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Desierto, historia, mar y petra
Limitando con Siria, Irak, Arabia Saudí, Israel y Cisjordania, encontramos Jordania, un país que sorprende por la enorme cantidad de experiencias que ofrece, incluso estando rodeado de regiones marcadas por conflictos constantes.
Aquí conviven paisajes brutales con una historia milenaria: desde perderte por el desierto del Wadi Rum, sentir la extraña sensación de flotar en el mar Muerto, hasta descubrir una de las nuevas maravillas del mundo moderno: Petra, una ciudad esculpida en la roca que deja sin palabras.
La capital es Ammán, punto de entrada para la mayoría de viajeros y donde aterriza nuestro vuelo. Entre colinas, ruinas romanas y mucha vida local, es aquí donde empieza —de verdad— este viaje por uno de los países más fascinantes que he visitado.
¿Qué Necesitarás Para Tu Viaje?
- 🛡️ Seguro de viaje: imprescindible para viajar tranquilo ( IATI / Mondo ).
- 🛂 Pasaporte: debe tener una validez mínima de 6 meses desde la fecha de entrada al país.
- 📝 Visado: se obtiene a la llegada al país y permite una única entrada con una duración de 30 días.*
- 💉 Vacunas: actualmente no hay ninguna vacuna obligatoria para viajar a Jordania.
- 🌍 Recomendaciones oficiales: conviene revisar la web del MAEC antes del viaje y durante la planificación, por si hubiera cambios de última hora.
⭐ Consejo: es muy recomendable comprar el Jordan Pass. Incluye el visado (si pasas al menos 3 noches en el país) y la entrada a varias atracciones turísticas, entre ellas Petra, por lo que suele salir muy a cuenta.
Información importante
- 🗣️ Idioma: árabe.
- 🕌 Religión: Islam.
- 💰 Moneda: Dinar jordano. (Puedes consultar su cambio aquí)
- 🔌 Electricidad: no es necesario adaptador para enchufar los aparatos electrónicos.
- ⏰ Horario: una hora más que en España. ()
- 🌡️ Clima: los veranos son muy calurosos, pudiendo superar los 38 °C en algunas regiones. Por este motivo, la mejor época para visitar Jordania suele ser entre abril, mayo, septiembre y octubre.
¿Qué meter en la maleta?
Yo fui en diciembre, pero hay cosas que se pueden llevar durante todo el año. Dejo marcado con (*) lo que llevé específicamente por ser invierno:
- 👕 Ropa cómoda para las largas caminatas.
- 🥾 Zapatillas cómodas de trekking.
- 🕶️ Gafas de sol.
- 🧴 Crema solar, sobre todo para visitar Petra.
- 🩱 Ropa de baño para el Mar Muerto, el barranquismo en Wadi Mujib y para el bautismo de buceo / snorkel en Aqaba.
- 🔋 Cargador portátil.
- 🧥 (*) Chaqueta de abrigo cómoda y ligera.
- 🔥 (*) Camisetas térmicas para los días fríos y las noches heladas del desierto.
- 🧦 (*) Mallas para poner debajo del pantalón.
- 🧦 (*) Calcetines algo más gorditos.
Petra, una de las siete maravillas del mundo
Petra fue la antigua capital del reino nabateo y forma parte de las Siete Maravillas del Mundo moderno desde 2007. Es, sin duda, uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida.
Su nombre procede del griego y significa piedra. Sin embargo, no debemos pensar que Petra está compuesta únicamente por edificios tallados en la roca. Además de las famosas fachadas excavadas, también existen construcciones levantadas con bloques de piedra al aire libre. La arenisca con la que está formada le da ese característico tono anaranjado que cambia de color según la luz del día.
Petra es conocida también como la Ciudad Perdida, ya que fue abandonada durante la Edad Media y permaneció oculta para el mundo occidental hasta su redescubrimiento en 1812 por el explorador suizo Jean Louis Burckhardt (1784–1817). Para lograrlo, Burckhardt se ganó la confianza de los locales gracias a su profundo conocimiento de la cultura árabe, llegando incluso a convertirse al islam.
