año 2560 a.C. como tumba del faraón Khufu. Es la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que sigue en pie.
  • La Pirámide de Kefrén, ligeramente más pequeña que la de Keops, aunque visualmente parece más alta al estar construida sobre un terreno más elevado. Aún conserva parte del revestimiento original de piedra caliza en su cúspide.
  • La Pirámide de Menkaura, la más pequeña de las tres, construida para el faraón Menkaura. Destaca por tener parte de su estructura recubierta de granito y por las tres pequeñas pirámides que la acompañan.

Además de estas tres pirámides, el complejo incluye otros elementos igual de icónicos como la Gran Esfinge, el Templo del Valle y varios templos funerarios y pirámides secundarias que completan este impresionante conjunto arqueológico.

Saqqara

Tras la visita a Giza, continuamos el día poniendo rumbo a Saqqara, uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Egipto y bastante menos masificado que las pirámides principales.

Aquí se encuentra la Pirámide Escalonada de Djoser, considerada la primera pirámide de Egipto. Fue construida durante la Tercera Dinastía, alrededor del siglo XXVII a.C., y su diseño en forma de escalones supuso un antes y un después en la arquitectura egipcia.

Saqqara es un auténtico museo al aire libre. Además de la pirámide de Djoser, alberga numerosas mastabas, tumbas y complejos funerarios que permiten entender mejor la evolución de las creencias y rituales funerarios del Antiguo Egipto.

Muy cerca de Saqqara se encuentra Menfis, antigua capital del Antiguo Egipto durante varios periodos de la historia faraónica. Aunque hoy en día apenas quedan restos de la ciudad, su importancia histórica es enorme.

Allí pudimos ver el Coloso de Ramsés II, una estatua colosal de granito que representa al faraón sentado en su trono. Aunque solo se conserva una parte, impresiona por sus dimensiones —unos 13 metros de altura— y por el nivel de detalle que aún se aprecia.

Este coloso es un recordatorio impresionante del poder y la grandeza de Ramsés II y del esplendor que llegó a tener Menfis en su época. Un cierre perfecto para un día cargado de historia, piedras milenarias y momentos que se te quedan grabados para siempre.

Patio Mezquita - El Cairo
Patio Mezquita - El Cairo
Ciudadella - El Cairo
Ciudadella - El Cairo

Paseo por la Ciudadela

  • 🏨 Alojamiento: Radisson Blu Cairo Heliopolis
  • 📍 Puntos clave: Ciudadela de El Cairo, Mezquita de Muhammad Ali, Museo Arqueológico de El Cairo, Bazar Khan el-Khalili

Madrugamos de nuevo, desayunamos y ponemos rumbo a una de las últimas visitas de nuestro gran viaje por Egipto.

La Ciudadela de El Cairo, también conocida como la Ciudadela de Saladino, es una fortaleza histórica construida en el siglo XII por orden del líder militar islámico Saladino.

La Ciudadela se alza sobre la colina de Mokattam, una posición estratégica que le otorgaba una clara ventaja defensiva y, a día de hoy, unas vistas panorámicas espectaculares de la ciudad. Originalmente fue concebida como una fortaleza militar para proteger El Cairo de posibles invasiones.

En su interior se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: la Mezquita de Muhammad Ali, también conocida como la Mezquita de Alabastro. Construida en el siglo XIX, destaca por su arquitectura de estilo otomano, su gran cúpula central y sus esbeltos minaretes, visibles desde buena parte de la ciudad.

Además de la mezquita, la Ciudadela alberga otros edificios históricos y museos, como el Museo Militar, que expone armas y objetos relacionados con la historia bélica de Egipto.

La visita a la Ciudadela es una combinación perfecta de historia, arquitectura y vistas impresionantes de El Cairo desde lo alto de la colina.

Museo Arqueológico de El Cairo

Nuestra segunda parada del día fue el Museo Arqueológico de El Cairo, uno de los museos más importantes del mundo dedicados a una civilización antigua.

Fundado en 1902, el museo alberga una inmensa colección de artefactos del antiguo Egipto. Su fachada clásica ya impresiona antes de entrar, pero lo realmente espectacular está en su interior.

Entre sus salas se pueden encontrar miles de piezas: estatuas, sarcófagos, relieves, joyas y objetos cotidianos que permiten entender cómo vivían los antiguos egipcios.

Sin duda, uno de los puntos más destacados del museo es la sala de los tesoros de Tutankamón, donde se expone el famoso ajuar funerario del joven faraón, incluyendo su icónica máscara funeraria.

Es una visita intensa, pero absolutamente imprescindible para comprender la magnitud y la riqueza cultural del antiguo Egipto.

Gran Bazar

La última parada de nuestro viaje nos llevó al Gran Bazar de El Cairo, el famoso Khan el-Khalili.

Entrar en este bazar es como meterse de lleno en otro mundo. Calles estrechas repletas de puestos, vendedores llamándote desde todos lados y un ambiente caótico que, curiosamente, tiene su propio encanto.

Aquí puedes encontrar absolutamente de todo: especias, joyas, lámparas, alfombras, souvenirs y hasta tiendas de antigüedades. Es imposible no acabar comprando algo.

Consejo clave: hay que regatear. Forma parte de la experiencia y los vendedores lo esperan. Negociar precios aquí es casi un juego y, bien llevado, puede ser hasta divertido.

Entre compra y compra, también hay tiempo para sentarse en alguno de sus cafés y probar un té de menta o picar algo de comida local, recuperando fuerzas antes de seguir explorando.

El bazar Khan el-Khalili es una explosión de colores, olores y sonidos, y una forma perfecta de despedirse de El Cairo y de un viaje que deja huella.

Mezquita - El Cairo
Mezquita - El Cairo

Vuelta a casa

  • ✈️ Ruta del vuelo: El Cairo → Madrid
  • 📍 Puntos clave: Últimas compras, despedida de Egipto, vuelta a casa

El último día en Egipto.

Hacemos las maletas, guardamos con mimo las figuritas compradas en el Gran Bazar y, sin darnos cuenta, empieza a aparecer esa sensación rara de añoranza: la de volver a casa con la cabeza llena de imágenes y recuerdos.

Egipto es una cultura muy diferente a la nuestra, a ratos caótica, intensa y hasta agotadora… pero también fascinante. De esas que te obligan a mirar todo con otros ojos y que se te quedan dentro.

¡¡Otra banderita más para el mapa!! 🇪🇬🗺️