Este curioso explorador no se quedó ahí: también fue quien redescubrió para Occidente los templos del faraón Ramsés II y Nefertari en Abu Simbel, en Egipto.
La ciudad cumplía dos funciones principales. Por un lado, permitía a los nabateos ocultarse y protegerse de los ataques de otros pueblos. Por otro, fue un importante centro comercial gracias a su posición estratégica en las rutas de caravanas.
A pesar de encontrarse en pleno desierto, Petra disponía de agua. Los nabateos construyeron presas y una compleja red de canales para abastecer a la ciudad. Durante el recorrido por el Siq, el estrecho desfiladero que conduce hasta el Tesoro (Al-Khazneh), aún pueden verse restos de estos canales a ambos lados del camino.
Los romanos también llegaron a Petra y la conquistaron en el año 63 a.C. bajo el mando del general Pompeyo. Su influencia quedó reflejada en construcciones como la Vía Columnada y el Teatro de Petra.
Pero, si Petra fue tan importante, ¿por qué se abandonó? Principalmente por dos motivos: un gran terremoto que destruyó buena parte de la ciudad y la pérdida de su relevancia comercial. Al dejar de ser rentable, los habitantes optaron por no reconstruirla y acabó quedando en el olvido durante siglos.
El inicio de un sueño
- ✈️ Ruta: Madrid → Ammán
- 🏨 Alojamiento: Hotel Mena Tyche Amman
Por fin este sueño se hace realidad. El primer día del viaje se resume, básicamente, en coger un avión. Nuestro vuelo sale desde el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid–Barajas con destino al Aeropuerto Internacional Reina Alia, situado al sur de Ammán, la capital de Jordania.
El vuelo tiene una duración aproximada de cinco horas. Aunque el trayecto es tranquilo, los nervios están a flor de piel: voy camino de un país que llevaba años queriendo visitar.
Antes de dirigirnos al hotel, nos realizan una prueba PCR como trámite obligatorio para la entrada al país. A pesar de haber salido de España con una PCR negativa, en ese momento era obligatorio realizar otra al aterrizar.
Debido a ello, pasamos la noche confinados en nuestras habitaciones hasta recibir los resultados. Una primera toma de contacto con Jordania algo atípica, pero necesaria.
Historia romana en Jordania
- ✈️ Trayecto: Ammán → Ajlun → Jerash → Madaba
- 🏨 Alojamiento: Grand Hotel Madaba
- 📍 Puntos clave: Castillo de Ajlun, Jerash
El día comienza con una buena noticia: el resultado de la prueba es negativo y, por fin, podemos empezar a disfrutar del viaje.
Tras tomar un desayuno típico jordano, ponemos rumbo a nuestro primer destino del día: el Castillo de Ajlun.
Este castillo fue construido en el año 1184 por un comandante de Saladino con varios objetivos estratégicos: defenderse de los cruzados, controlar las rutas comerciales del valle del Jordán y proteger las cercanas minas de hierro. Su posición elevada permite entender perfectamente la importancia defensiva que tuvo en su momento.
Después de la visita, continuamos la ruta hacia Jerash, una de las ciudades romanas mejor conservadas fuera de Italia, antes de poner rumbo a Madaba, donde finalizaríamos la jornada.
Una vez terminamos la visita al Castillo de Ajlun, nos dirigimos a nuestra segunda parada del día: la espectacular ciudad antigua romana de Jerash.
Jerash es la ciudad romana mejor conservada de todo Oriente Medio y fue una de las más importantes del Imperio Romano fuera de Italia. Nada más llegar, impresiona la magnitud del conjunto y lo bien que se conservan muchos de sus edificios.
Durante el traslado hicimos una parada rápida para comer un bocadillo de falafel, una mezcla que al principio me resultó un poco extraña… pero que acabó convenciéndome.
Dentro del recinto arqueológico se pueden visitar teatros romanos, templos imponentes, iglesias, plazas y numerosos edificios públicos que permiten imaginar cómo era la vida en la ciudad en su época de esplendor.
Estos son algunos de los puntos más destacados del conjunto:
Tras quedarnos literalmente con la boca abierta ante semejantes estructuras y recorrer durante horas la antigua ciudad de Jerash, regresamos al autobús para poner rumbo a Madaba, nuestra siguiente parada del viaje.
El cansancio empezaba a notarse, pero la sensación era de satisfacción absoluta. Había sido un día intenso, cargado de historia y de primeras impresiones que ya justificaban el viaje.
Y como broche final a la jornada, no podía faltar una pequeña recompensa: probar la cerveza Petra. Un momento tranquilo para sentarse, comentar todo lo vivido durante el día y empezar a saborear —en todos los sentidos— lo que Jordania nos tenía preparado.
Flotando por debajo del nivel del mar
- 🏨 Alojamiento: Alanbat Hotel
- 📍 Puntos clave: Madaba, Iglesia de San Jorge, Parque Arqueológico de Madaba, Mar Muerto, Petra (Wadi Musa)
Este día no hizo falta madrugar. Para el resto del viaje sí, pero decidimos aprovechar la mañana con calma para visitar Madaba, conocida como la ciudad de los mosaicos.
Comenzamos la visita en la iglesia de San Jorge, donde se conserva uno de los mosaicos más importantes del mundo cristiano: una representación cartográfica de los territorios de Tierra Santa, con un nivel de detalle impresionante para su época.
La siguiente parada fue el Parque Arqueológico de Madaba. En él se pueden observar numerosos mosaicos en un excelente estado de conservación, tanto en el suelo como expuestos en las paredes.
Dentro del propio parque también visitamos la iglesia de la Virgen María y restos de la antigua calzada romana de la ciudad, lo que ayuda a entender la importancia histórica que tuvo Madaba.
La mayoría de las entradas a estas atracciones las teníamos incluidas gracias al Jordan Pass, algo que facilita mucho las visitas durante el viaje.
Tras la visita, volvimos al autobús para poner rumbo hacia el Mar Muerto. Durante el trayecto pasamos por el Monte Nebo, aunque no paramos. En mi opinión, deberíamos haberlo hecho… pero el guía manda.
A medida que nos acercábamos al Mar Muerto, comenzamos a notar cómo se nos taponaban los oídos. No es casualidad: sus orillas se encuentran a más de 400 metros bajo el nivel del mar.
La experiencia fue en una playa privada, con acceso incluido al complejo. Antes del baño disfrutamos de un buffet y, después, Omar nos dio algunas recomendaciones importantes: no meter la cabeza bajo el agua, aplicarse primero el barro, dejarlo secar y luego aclararse en el mar.
El motivo de no sumergir la cabeza es la alta alcalinidad del agua. Gracias a esa misma característica, flotamos sin esfuerzo alguno.
Yo nunca he flotado —ni en el mar ni en una piscina—, así que podéis imaginar mi cara de felicidad cuando el propio mar te empuja hacia la superficie sin hacer absolutamente nada.
Tras el baño, una ducha reparadora y disfrutar de la puesta de sol, retomamos el camino en autobús rumbo a Wadi Musa, la ciudad que sirve de puerta de entrada a uno de los lugares que llevaba años soñando visitar: Petra.
El día que llevaba años esperando
- 🏨 Alojamiento: Alanbat Hotel
- 📍 Puntos clave: Petra, Siq, Al-Jazneh (Tesoro)
Miércoles 29 de diciembre de 2021. Por fin ha llegado el momento. Nervios, sonrisa tonta y unas ganas locas de llegar al sitio me invaden desde primera hora. En el desayuno se palpa en el ambiente que todos estamos deseando comenzar la aventura.
Cogemos el autobús que nos dejará en la entrada del complejo de Petra. Conviene recordar que Petra es el nombre del lugar, no de ningún monumento en particular, y que fue también el hogar de los nabateos.
Nada más entrar nos encontramos con los primeros puestos de souvenirs. Y sí, aquí toca regatear para comprar el pañuelo típico, la Hatta. Con el pañuelo ya colocado, comenzamos la caminata que nos llevará a los monumentos más emblemáticos del recinto.
El primer tramo es una caminata de aproximadamente un kilómetro hasta llegar al inicio del Siq, el espectacular desfiladero de acceso a Petra. Sus paredes alcanzan hasta 70 metros de altura y, en el punto más estrecho, apenas tiene 3 metros de ancho.
A lo largo del recorrido se pueden observar numerosas tallas en la roca y restos de canales de agua a ambos lados del cañón, que los nabateos utilizaban para distribuir agua potable por toda la ciudad.
Este desfiladero es el que nos conduce, poco a poco, hasta las puertas del Tesoro de Petra.
Llega el momento. Nuestro guía, Omar, nos avisa para que preparemos móviles y cámaras. Es una sensación extraña: quieres grabarlo todo, pero al mismo tiempo deseas vivirlo directamente con los ojos y guardarlo para siempre en la memoria.
Entre fotos improvisadas y vídeos grabados casi sin mirar la pantalla, me encuentro cara a cara con el Tesoro de Petra, o Al-Jazneh. Y solo puedo decir una cosa: lo que se ve en directo no tiene nada que ver con las fotos. Si en imágenes impresiona, tenerlo delante es sencillamente majestuoso.
A medida que avanzamos, el desfiladero se va abriendo y el paisaje se vuelve más amplio. Nos encontramos en la conocida Calle de las Fachadas, llamada así por la gran cantidad de tumbas excavadas en la roca que flanquean el camino.
Nos desviamos ligeramente para visitar la Tumba de Uneishu y obtener una vista más completa del anfiteatro nabateo, tallado íntegramente en la roca y ampliado posteriormente por los romanos.
Seguimos avanzando y llegamos a las tumbas reales. Una de las cosas que más nos llama la atención es la similitud de algunas fachadas con la del Tesoro. La más destacada es la Tumba de la Urna, que albergó los restos del rey nabateo Malichos II, con una imponente terraza sostenida por grandes arcos.
Otras tumbas importantes son la Tumba del Palacio, la Tumba de la Seda, famosa por sus colores, y la Tumba Corintia, muy similar a Al-Jazneh pero bastante más deteriorada.
Dejamos atrás las tumbas reales y nos adentramos en la Vía Columnata, una amplia calle flanqueada por columnas a ambos lados. El suelo cambia y ahora está empedrado. Su origen es nabateo, aunque con una clara influencia romana.
Al final de la calle se alza la Puerta de Temenos, que marcaba el acceso a una zona sagrada. Su estructura recuerda a los arcos de triunfo romanos, con un gran arco central y dos más pequeños a los lados.
Poco antes de llegar, a mano izquierda, encontramos el Gran Templo, que curiosamente no estaba dedicado al culto religioso, sino que funcionaba como una gran sala de recepción.
Tras cruzar la Puerta de Temenos, aparece el Qasr al-Bint, conocido como el Castillo de la hija del Faraón. Es la estructura erigida mejor conservada de todo el complejo. Frente a él se encontraba el altar donde se realizaban los sacrificios.
Llega uno de los momentos más exigentes del día: el camino hacia Ad-Deir, el Monasterio. Son alrededor de 800 escalones que se superan entre puestos de souvenirs y burros de carga que hacen el ascenso algo más llevadero.
Durante la subida conviene estar atento para desviarse hacia el Triclinio del León, un espacio destinado a banquetes rituales en honor a los antepasados. Mucha gente se lo pierde porque el desvío es estrecho y el cansancio empieza a pesar.
Tras un buen rato subiendo, el paisaje se abre. La pared que tenemos a la derecha oculta la vista del Monasterio, aumentando la expectación. Unos pasos más, giras la cabeza… y ahí está Ad-Deir. Inmenso, imponente, espectacular.
Soy un enamorado de Al-Jazneh, pero, en mi opinión, el Monasterio puede llegar a impresionar incluso más. Si estás dudando si subir o no, no lo pienses: merece totalmente la pena.
Pasamos bastante tiempo recorriendo los miradores de la zona y sacando fotos. Cuando empieza a atardecer, emprendemos el camino de regreso.
Durante la bajada seguimos maravillándonos con cada rincón del complejo, pensando cómo pudieron construir todo aquello con las herramientas de la época.
Una última mirada a Al-Jazneh, prometiendo que algún día volveré, y regresamos al autobús.
La jornada termina con un baño turco, exfoliación y masaje, y una cena muy especial en la que probamos carne de camello. Una experiencia curiosa y un broche perfecto para uno de los días más intensos y emocionantes del viaje.
De paseo por Marte
- 🏨 Alojamiento: Beyond Wadi Rum Camp
- 📍 Puntos clave: Little Petra, Wadi Rum, Umm Fruth Rock Bridge
De nuevo, ¡¡¡madrugón!!! Desayuno y directos al autobús. Nuestro destino final es el desierto de Wadi Rum, pero antes hacemos una parada imprescindible en Little Petra.
Little Petra podría considerarse el “hotel” de los comerciantes que transitaban la Ruta de la Seda. Como su nombre indica, es una especie de Petra en pequeño, utilizada como lugar de descanso y encuentro.
Al igual que su hermana mayor, cuenta con edificios tallados directamente en la roca, muchos de ellos dedicados al culto. En una de sus estancias todavía se puede ver un fresco restaurado, algo poco habitual en este tipo de construcciones.
Aunque no impresiona tanto como Petra, Little Petra tiene un encanto especial: es pequeña, recogida y todo está muy concentrado, lo que permite recorrerla con calma y disfrutarla sin agobios.
La entrada al recinto está incluida en el Jordan Pass.
¡¡¡Rumbo al desierto!!!
Volvemos al autobús y ponemos dirección al desierto de Wadi Rum. Su característico color rojizo hace que se asemeje a la superficie de Marte, motivo por el cual ha sido escenario de películas como Lawrence de Arabia, Prometheus o Marte (The Martian).
Una vez allí, cambiamos el autobús por vehículos 4×4 y comienza la aventura por este paisaje espectacular. Durante el recorrido vimos formaciones tan curiosas como la Mushroom Rock, llamada así por su parecido a una seta, además de montañas y dunas impresionantes.
Uno de los momentos más divertidos fue la subida al puente de roca de Umm Fruth, desde donde se obtienen unas vistas increíbles del desierto.
El día terminó con una experiencia muy especial: una cena típica beduina, cocinada bajo la arena, que puso el broche perfecto a una jornada inolvidable en pleno desierto jordano.
Un final de año diferente
- 🏨 Alojamiento: Baity Boutique Hotel
- 📍 Puntos clave: Áqaba, Mar Rojo, buceo, snorkel, Nochevieja
Tras desayunar, abandonamos el campamento del desierto y ponemos rumbo a la ciudad de Áqaba, donde celebraríamos el Fin de Año de 2021.
Áqaba se encuentra situada al norte del Mar Rojo y es uno de los destinos más populares de Jordania para la práctica del buceo. Su ubicación es bastante curiosa: está justo en la frontera con Israel, desde donde se puede ver la ciudad de Eilat, e incluso, en días claros, también se distingue territorio egipcio.
Nada más llegar, nos dirigimos al puerto para subir a un barco con el que saldríamos a hacer actividades acuáticas. Los que ya tenían titulación de buceo bajaron a ver un avión hundido, mientras que los que no teníamos ninguna, como era mi caso, hicimos un bautismo de buceo. El resto del grupo disfrutó del snorkel desde la superficie.
Cuando llegó mi turno para bucear, pude disfrutar por primera vez de la sensación de respirar bajo el agua, rodeado de corales y peces de colores. Una experiencia impresionante.
Esto supuso un pequeño —y bendito— problema: a partir de ese momento me enganché al buceo. Tanto, que con el tiempo fui sacándome certificaciones hasta llegar al PADI® Rescue Diver. Recomiendo a cualquiera, al menos, obtener el título básico: la tranquilidad, el silencio y la paz que se siente bajo el agua no se parecen a nada de lo que vivimos en la superficie.
Ya de vuelta en el barco, nos prepararon una comida que estaba riquísima: pollo especiado y hummus. No podía faltar.
Después regresamos al puerto y el autobús nos llevó al hotel para descansar un rato y prepararnos para la noche. Tocaba celebrar Nochevieja.
Antes de la cena, nos acercamos a la playa. Estaba abarrotada de gente: algunos bañándose, otros simplemente paseando o cenando junto al mar. Un ambiente muy animado.
La cena fue un poco caótica. Nos tomamos las uvas incluso antes del plato principal. En nuestra opinión, el restaurante se vio algo desbordado por la cantidad de gente, pero aun así la comida estaba muy buena y lo pasamos genial.
Ya entrada la noche, volvimos al autobús y de allí al hotel para intentar descansar lo máximo posible. Al día siguiente nos esperaba un viaje largo de regreso a Ammán.
Paseo por la Ciudadela
- 🏨 Alojamiento: Hotel Mena Tyche Amman
- 📍 Puntos clave: Ammán, Ciudadela, Jabal al-Qal’a
Comenzamos el día con un laaargo camino de vuelta a Ammán, punto de salida y también final de nuestra aventura por Jordania. Esta vez sí, dedicaríamos el día a conocer la capital del país.
Nuestra visita se centró principalmente en la Ciudadela, conocida en árabe como Jabal al-Qal’a, uno de los lugares habitados de forma continua más antiguos del mundo.
A lo largo de los siglos, este enclave ha sido ocupado por grandes civilizaciones como los asirios, babilonios, persas, griegos y romanos. Durante la época griega, la ciudad fue conocida como Filadelfia, nombre que cambiaría a Ammán tras la conquista musulmana.
Dentro del recinto de la Ciudadela se pueden visitar algunos de los monumentos más representativos de la historia del país, como el Templo de Hércules, el Palacio Omeya, la Cisterna Omeya, la Iglesia Bizantina y el Museo Arqueológico de Jordania.
La entrada a la Ciudadela está incluida en el Jordan Pass y, con un par de horas, es más que suficiente para recorrer el complejo con calma y disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad.
Tras la visita, regresamos al hotel para descansar y afrontar nuestra última noche en Jordania, poniendo el broche final a un viaje que llevaba años soñando.
Últimos regateos en las tiendas y disfrutando su gastronomía
- ✈️ Vuelo: Ammán → Madrid
- 📍 Puntos clave: Ammán, zoco, Teatro Romano
El último día lo dedicamos a pasear tranquilamente por el zoco de Ammán. Visitamos mercados callejeros y entramos en prácticamente todas las tiendas de souvenirs para hacer las compras de última hora.
Como el vuelo salía por la tarde, teníamos tiempo de sobra, así que pudimos regatear sin prisas y disfrutar del ambiente sin preocuparnos demasiado por el reloj.
También aprovechamos para visitar el impresionante Teatro Romano, una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad y un recordatorio más del peso histórico que tiene Ammán.
Más tarde, junto a nuestro guía —que además vino acompañado de su familia—, fuimos a comer a un restaurante de comida local, un cierre perfecto para el viaje.
Un gran broche para una aventura que no olvidaré en la vida y que, sin ninguna duda, repetiré.




















































































































